Un niño murió después de que un portero le negara una ambulancia

Un niño murió después de que un portero le negara una ambulancia

28 de Junio del 2014

El balón de fútbol que de lado a lado rodaba por el pasillo de la casa de los Abello Ariza hoy está abandonado en una de las esquinas del patio. El dueño de la pelota, Joseph Andrés, un niño de 13 años, falleció en un absurdo accidente que estuvo acompañado de una presunta negligencia por parte de funcionarios de vigilancia del hospital San Blas, quienes, al parecer, no le prestaron atención a su casa.

Joseph, quien cursaba grado sexto en la jornada de la tarde del colegio oficial Manuelita Saenz, era el segundo de tres hermanos y el único varón. Su alegría, según Nohemí Contreras, su mamá, era incomparable. “Era un buen hijo…Yo le decía Joselindo, el más lindo, y él me respondía siempre con una sonrisa, recuerda Nohemí.

El pequeño, amante del fútbol y ferviente hincha de Millonarios, murió en horas de la tarde del pasado miércoles 25 de junio. Un vidrió que llevaba bajo el brazo le cortó una de la principales arterias del cuerpo. Ante los ojos de testigos se desangró durante más de 15 minutos, en un sector del barrio Santa Ana sur, localidad San Cristóbal.

Según Nohemí, un barrizal que se forma en la zona ha precipitado varios accidentes. “Es una calle que el Distrito nunca ha arreglado. Ahí siempre hay historias sobre caídas de personas. La muerte de mi hijo también es culpa del IDU”, declaró con rabia la madre del niño.

El vidrio de una de las ventanas de la casa se rompió. Era necesario cambiarlo. Joseph Andrés estaba de vacaciones y por tal razón colaboró para hacer el encargo. Tomaron las medidas de la ventana y el menor salió con una muestra del vidrio roto. Tenía que mandarlo cortar con las nuevas dimensiones.

El niño salió de su casa hacia la vidriería en compañía de un primo. Quedaba a pocas cuadras. El vidrio fue cortado. Los niños se devolvieron para la casa. Joseph cogió el vidrio, y según sus padres, lo ubicó entre el tórax y el brazo, bajo la axila.

La lluvia que ha caído en la ciudad en los últimos días ha convertido varias calles sin pavimento en un completo lodazal. La vía por la que el par de niños se devolvieron hacia la casa, fue una de estas. Joseph enterró sus pies en el barro, perdió el equilibrio y cayó al suelo. El cristal se rompió en varios pedazos y uno de éstos se le enterró bajo la axila.

Nohemí le contó a KienyKe.com que un señor, trabajador de una renombrada empresa de telefonía celular, al ver que el niño se estaba desangrando, salió corriendo hacia el Hospital San Blas, ubicado a dos cuadras de aquel lugar. “A él le dijeron que las ambulancias no estaban disponibles… No le prestaron atención en el momento” , dijo la madre, quien también aseguró que en ese momento había tres ambulancias dentro de centro hospitalario.

1001 FACHADA DEL HOSPITAL SAN BLAS. FOTO: MARCELA ROLDAN/ EL TIEMPO

Joseph permaneció en la calle, herido, de 15 a 20 minutos, según su familia. Una patrulla de policía pasó por el lugar. Los vecinos del sector detuvieron el carro oficial. El niño fue trasladado al mismo centro asistencial a donde el hombre minutos antes había ido a pedir una ambulancia.

Cuando el niño entró al área de urgencias había perdido mucha sangre. Estaba semiinconsciente. Los médicos del centro médico intentaron estabilizarlo y lo lograron por un par de horas, al cabo de las cuales, la salud del menor se complicó y su corazón dejó de latir.

“Si en el hospital hubieran colaborado cuando el señor fue a pedir una ambulancia el niño no estaría muerto… Fueron minutos vitales…”, argumentó un familiar de los padres.

“Mi niño era buen estudiante, juicioso. Era un amor…”, dijo, entre llantos, la madre, quien también recordó que uno de los sueños más grandes del pequeño era salir rápido del colegio para ponerse a estudiar en el Sena, para salir adelante.

El cuerpo del pequeño Joseph Andrés Abello fue retirado del Instituto de Medicina Legal, por sus padres, en horas de la tarde del viernes. Luego se dirigieron hacia una funeraria del sur de la ciudad donde familiares, amigos y compañeros del colegio le darán su último adiós.