Aparentes motivos pasionales provocaron crimen de un niño en la frontera

Aparentes motivos pasionales provocaron crimen de un niño en la frontera

20 de marzo del 2015

Luis Fernando Lambertinez Calvo tenía 10 años de edad. Vivía con su madre, Beatriz Calvo, en Tibú (Norte de Santander). Cursaba cuarto de primaria en la escuela La Esperanza. Como la mayoría de los niños de su edad amaba el fútbol. No soñaba con hacer goles, no soñaba con ser el próximo James ni tampoco el nuevo Falcao. Él, aunque aún no era bueno para tapar y se dejaba hacer varios goles, añoraba ser como David Ospina, el arquero de la selección Colombia que hoy juega en el Arsenal.

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Desde el pasado 10 de febrero nadie volvió a saber nada de ‘Luchito’, como le decían de cariño. Beatriz empezó a buscarlo con desespero desde aquel día. Aunque ese martes el niño asistió a su escuela con normalidad, a su casa nunca regresó.

Los testigos indicaron que Luis se había subido por su propia cuenta a una camioneta negra con placas venezolanas. Una mujer, que luego fue identificada como Dariana Darina Portillo Urdaneta, de 29 años, a quien apodaban la “Coqui”, había esperado a que el niño saliera de su escuela y lo convidó para que se fuera con ella en el vehículo.

‘Luchito’ se subió por su voluntad al carro porque conocía muy bien a Dariana. Ella fue novia de su mamá.

Niño asesinado

Beatriz, quien tenía un restaurante en Tibú, empezó a recibir llamadas intimidatorias y extorsionistas. Le pedían 100 millones de pesos por devolverle a su hijo sano y salvo. Luis Fernando había sido secuestrado.

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Cinco días después de la pérdida del niño, la policía de Venezuela, gracias a las versiones de testigos, el rastreo de llamadas y las investigaciones llevadas a cabo por el Gaula de Colombia, capturó en un hotel del Estado Zulia a Dariana Portillo como principal sospechosa de la desaparición del menor y de la posterior extorsión. La mujer lo negó todo, solo apuntó a decir que dejó al niño en una zona fronteriza entre Colombia y Venezuela y que no volvió a saber de él.

Al parecer, según la prensa venezolana, Dariana le contó a una familiar suya lo que había hecho con el menor y habría sido esta, quien tras no poder cargar con aquel secreto a sus espaldas, le confesó a las autoridades lo que la acusada había hecho.

La policía y los familiares de Luis, quienes estaban buscándolo en Venezuela y no habían perdido la esperanza de hallarlo con vida, fueron llamados a visitar el cementerio de Catatumbo. En una fosa común hallaron el cadáver de un niño. El cuerpo estaba, según las autoridades, en avanzado estado de descomposición.

Al alzarlo sus extremidades se desprendieron del pequeño cuerpo; por esta razón habían dicho en principio que había sido descuartizado. Pero al parecer no fue así. Según los criminalistas, al parecer, fue asfixiado hasta morir.

Niño asesinado

Beatriz reconoció que el cadáver era el de su hijo por la ropa y los zapatos que le enseñaron los investigadores. La víctima aún vestía el uniforme de su escuela. Según las características del cadáver, el niño había sido asesinado pocos días después del plagio.

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Aunque Portillo, que se encuentra recluida en la sede del Grupo Antiextorsión y Secuestro en El Vigía, no ha confesado el crimen del menor, las investigaciones apuntan a que el hecho se debió a asuntos de venganzas pasionales. Según lo mencionaron medios locales, las dos mujeres empezaron una relación sentimental luego de que se conocieron a través de Facebook.

Aunque tampoco se descarta que se trate de un secuestro y posterior homicidio con motivaciones netamente extorsivas. Al parecer la sospechosa hacía parte de una banda delincuencial que se dedicaba al contrabando. También dicen que ella se aprovechaba económicamente de sus parejas sentimentales.

Las autoridades indicaron que aunque la presunta autora intelectual y material de hecho está detenida, están tras la búsqueda de sus cómplices. Es probable que una familiar de Portillo y otro hombre participaran en el crimen.