Las obras eternas: estudios, retrasos y corrupción

Las obras eternas: estudios, retrasos y corrupción

20 de enero del 2019

La tendencia del #10YearsChallenge se tomó las redes sociales del mundo esta semana, y Colombia no estuvo alejada de ella. Muchos usuarios desempolvaron sus mejores fotos de hace diez años para hacer la comparación con una foto actual. Sin embargo, para algunos fue el momento oportuno de destapar las obras de infraestructura colombianas que hace años debieron estar construidas en el país. 

Siguiendo esta idea, KienyKe.com decidió indagar los proyectos que aunque ya han representado miles de millones en inversiones y llevan más de diez años sobre el papel o en construcción, no tienen aún una fecha precisa de terminación.

Cuatro son los proyectos que entre estudios, retrasos y corrupción quedaron congelados en el tiempo y para algunos son más elefantes blancos que grandes obras tangibles que un día prometieron facilitarle la vida a los colombianos. 

Los #70YearsChallenge del Metro de Bogotá

En la alcaldía de Fernando Mazuera en los años 50 y tras el daño de los tranvías por el Bogotazo, nació la idea de empezar a construir el metro de Bogotá. Sin embargo, el negocio de los privados ganó el pulso y los buses se impusieron a la idea del tren. Y así siguió el tema por décadas, se proponía un metro con entusiasmo pero luego solo se archivaba el proyecto. 

Para 1999 cuando la dirección de la ciudad fue asumida por Enrique Peñalosa, la idea de un metrobus quedó más que armada y lista para adjudicarse bajo el nombre de TrasMilenio, sepultando una vez más la opción del metro. Luego, en la alcaldía del detenido por corrupción Samuel Moreno, volvió a latir el proyecto, se contrató nuevamente estudios pero la ilusión duró poco, debido al descubrimiento del carrusel de la contratación.

Gustavo Petro ganó las elecciones en 2012 y junto a él llegó la opción del metro subterráneo, recogiendo las bases del proyecto dejado por la administración de Moreno. Tanto se avanzó, que el 25 de mayo de 2015 el presidente Juan Manuel Santos, le entregó el cheque simbólico de 9.6 billones de pesos a Petro el 70% de la financiación del metro subterráneo, eléctrico, con 27 estaciones y una ruta desde Bosa hasta la calle 127 con carrera novena. 

A pesar que el gobierno se comprometió con dar ese dinero, nunca se firmó el Conpes que aseguraba avanzar con el proceso de licitación. Fue cuando Enrique Peñalosa regresó a la alcaldía en 2016 y volteó el proyecto, afirmando que un metro elevado sería más funcional. Y se armó otra polémica: ¿elevado o subterráneo?

En conversación con el concejal del Polo Democrático, Manuel Sarmiento, son dos las grandes fallas que tiene el metro elevado de la actual alcaldía. Según el político, esta infraestructura solo servirá como un “alimentador de TransMilenio”. Tacha al proyecto de absurdo ya que se planea construir un viaducto que atraviesa la ciudad y las zonas por donde pasa no están diseñadas para eso”.

Un segundo problema que ve Sarmiento, lo que ve como ·la irresponsabilidad de Peñalosa, Santos y Duque”, que vienen llevando este proyecto asegurando recursos de la nación a un proyecto que no tiene un estudio de factibilidad ya que “el Conpes lo aprobaron en el 2017 con un estudio preliminar, y esto es grave porque en el Conpes se tiene que estipular el costo del proyecto a partir de los estudios de factibilidad y así se subestima el precio”.

Sin embargo, Enrique Peñalosa ha asegurado que los estudios están y se apoya en el respaldo que recibió el metro elevado del Banco Mundial. Asimismo, en septiembre del año 2018, dio a conocer el cronograma que asegura que para el mes de agosto de este año, se realizará la audiencia de adjudicación de esta importante obra. 

El 17 enero, la comisión creada para hacerle seguimiento a esta obra en el Concejo de Bogotá, la cual conforman algunos de los concejales que en su momento aprobaron los recursos para el metro elevado de Bogotá, hicieron un llamado, pues aseguran que la actual administración no dejará lista la licitación. “Los tiempos de no objeciones de la banca multilateral pueden demorarse más de lo esperado”, afirman y dicen que tales objeciones no estarán resueltas antes de agosto. 

Para el concejal del Polo, Bogotá no verá el metro en unos cuantos años más. La campaña electoral por la alcaldía ya parece haber arrancado y al parecer será el próximo alcalde, quien tenga la responsabilidad de hacer o no el tan esperado metro de Bogotá. 

Tres presidentes y no hay Túnel de la Línea

La gran hazaña para la ingeniería colombiana inició su primera perforación en la cordillera central en el año 2008, cuando el expresidente Álvaro Uribe inauguró el primer piloto de la megaobra Tunel de la Línea. 11 años después, esta construcción que se habló costaría 650.000 mil millones de pesos, va por los 3 billones de pesos y nada que concluye.

El megatúnel nació para solventar la necesidad de conectar a Bogotá con el puerto de Buenaventura. Su constructor por 8 años fue Unión Temporal Segundo Centenario del arquitecto Carlos Collins, quien tras utilizar cuatro prorrogas por tres años de retrasos, Invías (Instituto Nacional de Vías) decidió en noviembre de 2016 no renovar el contrato y le cedió a otra empresa las riendas de este importante proyecto. 

El Consorcio La Línea ganó la licitación para culminar este proyecto. Consorcio conformado por la constructora Conconcreto S.A. y la firma CSS S.A, cada una con el 50% de participación. Este medio se puso en contacto con uno de los representantes de la veeduría ciudadana que por años ha estado pendiente de esta obra que le garantizaba a varios municipios donde se construye, entre Tolima y Quindío, varios beneficios. 

Para Uriel Orjuela, el nuevo consorcio ha cumplido con lo pactado. Afirma que han mejorado los rendimientos de la obra pero siguen pendientes de tres adjudicaciones para obras paralelas y lograr completar en un 100% el proyecto. 

Según el veedor, los antecedentes por los cuales el contrato ha tenido retrasos se remontan a una mala estructuración del proyecto, sobretodo a la primera etapa de adjudicación, ya que se le dio la obra a la constructora sin todos los estudios requeridos. “El proyecto no tenía la madurez suficiente, esto es legal en Colombia pero no debió ser así con un proyecto tan importante”, aseguró Orjuela. 

La modalidad de contratación no debe ser adjudicada bajo presiones, lo que causo muchas irregularidades en el contrato, denunció en un primer momento el organismo. Otro aspecto importante que resalta Uriel Orjuela es que: “no tuvimos un buen contratista en Unión Temporal, y lo hemos podido evidenciar ahora”.

El proyecto debió terminar en el 2016, sin embargo el presidente Iván Duque afirmó hace pocos días que la obra se entregará hasta el 2020. Para esta veeduria que por más de diez años ha estado al frente, el cronograma que entregó el gobierno es apretado. 

“Nosotros hemos venido haciendo un seguimiento al proceso y consideramos que es apretado. Pero la cifra es que dos o tres años estamos en terminación del proceso. Palabras más, estamos optimistas aunque diferimos un poco en la fecha anunciada de terminación“, concluyó Orjuela. 

No fue en el gobierno Uribe ni fue en la era Santos, ahora será Duque, quien puede entregarle a los colombianos esta gran obra que en realidad sí fue un reto para la ingeniería colombiana.

El robo en los escenarios deportivos de Ibagué

Calificado como un elefante blanco, los escenarios deportivos en la ciudad de Ibagué que se construyeron en 1970 para los juegos IX Juegos Nacionales y fueron abandonados, terminaron siendo un proyecto que desfalcó la ciudad tolimense. La reconstrucción se anunció en la alcaldía de Luis Hernández Rodríguez y en el 2015 en una licitación cerrada la empresa ganadora terminó dos años después multada con 14.000 millones de pesos por incumplimiento. 

Fueron 100 mil millones de pesos que destinó tanto la alcaldía del entonces señor Hernández, como el gobierno nacional, para entregarle a los ciudadanos este conglomerados de espacios deportivos. En este caso de corrupción varios de sus funcionarios quedaron inhabilitados mientra él pasa sus días en la cárcel del municipio del Espinal, Tolima, imputado con los cargos de peculado por apropiación, prevaricato por omisión, interés indebido en la celebración de contratos y contrato sin el lleno de requisitos legales.

A pesar de este escándalo de corrupción al que se le tildó como un “elefante blanco”, y que le costó a la ciudad miles de millones de pesos en inversión y obras inconclusas, el Instituto Municipal para el Deporte y la Recreación de Ibagué, anunció en noviembre de 2018, una serie de inversiones para resolver la situación de estos espacios deportivos y terminar su construcción. 

El pasado 17 de enero el alcalde de Ibagué Guillermo Alfonso Jaramillo, puso la primera piedra de lo que será el Patinódromo que contó con un valor de $ 5.508.471.976 millones y su construcción estará a cargo del Consorcio Patinódromo Ibagué 2018. 

Dentro del Parque Deportivo de Ibagué, están adjudicadas las obras: BMX, tejodrómo, estadio de atletismo, complejo acuático, complejo de fútbol, coliseo mayor, complejo de raquetas y estadio de fútbol. Además de los escenarios se contempla hacerle un urbanismo en el que se resaltan las zonas verdes y jardines, senderos peatonales, 6.651 mts2 de ciclorruta, canchas de voleibol, baloncesto y microfútbol, con un costo de $19.654.119.927. 

Según los pliegos se invertirán más de 156.000 millones de pesos y que al fin sea una realidad los nuevos escenarios deportivos, que anhelan desde hace décadas los ibaguereños.

Hidroituango, nueve años entre denuncias y desplazamiento

El proyecto abanderado por la empresa de Servicios Públicos de Medellín (EPM) que se inició en el 2010, continúa afrontando con terquedad la fuerza caudalosa del Río Cauca. 

Aunque la represa ha sido motivo de debates ambientales, denuncias por afectación del territorio y desplazamiento de la comunidad, los gobernantes municipales y departamentales lo defienden y lo posicionan como la obra de desarrollo más ambiciosa que ha venido presentando avances significativos en su recuperación.

La última maniobra ejecutada en la hidroeléctrica que demanda aproximadamente el 17 % de energía del país, se dio a principios del 2019. El hallazgo de un socavón de 18 metros de profundidad puso en riesgo el caudal ecológico del embalse y obligó al cierre de una de las compuertas principales.

Para el presidente Iván Duque, el llamado es para las entidades vinculadas y su compromiso de actuar “de manera preventiva con la celeridad y la oportunidad necesarias para superar el nivel de riesgo y preservar la vida y la integridad de las personas y las comunidades vecinas al proyecto”.

EPM en cabeza de su gerente general Jorge Londoño De la Cuesta, declaró que para volver a activar el vertedero se necesita que el embalse suba y alcance un nivel adecuado. Por el momento, agregó que continuarán “monitoreando minuto a minuto durante las próximas horas el comportamiento del macizo o montaña y de los caudales. Nuestra prioridad es la seguridad de las comunidades”.

Cuatro obras que de llegar a culminarse trascenderán en la historia por su rigurosa infraestructura, pero serán también castigadas por sumergirse entre estudios, retrasos y la enfermedad crónica de este país… la corrupción.