Alan García y sus líos por Odebrecht

17 de abril del 2019

El exmandatario murió luego de dispararse en la cabeza.

Alan García

Al momento en que la policía judicial llegó al domicilio de Allan García, presidente de Perú entre los años 1985 – 1990 y 2006 – 2011, este se encerró en su habitación. Las autoridades pretendían detener al exmandatario, quien era investigado por sus vínculos con la empresa Odebrecht y el caso de corrupción más grande de América Latina, pero cuando anunciaron su detención, este se disparó en la cabeza.

Las maniobras de los médicos no fueron suficientes para salvar la vida de García, quien llegó en grave estado de salud al centro médico y horas después falleció.

Son varios los expresidentes de ese país que están bajo la lupa de la justicia por el entramado de corrupción de Odebrecht: como Pedro Pablo Kuczynski, Ollanta Humala, Alejandro Toledo y por supuesto, Alan García.

¿De qué lo acusaban?

Aunque el dos veces presidente del Perú utilizó como bandera la lucha contra la corrupción para ganar las elecciones presidenciales, no se salvó de estar salpicado por este caso. Desde noviembre del año pasado, el exmandatario tenía la prohibición de salir del país mientras se adelantaba la investigación en su contra por colusión, lavado de activos y tráfico de influencias por el caso Odebrecht. Tras esta decisión, García había pedido asilo en la Embajada de Uruguay. Sin embargo, esta solicitud le fue negada.

Según las investigaciones, García estaba vinculado al millonario pago que hizo la constructora brasileña para que le dieran beneficios en la adjudicación y ejecución de la línea 1 del Metro de Lima; pacto ilegal que habría sido planeado bajo su mandato presidencial. Recientes hallazgos habrían señalado que Odebrecht pagó más de cuatro millones de pesos a su exsecretario presidencial, Luis Nava y a su hijo, José Antonio Nava,  según reveló el portal IDL – Reporteros, para quedarse con ese contrato.

Asimismo, el portal aseguró que estas dos personas habían planeado el negocio con Odebrecht bajo seudónimos como “Chalán” y “Bandido”, sobrenombres que García negó conocer.

Tras esas acusaciones, García expresó el pasado martes 16 de abril, a través de su cuenta de Twitter que: “En ningún momento se me menciona y no hay ningún indicio ni evidencia”, además calificó las acusaciones de “especulación”.”Como en ningún documento se me menciona y ningún indicio ni evidencia me alcanza sólo les queda la ESPECULACIÓN o inventar intermediarios. Jamás me vendí y está probado”.

Días atrás había escrito: “Mis compañeros pueden tener confianza. Nunca he pedido dinero ni vendido obras públicas . Los que me acusaron fueron los verdaderos corruptos. Yo creo en la historia. Otros se venden, yo no”.

Además, fue acusado de haber recibido a través de su secretario cuatro millones de dólares y, también, un exejecutivo de Odebrecht, Jorge Barata, amigo cercano de García, confesó que la empresa brasileña le giró 200 mil dólares para su campaña presidencial.

Los demás involucrados en este caso o están presos o son investigados. Pero el único que prefirió atentar contra su vida antes que pasar por la cárcel, fue el expresidente Alan García.

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