Una tumba profanada por la guerra de pandillas en Cali

16 de julio del 2014

La víctima había muerto a tiros. Era hincha del América y quienes agredieron su sepulcro eran del Cali.

Profanacion Cali

La historia de Johan Manuel Ibargüen parece sacada de las oscuras páginas del escritor estadounidense Edgar Allan Poe. Fue asesinado violentamente en las calles de Cali y dos meses después su tumba fue profanada por pandilleros.

El pasado lunes en el cementerio Central de Cali, ubicado en la carrera 1 con calle 30, un grupo de jóvenes, al parecer miembros de la pandilla ‘La 13’, ubicaron la tumba de Ibargüen, sacaron el ataúd e incineraron el cuerpo.

Testigos del hecho, los mismos que desde lejos tomaron fotografías del acto, le contaron al periódico Q’hubo que en medio de cánticos futboleros y arengas de venganza los jóvenes rompieron varias tumbas hasta llegar a la número 09. Allí reposaba el cuerpo de Johan Manue Ibargüen, muerto a los 19 años.

Ibargüen, según lo indicó el comandante de la Policía Metropolitana de Cali, general Hoover Penilla, falleció a tiros a finales de mayo en el barrio Pízamos, uno de los más peligrosos de la columna 21 de la ciudad. La policía también informó que antes de morir el joven tuvo prisión domiciliaria, pero la autoridad no dio a conocer el delito ni la razón del beneficio de la casa por cárcel.

Los jóvenes que profanaron la tumba de Johan Manuel acompañaban el cortejo fúnebre de un integrante de la pandilla ‘La 13’. Llegaron al cementerio, la mayoría de ellos vestidos con camisetas del Deportivo Cali. A quien despedían era ferviente hincha del equipo verde de Cali. Su funeral se hizo en medio de cantos alusivos a su equipo.

La rabia y el dolor de los jóvenes, quienes según el general Hoover eran en su mayoría menores de edad, minuto a minuto se fue exaltando hasta que un pequeño grupo de ellos, tres hombres y una mujer, se alejó de los dolientes, fue hacia otra parte del cementerio y empezó a buscar entre las tumbas una lápida específica. Rompieron varias. Pero se ensañaron con aquella que tenía marcado el número 09, ubicada en la parte superior, en la tercera fila de la pared.

Profanacion Cali

La lápida indicaba que allí se encontraba el cadáver de Johan Manuel Ibargúen. Una fotografía del joven confirmó a sus verdugos quién reposaba allí. La imagen de Ibargüen, hincha del América de Cali, fue destruida.

Los profanadores, cuenta un testigo de los hechos, acercaron un andamio a la tumba de Johan. Tres muchachos subieron al escaparate y ante la vista de algunos visitantes, que hacían oraciones a sus seres queridos, destrozaron la lápida con piedras. La pequeña pared de ladrillo que los separaba del cajón de madera también fue destruida en cuestión de minutos.

“Al grupo de profanadores se les unió otro más grande. Eran en total más de veinte muchachos”, indicó el testigo. Las risas y las arengas acompañaron las acciones diabólicas.

El féretro blanco quedó al alcance de los jóvenes. Lo sacaron. Lo abrieron. Algunos se persignaron y huyeron evocando a Dios. Dicen que un olor nauseabundo invadió el entorno. Pero ninguno de los presuntos pandilleros se marchó. Con sus ropas se taparon la boca y la nariz.

“No te vamos a dejar descansar en paz… Vas a pagar por lo que hiciste…” Eran, entre otros, los gritos que se escuchaban.

Algunos aseguran que el cadáver fue decapitado, apuñalado e incinerado. Pero la administración del cementerio y la policía desmienten este extremo.

Uno de ellos, el que lideraba el grupo, instó a otro más joven para que le arrancara la cabeza al difunto. No pudo…su miedo fue más fuerte…. El que le dio la orden lo quitó de allí tratándolo de “gallina” y ocupó su puesto junto al féretro, Así lo contó el testigo a periodistas de Q’hubo Cali.

Fue este último joven el que, según el hombre que presenció el hecho, decapitó el cadáver, enseñó ante la pandilla la cabeza como un trofeo. Luego incineró el cadáver. El testigo agregó que el cuerpo recibió varias puñaladas.

“Vengo… vengo”. Con estas palabras un joven alertó a la pandilla. Era la señal para indicar que la vigilancia del cementerio venía en camino. “El sepulturero llegó al lugar, subió al andamio y tapó el féretro profanado”, concluyó el testigo.

Profanacion Cali

El subcomandante de la policía de Cali, coronel Wilson Vergara, indicó a KienyKe.com que minutos después de los hechos, a la salida del cementerio fue capturado un menor de edad con un revólver. El detenido tiene antecedentes penales y al parecer hace parte del grupo de pandilleros que profanaron la tumba 09.

El arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve, indicó a El Tiempo que estos son hechos sacrílegos y dolorosos, actos de necrosadismo para desahogar la venganza y aumentar la ofensa hacia un difunto.

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