¿Sirve quitar la medida de casa por cárcel a los corruptos?

17 de junio del 2019

¿Esta medida si combatirá la corrupción? Opinan los expertos.

¿Sirve quitar la medida de casa por cárcel a los corruptos?

El proyecto de ley que eliminaría la medida de casa por cárcel para personas condenadas por actos de corrupción está en vilo. Para algunos, esta iniciativa combatirá de manera radical la corrupción al quitarle “beneficios” a los corruptos; para otros, es una “medida populista” que no dará un golpe fundamental a esta problemática.

El abogado Iván Cancino consideró que este proyecto no es más que “un pañito de agua tibia”. En diálogo con KienyKe.com manifestó que le parece “absurdo” que en el país todavía se crea que la corrupción se elimina quitando privilegios y aumentando penas, sin tener en cuenta un debate de fondo: el problema de hacinamiento en las cárceles del país. 

“La solución no es meter preso a todo el mundo e ir quitando privilegios. Está demostrado por todo lado que eso no sirve”, afirmó.

Cancino sostuvo que “el derecho penal no puede solucionar los problemas que vienen de base” porque la solución está en “crear políticas sociales diferentes que sí combatan la corrupción en su totalidad”.

“Aquí no hay cárceles de lujo; estar uno privado de la libertad en la casa también es horrible. Nadie ha dicho que no. Los defensores de la moral dicen que eso es un beneficio, pero en realidad no lo es. Yo quisiera ver a una persona que la critica bajo esa condición”, manifestó.

El jurista insistió en que esta medida no baja la delincuencia. “El Congreso cree que el pueblo le va a aplaudir esa decisión, pero eso no soluciona. Lo que ellos tienen que pensar es en hacer leyes que sean beneficiosas para la ciudadanía”.

¿Qué dicen otros?

Para otros sectores este proyecto de ley sí tendría incidencia en la lucha contra este delito. Camilo Enciso, abogado penalista y director del Instituto Anticorrupción, explicó, en diálogo con este medio, que frente a la reclusión especial, Colombia tiene que garantizarle a los ciudadanos que nadie está por encima de la ley y que todos somos iguales ante ella.

“Eso implica que si cometemos una infracción a la normativa penal todos deberíamos tener el mismo tratamiento”, mencionó.

Señaló que, a su parecer, el artículo 29 (sobre la reclusión en casos especiales) de la Ley 65 de 1993 le permite un margen de maniobra a los corruptos para recibir beneficios durante el periodo en el que están recluidos. “De alguna manera, la norma que trae esta reforma cierra ese boquete que sirve para vulnerar el objetivo último de la ley penal, que es garantizar que la gente pague las consecuencias de lo que hizo”.

Enciso mencionó que “se ha vuelto de moda decir que en Colombia hay leyes suficientes y duras y que lo que hay que hacer es aplicarlas” cuando hay evidencia de que algunas funcional mal y tienen vacíos. “Se tiene que hacer un esfuerzo para llenar esos huecos. En el extranjero las leyes contra la corrupción se han ido modificando para ser más efectivas. Aquí hay que trabajar desde la legislación para resolver ese problema”, aseguró.

Frente al tema del hacinamiento, Enciso le respondió a Cancino que ese problema lo tiene que resolver el Gobierno. “Uno no puede mandar el mensaje de que la solución es no aplicar la ley penal o aplicarla de una manera laxa por el hecho de que no hay cárceles. La política criminal de un país no puede depender de la ineficiencia de la política carcelaria”.

Está de acuerdo en que con solo esta medida no se va a solucionar la dificultad de fondo, pero aseguró que sí es un avance en la lucha anticorrupción.

“El proyecto complementa una regulación que existía con anterioridad ampliando el catálogo de delitos contra la administración pública frente a los cuales procede la prohibición de la sustitución de la detención preventiva por detención domiciliaria. En esa medida, se da un trato equitativo a casos similares”.

Responden los que apoyan el proyecto

El representante a la Cámara David Racero argumentó que si uno ve la iniciativa de manera aislada “pensará que no atacará de frente a la corrupción”. “Si uno no ve este proyecto en el marco de unas políticas adicionales, por supuesto va a decir que es insuficiente. Siempre hay que mirarlo de una manera conexa a otras iniciativas anticorrupción”, indicó.

Para él, un corrupto es “como un matoneador”, debido a que es el típico que dice: “soy corrupto porque quiero, puedo y no me da miedo”

– ¿Por qué lo dice?

“El quiero”

Según Racero, un corrupto opera porque hay una voluntad expresa de robar. “El que quiere ser corrupto es porque desea sacar provecho de cualquier tipo de transacción dentro de la administración pública”, señaló.

Para atacar ese deseo, de acuerdo al representante, se deben utilizar políticas educativas y culturales para que la sociedad deje de mirar el problema de la corrupción como algo banal y se deje atrás “la cultura del atajo y de lo fácil”.

“El puedo”

“Un corrupto opera porque puede”, aseguró Racero. Dijo que una persona que delinque es porque está en una posición en la que tiene la posibilidad de hacer un acto corrupto sin restricción. “Es un sujeto que está en un cargo de poder, de decisión, porque tiene la posibilidad de incidir”.

El legislador aseguró que esto se resuelve si se fortalecen las instituciones. “Entre más las instituciones sean fuertes, más difícil le queda a una persona delinquir. Nuestras instituciones son débiles, dependen mucho de las personas. Por eso los dirigentes, políticos o cualquier funcionario público puede pasar por encima de ellas”, resaltó.

“No me da miedo”

Racero mencionó que un corrupto hace dos cálculos: “Primero ¿qué tanto lo pueden pillar? y si lo pillan ¿qué tanto le va a costar?”. Explicó que los corruptos operan bajo la lógica del costo – beneficio.

“Ellos dicen: ‘si me pillan, pago cárcel tres o cuatro años y no devuelvo nada’. El claro ejemplo es Alejandro Lyons, exgobernador de Córdoba, que se robó la plata y no tuvo que devolver ni un solo peso. Es más, ellos piensan: ‘si robo, me dan casa por cárcel y cuando salgo, salgo multimillonario’, por eso es que no les da miedo robar”, manifestó.

Finalmente, el congresista explicó que ahí es donde empieza a atacar directamente el proyecto de ley. “Si una persona calcula que si roba lo van a meter varios años a la cárcel y no va a estar relajado en la casa, lo va a pensar dos veces y problamente no va a robar. Esto puede ser un paso para que dejen de delinquir. Puede ser un desincentivo para la corrupción”.

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