Murillo Merchán, otra familia víctima del asesino de Yuliana

Murillo Merchán, otra familia víctima del asesino de Yuliana

10 de diciembre del 2016

Este caso no ha dejado de dar noticias desde el mismo momento en que ocurrió el rapto de Yuliana. Las últimas informaciones llegaron ayer a las 10:00 de la mañana con la presencia del abogado Francisco Uribe Noguera, hermano del presunto violador y asesino, en el complejo judicial de Paloquemao.

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El abogado fue citado por la Fiscalía para que rindiera a puerta cerrada indagatoria en la que tuvo que responder, entre otras cosas, por qué le dio aviso a las autoridades varias horas después de haber encontrado a su hermano Rafael, sabiendo que desde muy temprano la policía lo buscaba por su presunta participación en el rapto de la niña de 7 años.

Francisco Uribe también deberá responder a las autoridades por la presunta manipulación tanto de la escena del homicidio de la niña indígena como del cadáver mismo. Según Medicina Legal y la inspección técnica del cuerpo, Yuliana, después de muerta, fue bañada en aceite de cocina, para limpiar en ella rastros de sangre y fluidos tras el ataque sexual que sufrió antes de morir.

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En horas de la tarde se esperaba que rindiera indagatoria Catalina Uribe, otra hermana del presunto agresor, pero un trágico hecho pospuso esta cita con la justicia, que se adelantó a las 8:00 de la noche; sobre la una de la tarde se conoció que Fernando Merchán Murillo, el vigilante del edificio Equus 66, donde apareció el cadáver de la pequeña Yuliana y quien estaba de turno en el edificio en cuestión, fue encontrado muerto dentro de su casa, en el sector del Tintal, en el suroccidente de la ciudad.

El hombre, según las fuentes judiciales, fue hallado por su hija. El vigilante, que llevaba más de 7 años trabajando en el edificio Equus 66, en Chapinero, y que era una pieza fundamental dentro de la investigación que se adelanta en contra de los hermanos Uribe Noguera, estaba boca abajo y con cortadas en las muñecas. A la 1:15 la hija de Merchán llama a la línea de emergencia 123 e informa lo ocurrido.

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En la habitación del celador, encima de la mesa de noche, había una carta escrita en hoja de cuaderno y dirigida a su familia; en ella el hombre se despidió de sus familiares, pidió perdón por dañarle la Navidad y frente al caso de Yuliana Samboní, escribió ser inocente. También escribió tener miedo de volver a la cárcel y al parecer ese sería uno de los motivos que lo habría llevado a quitarse la vida. Aunque el suicidio es la más fuerte hipótesis en esta muerte, el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, dijo que los investigadores también están analizando el homicidio como posible causa del deceso.

La muerte de Merchán Murillo elevó más interrogantes frente al caso. Ahora los investigadores tendrán que determinar por qué el hombre decidió quitarse la vida y por qué tenía el sentimiento de culpa frente al homicidio de Yuliana, así como por qué tenía miedo de volver a la cárcel. Al parecer el único que podrá responder esos interrogantes será Rafael Uribe, si es que el vigilante no lo habrá contado ya en las indagatorias que rindió ante la Fiscalía.

Con la familia del celador, son tres las que este hecho ha perturbado directamente. La primera de ellas fue la de Yuliana Samboní. El rapto y la muerte de la niña destrozó a la familia indígena y a todos sus allegados, desde el primer segundo que un hombre se la llevara en contra de su voluntad.

La otra familia afectada y que se vio envuelta en el homicidio fue la del presunto criminal. Con el macabro hecho que habría cometido el arquitecto Rafael Uribe Noruega su familia también sufre. No es ni será fácil para los padres y hermanos del sindicado afrontar que lo que al parecer hizo Rafael. Está tan involucrada la familia Uribe Noguera que sus dos hermanos (Francisco y Catalina) están siendo investigados por su presunta alteración de la escena del crimen.