“Casi me mata un policía que conducía de civil”

“Casi me mata un policía que conducía de civil”

9 de Noviembre del 2014

“Era una noche tranquila, sin muchos pasajeros, pero tranquila”, así recordó Leonardo Cárdenas la noche en la que, según él, sintió muy cerca la muerte.

Ese día Leonardo fue arrollado por una camioneta conducida por Víctor Alfonso González Gutiérrez, quien según Cárdenas es un policía que ese día iba de civil. Kienyke.com consultó fuentes de la institución armada quienes confirmaron que González, desde hace 10 años, es policía de la Metropolitana de Bogotá en grado de patrullero.

Cárdenas trabaja desde hace un par de años como taxista nocturno. Recibe el carro a las cinco de la tarde y lo entrega 12 horas después.

El pasado 3 de septiembre Leonardo fue víctima de un accidente que le dejó dos costillas fracturadas, hematomas en varias partes del cuerpo y del rostro, y una profunda herida en la mano izquierda. Medicina legal le otorgó 25 días de incapacidad. Por su parte la EPS le dio 30.

“No pude trabajar durante más de un mes. El dolor en el tórax y en la mano fue terrible. Cuando uno trabaja como taxista, si no se hace el turno no hay dinero”.

Leonardo cuenta que minutos antes de que ocurrieran los hechos había recogido una carrera sobre la calle 80 con carrera 68 y que se dirigía hacia la Ciudadela Colsubsidio. Bajando el puente de la 80 con Boyacá un hueco en la vía lo obligó a cambiar de carril abruptamente. En ese momento cerró el paso del una camioneta blanca tipo carry.

“Me di cuenta que lo cerré porque empezó a pitar con desespero. No le presté atención y seguí mi camino. Una cuadra más adelante aquella camioneta me alcanzó, me cerró el paso y el conductor se bajó. También me bajé. El hombre era bajo de estatura pero llevaba consigo un palo como de un metro de largo, el cual alzó como para pegarme. Amagó varias veces en golpearme. Me hizo perder la carrera, las pasajeras se bajaron del taxi. Insultos iban y venían. Ni fue capaz de pegarme ni yo de metérmele bajo el arma de madera que tenía en sus manos. Me subí al carro y lo dejé peleando solo. Arranqué y giré en el próximo semáforo hacia la derecha (diagonal 76), hacia el barrio La Española”.

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Treinta días de incapacidad le dieron a Leonardo Cárdenas por las lesiones que le causó el patrullero Víctor González.

Leonardo pensó que el problema había llegado hasta ahí, pero al ver el retrovisor la camioneta blanca venía atrás.

“Aceleré y en el semáforo de la calle 83 giré a la izquierda. La camioneta golpeó la cola del taxi y me hizo girar 180 grados. Me bajé del carro. Me acerqué al de él y le dije que me tenía que pagar el daño del carro. Lo que hizo fue echarme la camioneta encima. Salté hacia un lado y no me alcanzó a golpear. Frenó a mi lado y aproveché para meterme por la ventana de su carro. Quería quitarle las llaves para que no se volara y apenas metí el cuerpo arrancó a toda velocidad. Pude quitarle las llaves pero mis pies quedaron arrastrando en el piso. Me dio miedo… mucho miedo… con mis dos manos abracé el cuerpo de la cabrilla. Mientras yo le pedía que parara, aceleraba más y más. Aprovechó que mis manos estaban ocupadas y que no podía defenderme para darme puños en la cara…

Levanté el rostro y vi que estaba mandando el carro contra el lado donde yo estaba colgando. Le volví a gritar que parara. Lo último que recuerdo de ese momento es que estrelló mi cuerpo contra una señal de tránsito. Oí que el carro de él aceleró a fondo.”

Cuando Leonardo volvió a abrir los ojos, había junto a él varias personas. Cuenta que no lo dejaron mover. “Todos me preguntaban si sentía las piernas y los brazos. Sí sentía mis extremidades pero el pecho me dolía muchísimo…

“Sentí que ese tipo me había matado. Miré mi mano y estaba totalmente llena de sangre. Cerré mis ojos y lloré, no de dolor… de tristeza. Me fui a mover y el dolor no me dejó. Les pedí a los que estaban ahí que me dijeran en dónde estaba herido. Me dijeron que la sangre salía de mi mano, que la herida en ese punto estaba muy grande. Les pedí que me ayudaran a parar. Tenía que llegar al carro, el cual había dejado abierto”.

Un taxista, testigo de los hechos, no paró a auxiliar a su colega mal herido. Él, quien habló con KienyKe.com, contó que decidió seguir al conductor de la camioneta quien emprendió la huida. “El hombre, al ver que yo iba tras él, Aceleró más y llegó hasta el CAI La Serena. Allí parqueó el carro y se bajó. Yo también paré y les conté a los policías lo que había hecho. Después me fui a ver al muchacho atropellado.

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Copia de la constancia del Proceso Penal que Leonardo instauró contra Víctor González por el delito de lesiones personales.

Los policías del cuadrante llegaron al lugar de los hechos. Observaron que el taxista, de 35 años, estaba herido. Le tomaron los datos personales y no hicieron más, así lo recuerda Leonardo.

González, quien al parecer fue el causante de las lesiones de Cárdenas, no se acercó al lugar de los hechos. Estuvo siempre, al parecer, resgurdado en el CAI.

Un policía de tránsito también llegó al lugar y tras hablar con sus colegas indicó que los hechos se debieron a una pelea y que las autoridades de tránsito no tenían cabida en el proceso. Luego de decir esto se marchó. “Si no es un accidente de tránsito lo que me pasó entonces no sé qué es”, se pregunta el herido.

Una hora después de ocurridos los hechos Leonardo fue trasladado hasta el hospital San José infantil. En el centro asistencial le indicaron que el golpe recibido había sido muy fuerte. Le tomaron radiografías, las cuales determinaron que la lesión más grave fue la fractura de las costillas novena y décima. Le cerraron la herida de la mano.

“Si mi cabeza hubiera caído contra el borde del andén o contra el piso, otro había sido el final de esta historia”, narra Leonardo.

Luego de que la ambulancia se llevara a Leonardo del lugar, González salió del CAI y se marchó como si nada hubiera pasado. Según familiares del taxista, que llegaron a recoger el vehículo de servicio público, los policías de la localidad que atendieron el hecho les indicaron que González también estaba golpeado. Según los uniformados el taxista le habría fracturado el tabique, pero cuando lo vieron el hombre estaba sin un solo rasguño, así lo aseguran.

El taxista demandó a su presunto agresor por el delito de lesiones personales. Por no tener el dictamen de medicina legal no pudo instaurar el delito de intento de homicidio, que es a los ojos de los testigos y de la víctima, lo que el conductor de la camioneta cometió esa noche.

El denunciado hasta el momento no ha dado la cara al problema. Se han llevado a cabo dos audiencias pero González, quien resultó ser patrullero de la policía de Bogotá, no se ha presentado. Al parecer, según Cárdenas, dio mal la dirección de su residencia para no ser notificado de las citaciones.

El joven taxista se pregunta hoy en día si la presunta actitud laxa de las autoridades de la localidad de Engativá y las posibles mentiras alrededor del caso se deben a que el presunto agresor es un policía.