Un joven enamorado asesinó a sangre fría a su vecino de ocho años

6 de febrero del 2015

El niño le abrió la puerta de su casa y recibió dos puñaladas mortales.

Entierro, cementerio, funeral

El joven que mató al niño J.D. García, e hirió a su padre, vive frente a la casa de sus víctimas.

Hasta hoy nadie se explica qué pudo haber ocurrido, ya que el presunto agresor, Stiven Aguirre Camargo, según algunos vecinos y el comandante de la policía del Valle del Cauca, coronel Ferrnando Murillo, era un frecuente y amistoso visitante de la residencia de los García.

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Stiven, de 18 años, fue capturado por la policía antes de que lo lincharan los vecinos del barrio La Bastilla, en Tuluá. Tenía un odio escondido contra la familia. Atacó sin pensar a la persona que le abrió la puerta; infortunadamente fue un pequeño de ocho años de edad a quien lo sorprendió de esta forma la muerte.

Según lo narró el coronel Murillo al periódico Q`hubo Cali, a las 10:20 de la noche del pasado lunes, el presunto asesino llegó hasta la casa de la familia García, golpeó la puerta y ,para que le abrieran, se presentó y pidió un vaso con agua.

J.D., el niño de la casa, fue quien abrió. Cuentan que Aguirre tenía una toalla enrollada bajo el brazo. Sin mediar palabra alguna, al ver al niño frente a él, desenvolvió la toalla, tomó un cuchillo que escondía en ella y se abalanzó contra el menor.

El niño, que estudiaba en el colegio María Antonia Ruiz de Tuluá, recibió dos mortales puñaladas: una en el cuello y la otra en el pecho.

Carne Juan David Garcia

El pequeño estudiaba en la Institución Educativa María Antonia Ruiz. Su profesora lo calificó como un buen estudiante que le gustaba ser muy servicial con sus compañeros de clase.

Hernán García, padre del niño, al escuchar primero algunos sonidos extraños y segundos después los gritos de dolor de su hijo, bajó apresurado desde su habitación, pero en el corto camino hacia el lugar de donde provenía el ruido, antes de lograr descender desde el segundo piso, se encontró de frente con su joven vecino.

Antes de que Hernán, miembro de la junta de acción comunal de su barrio, pudiera preguntarle qué ocurría, con el mismo cuchillo con el que fue herido de muerte su hijo, recibió cinco puñaladas en diferentes partes del cuerpo.  El hombre está gravemente herido en un hospital.

Diana Milena González, vecina de los García, al escuchar los gritos de auxilio que le siguieron a la tragedia, los cuales provenían de la madre del niño, le contó a Q´hubo que llegó a la casa de las víctimas, levantó del suelo al pequeño que se encontraba bañado en sangre y con él en sus brazos salió corriendo de allí implorando ayuda.

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También contó la mujer que a los pocos metros el niño murió en sus brazos. El deceso del infante lo confirmaron médicos la clínica María Ángel, a donde fue trasladado sin vida.

La policía del cuadrante llegó rápidamente a la residencia, y trasladaron a Hernán a una clínica cercana donde en la unidad de cuidados intensivos se recupera de sus heridas.

Aguirre fue capturado por el delito de homicidio y tentativa de homicidio antes de que los vecinos del barrio lo lincharan.

Algunos residentes del sector indicaron que, al parecer, Stiven Aguirre estaba drogado al momento de llevar a cabo la sangrienta acción en contra de los García. Otros lo tildaron de ‘loco’.

Casa Juan David Garcia

En esta casa ocurrió el crimen del niño J.D. García. El hecho ocurrió el pasado lunes sobre las 10:30 de la noche.

Aunque las investigaciones están en curso, según algunas fuentes de la policía, el crimen fue premeditado, de lo contrario no llevaría consigo un cuchillo y no atacaría así a sus víctimas.

Un familiar de los García habría dado a conocer una luz sobre la cual se conocería el móvil de este trágico hecho: al parecer, Stiven estaría cortejando a la hermana de J.D e hija de Hernán, una niña de tan solo 13 años.

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Este allegado le contó a Q´hubo que el presunto asesino, días antes del crimen, había mostrado interés en la hija de los García y que Hernán le pidió que no la molestara, “que ella no estaba para noviazgos”.

Según la Defensoría del Pueblo, el último informe forense de Medicina Legal, 1.115 niños, niñas y adolescentes fueron víctimas de homicidio en el país, siendo el rango más crítico el grupo de 15 a 17 años, donde la tasa es de 34 por cada 100 mil habitantes.

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