Una supuesta infidelidad lo convirtió en asesino

Una supuesta infidelidad lo convirtió en asesino

24 de Junio del 2014

Desnuda, boca abajo, cubierta con un sábana de color verde y sangre seca a su alrededor, fue encontrada Dubis Doria, de 27 años. La mujer fue asesinada por su esposo Jhonatan De la Hoz, de 31 años, quien para los familiares de la víctima recibió una irrisoria condena por el atroz crimen: 10 años y cinco meses, que se pueden reducir a cuatro años de prisión por buen comportamiento.

“¿Por qué la justicia es tan generosa con los asesinos?, ¿cuál es el mensaje que se les está dando a la sociedad?”.  Son algunos de los cuestionamientos que hace Daisy Doria, hermana de Dubys, luego que el Juzgado Sexto Penal  de Barranquilla aceptara el atenuante de “ira e intenso dolor” del asesino. “Ahora cualquier hombre puede argumentar eso para justificar matar a una mujer”, dijo la mujer a KienyKe.com.

Supuesta infidelidad

Dubis, madre de dos niños de 11 y 12 años,  fue asesinada el 4 de septiembre de 2011 mientras dormía en su residencia en el barrio El Valle, en Barranquilla. A eso de las 12:30 de la madrugada Jonathan llegó hasta el domicilio después de beber unas cervezas con un amigo.

En la  habitación encontró a Dubis. Tuvieron un encuentro sexual, pero él le preguntó cuál era el motivo de su fría muestra de cariño. Ella –según declaró el homicida en el juicio–, reconoció que se portaba así porque desde hacía algún tiempo mantenía una relación con alguien muy cercano a ambos.

De inmediato, tomó un cuchillo que estaba en un nochero y le asestó varias puñaladas en el cuello y la espalda. Dubis quedó tendida en la cama.

Herida de muerte alcanzó a defenderse, tomó fuerzas y con la misma arma le propinó a él una herida en la pierna. Aunque los familiares de Dubis nunca conocieron antecedentes violentos de la pareja, quienes llevaban 10 años de casados, aseguran que no creen el motivo argumentado por Jonathan para cometer el crimen.

Jhonathan de la hoz

Jonathan De La Hoz, capturado horas después del crímen. 

“Fueron habladurías –dice Daisy– y nunca se pudo comprobar que mi hermana le fuera infiel. Igual no importa si hubo causa o no, nada justifica que haya cometido un crimen tan atroz”. Cuenta que Dubis le manifestó que desde dos meses atrás Jonathan la celaba con cualquier persona que tuviera contacto.

Lo sorprendente para la familia de Dubis es que nadie escuchó un solo grito o alguna señal de violencia, pese a que en la vivienda residen los padres de Jonathan y sus hermanos, según El Heraldo.

En sus testimonios, los habitantes de la casa indicaron que no oyeron nada. Ni siquiera uno de los jóvenes que se levantó temprano para ir al trabajo y se enteró del crimen horas después cuando se lo contaron por teléfono.

Horas después del crimen, Jonathan publicó una foto de Dubys  en Facebook en la que decía que la amaba. Sin embargo,  Daisy cuenta que Jonathan nunca demostró arrepentimiento por el hecho y tampoco le pidió perdón a la familia de Dubys. “Siempre ha estado tranquilo. En las audiencias hasta se reía.”

Para Daisy no se tuvo en cuenta lo estipulado en el código penal que aclara que se considera como agravante un delito cometido contra un familiar o cónyuge.

Un hombre dependiente

Dubis trabajaba como vendedora de ropa en Armani, en el centro de ‘La Arenosa’, mientras que Jhonathan desde hace poco tiempo trabajaba en un puesto de comidas rápidas, debido a la insistencia de su esposa. “Es un hombre –añade Daisy – que debían empujarlo para todo. Dubis le ayudó a montar ese puesto, de lo contrario, no trabajaba”.

Versiones encontradas

Daisy, quien se había abierto paso en Barranquilla, invitó a Dubis, la menor de cinco hermanos, de la vereda Los Morales, corregimiento El Carito (Córdoba), donde vive la familia.

Eso fue hace 11 años. Casi de inmediato la joven se relacionó con Jonathan y quedó embarazada de su primogénito, apenas con 17 años.

“No entiendo dónde estaban entonces los familiares del esposo de mi hermana, allí hubo complicidad de todos; un abogado está al frente del caso, porque las cosas no se van a quedar así. Mi hermana murió sola pero tiene aún quien la defienda, además hay unos niños de por medio a quienes tampoco se les ha respetado su dignidad por todo lo que se ha dicho de su mamá”.

Aunque Jonathan fue condenado, Daisy tiene la esperanza de que su caso no quede en la impunidad con el amparo de la justicia. “Vamos a apelar y lucharé para que se haga justicia. El tribunal debe darle la condena que se merece”.