¿Cuánto pesa el testimonio de un menor en una violación?

¿Cuánto pesa el testimonio de un menor en una violación?

11 de diciembre del 2013

A las once de la noche del 2 de enero de 2009, en una casa humilde del barrio Santa Bárbara, de Barrancabermeja, Víctor Moya se levantó de la cama al darse cuenta de que su hija, quien dormía en la misma habitación, no estaba en casa. Caminó hasta el patio y encontró a la niña de 13 años teniendo relaciones sexuales con Cristián Iriarte, de 19, vecino de ambos.

Moya reaccionó con violencia. Golpeó a Iriarte, quien salió corriendo de la casa. Luego llevó a su hija a Medicina Legal, que constató que la menor acababa de tener relaciones sexuales.

Pese a que la relación fue consentida y la menor le dijo al psicólogo de Medicina Legal que Iriarte era su novio desde hacía varios meses, aunque su familia no lo sabía, se trataba de un delito. La ley es clara en que un adulto no puede mantener relaciones sexuales con un menor de 14 años.

Durante una audiencia pública a la que se citó a Iriarte, se presentaron dos amigos suyos, vecinos del barrio: Anderson Garcés y Jesús Hernando Rivera, ambos de 19 años en ese entonces. Al verlos, la niña se puso nerviosa. El padre le preguntó si tenían algo que ver con ella. Según Moya, la menor le dijo que a finales de 2008 su novio, junto a Garcés y  Rivera, la habían violado.

De acuerdo con la Ley de lnfancia y Adolescencia, el sólo testimonio de un menor víctima es suficiente para condenar a alguien por una violación. No es necesaria la existencia de más pruebas periciales o testigos de los hechos. Sin embargo, la ley aclara que los menores pueden ser llevados a dar un falso testimonio de abuso y ser confundidos por el uso de preguntas sugestivas o tendenciosas.

En los casos de violación a un adulto se requiere un conjunto de pruebas para determinar la responsabilidad de un acusado. En la historia de la presunta violación en el restaurante Andrés Carne de Res, la investigación fue archivada por falta de pruebas porque sólo se contaba con el testimonio de la supuesta víctima, que tenía 19 años.

Iriarte, el novio, se fugó después de asistir a la segunda audiencia y fue condenado en ausencia a 25 años.

Anderson Garcés  y Jesús Rivera afrontaron el juicio, alegaron inocencia, pero ambos fueron condenados a 16 años y ocho meses. No recibieron ninguna rebaja en la condena.

Acusado Jesús Rivera, violación, Kienyke

Jesús Rivera Santos

Garcés y Rivera alegan inocencia

Los amigos de Cristian Irarte juran que jamás tuvieron relaciones sexuales con la menor. Dicen que ella era una niña más del barrio, alguien que de vez en cuando veían por la calle.

Cuentan que fueron a la audiencia contra su amigo porque les pareció un asunto fuera de lo común. “Me pareció increíble que un amigo mío estuviera en una cosa de esas”, dice Rivera.

Acusado Anderson Garcés Triana, violación, Kienyke

Anderson Garcés,  en prisión, con su hermana

“Si no me hubiera presentado a esa audiencia, la niña no me hubiera acusado de nada y estaría en libertad”, dice Anderson Garcés, quien está recluido hace cinco años en el pabellón 24B, pasillo 3, celda 7 de la cárcel Modelo de Cúcuta.

Javier Francisco Fonseca, Vicedecano de Derecho de la Universidad Católica y apoderado de los condenados, aseguró que “la única prueba es el testimonio de la menor, con grandísimas dudas sobre la veracidad. Sin embargo, con eso los condenaron”.

La condena impuesta, confirmada por el Tribunal de Bucaramanga, actualmente cursa su último recurso de casación ante la Corte Suprema de Justicia, la última instancia.

La familia de la menor exige una indemnización de 90 millones de pesos. El padre de Garcés, Álvaro, dice que hasta el momento ha gastado 60 millones en el proceso y además tuvo que vender una casa para la defensa de su hijo. Es enfático en decir que no pagará el dinero exigido por Moya.

La Fiscalía presentó como testigo a una psicóloga forense quien indicó que el testimonio de la menor era creíble. No obstante, resaltó que los hechos narrados no son comunes, pues en Colombia los asaltos sexuales múltiples no son recurrentes. Además, debido a la violencia del hecho, la menor debió manifestar cambios en su comportamiento.

Además, después de la condena de Garcés y Rivera, Cristian Iriarte mandó una carta en la que escribió que jamás hubiera permitido que le hicieran daño a su novia.

Si bien muchos crímenes sexuales se han resuelto sólo con el testimonio de un menor de edad, varias personas alegan que en sus casos particulares es necesaria la participación de otros testimonios o pruebas. El jurista Javier Fernando Fonseca dice que “es muy difícil que este proceso tenga éxito en la corte por esa jurisprudencia tan dramática que ha dicho desde hace varios años  que uno puede enviar a la cárcel con el testimonio de un menor”. Resaltó que muchas personas pueden estar en la cárcel por la manipulación del testimonio de un menor.

Otra arista para tener en cuenta en este caso es que las violaciones a menores de edad suelen ser cometidas por familiares o personas cercanas. Además, los asaltos sexuales son repetidos. Ninguna de estas dos características se presenta en esta historia.