Mujeres son violadas en presencia de sus hijos

7 de julio del 2018

En Kasai, se ha intensificado desde 2016 una guerra entre las milicias Kamuina Nsapu, integradas principalmente por niños que actúan en contra del Estado; Bana Mura, relacionadas con el Gobierno de ese país

Mujeres son violadas en presencia de sus hijos

Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la República Democrática del Congo, las mujeres son violadas ante sus hijos, decapitadas, desmembradas, e incluso cometen actos de canibalismo con ellas en el país africano. Los autores, son hombres adultos y algunos menores de edad, pero también un pequeño grupo de niñas asesinas.

El documento de 126 páginas publicado por la ONU en su página web, hace un resumen de los dos años de enfrentamientos entre milicias de distintas etnias y las fuerzas de seguridad en la provincia de Kasai, que fue conformada en 2015 luego de la reagrupación de cinco provincias.

En Kasai, se ha intensificado desde 2016 una guerra entre las milicias Kamuina Nsapu, integradas principalmente por niños que actúan en contra del Estado; Bana Mura, relacionadas con el Gobierno de ese país, y las Fuerzas Armadas de la República del Congo (FARDC), señaladas por la ONU de vulnerar los derechos humanos en este país del continente africano.

Algunos especialistas atribuyen este conflicto a disputas por el control de recursos naturales como el coltán, usado por las grandes corporaciones para la fabricación de equipos electrónicos. Las historias de horror y dolor ya han causado ya 4,4 millones de desplazamientos internos en este país de África.

Las mujeres y los niños han sido los más afectados este conflicto armado según la ONU, que recoge testimonios de violaciones, desmembramientos, canibalismo y reclutamiento forzoso infantil. Sin embargo, algunos testigos informaron que niñas milicianas ordenaron la decapitación de sus familiares masculinos.

En el mismo informe presentando por la organización internacional, la lista de horrores en Kasai, va desde el reclutamiento infantil, pasando por las niñas y mujeres como principales víctimas del conflicto, canibalismo, vaginas como medallas, y niñas asesinas  hasta la ley del machete.

Dentro de los actos atroces que han contando algunos testigos al equipo de la ONU, se encuentran violaciones grupales a mujeres, adolescentes y niñas, que han tenido que ser presenciadas por miembros de sus respectivos círculos familiares, abortos forzados, desmembramientos, amenazas, discriminación, persecución y cautiverio.

Por lo menos 45 % de las personas que relataron sus experiencias en medio del conflicto, habían sido víctimas de violencia sexual por parte de una o más personas, una o más veces. De ellas, existe un porcentaje de mujeres que no hablaron del tema por temor a ser estigmatizadas.

¿Prefieren ser asesinadas o abusadas sexualmente? Es la pregunta que, según los testigos del ente internacional, los integrantes de Kamuina Nsapu le hacen a las víctimas delante de sus hijos, para posteriormente proceder a la violación o el asesinato frente a los ojos de los menores de edad, incluso en mujeres embarazadas.

Otras, han muerto después de reiteradas golpizas y agresiones sexuales en grupo por parte de varios milicianos.

En cuanto al Canibalismo, durante la preparación de los niños que formarán parte de la milicia Kamuina Nsapu, existe un ritual bautismal en el que hay que beber una poción compuesta de varios ingredientes, como alcohol, huesos humanos triturados, sangre e insectos. Los infantes además realizan decapitaciones como acto de iniciación.

Otros relatos manifiestan haber visto personas que cortaron, cocinaron y comieron carne humana, incluidos miembros extirpados de hombres vivos y cadáveres. Además, bebieron sangre humana. Una niña de 14 años dijo que los milicianos de Kamuina Nsapu cortaron el pene de los soldados que habían sido asesinados y “luego fueron asados ​​y comidos. Los chicos cortaron y se los dieron a las chicas”.

Las vaginas como medallas son otro tipo de delitos de connotación sexual. Un testigo dijo que en 2017 vio a un grupo de milicianos de Kamuina Nsapu que llevaban clítoris y vaginas colgadas como medallas. En otras ocasiones, se testificó haber visto también la mutilación de los senos de las mujeres.

Al equipo de la ONU, una mujer narró cómo ella y su hija fueron obligadas a desnudarse en público y expuestas sexualmente al dejarse tocar su cuerpo y partes íntimas. El desnudo representa un gran tabú en la etnia luba, población mayoritaria en Kasai, y que generalmente conforma la milicia Kumuina Nsapu. Al atacar el sexo y los senos de las mujeres, simbólicamente se vulnera a la comunidad.

Los milicianos generalmente utilizan machetes y palos como sus armas, de ahí la llamada ley del machete. Una persona afirmó haber contado al menos 65 cabezas cortadas alrededor su pueblo.
La disciplina que exigen los grupos violentos a sus miembros incluye castigos con instrumentos cortantes.

Una mujer recordó que después de tirar a su bebé al suelo, la milicia de Bana Mura tajó en dos a otro de sus hijos, el menor tenía dos años y medio de edad. Los salvajes extrajeron los intestinos del pequeño y los pusieron alrededor de la madre y los demás niños que aún vivían.

A la altura de la frontera con Angola, en la aldea de Mwena Kangala, un sobreviviente testificó que, tras ser detenidos por milicianos de Kamuina Nsapu, éstos degollaron a los cuatro miembros de su familia, incluido su hermano de cinco años, y que luego tuvo que transportar la cabeza y un brazo de su madre a la comunidad de Yangala.

Es así que en medio de tanta violencia, sangre, horror y miedo en los habitantes de la República del Congo, recolectada a través de testimonios por el equipo de la organización internacional, y catalogada por especialista como una lucha de intereses por el control de los recursos naturales del país, algunos se preguntarían, ¿cuánta sangre vale el coltán?

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