La historia de cómo 60 jóvenes se salvaron de ser mercancía sexual

La historia de cómo 60 jóvenes se salvaron de ser mercancía sexual

22 de octubre del 2014

En medio de la operación más grande contra las redes de prostitución infantil que se ha llevado a cabo en Colombia fueron capturadas 17 personas. La primera fase del operativo, llamado ‘Cristal’, logró en mayo de este año la captura en Cartagena de cinco personas, entre ellas un norteamericano.

El pasado 11 de octubre, en el operativo ‘Cristal 2’, se capturaron en tres diferentes ciudades a 12 personas: tres en Medellín, cuatro en Armenia y cinco más en Cartagena, entre estos últimos se encuentra una exreina popular de La Heroica y un reconocido modelo de la misma ciudad.

En una finca ubicada en Islas del Rosario fueron rescatados 60 jóvenes que tenían entre 13 y 20 años. 25 de ellos eran menores de edad (19 niñas y 6 niños) que iban a ser expuestos ante personas que querían comprarlos para utilizarlos sexualmente.

¿Cómo contactaron, transportaron y rescataron a estas 60 personas? Una joven prostituta que fue llevada a participar en esta actividad ilegal dio los detalles.

Marisol* tiene 18 años y desde hace más de dos ejerce la prostitución en Cartagena. Desde que era menor de edad buscaba turistas y lugareños para ganarse la vida. Según Marisol es un buen negocio. La falta de oportunidades en Cartagena y la pobreza la condujeron a esta elección.

Empezó a trabajar de forma independiente: buscando clientes en las calles y entre aquellos hombres que asisten a los establecimientos nocturnos de la ciudad amurallada. Desde hace algún tiempo, sin dejar de asistir a bares, también ofrece sus servicios por medio de una agencia de acompañantes. De esta manera, contando con las comisiones que entrega, gana un poco más por cada servicio, la pueden contactar con antelación, genera un puente permanente con clientes fieles y casi siempre la contactan clientes de buenas condiciones económicas, que son más generosos.

Marisol, cartagenera de nacimiento, hizo parte de las personas que asistieron a una falsa fiesta en las Islas del Rosario donde capturaron a cinco proxenetas. Ella, desde la clandestinidad, narró cómo llegó a ser parte de este sonado caso.

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La joven fue contactada en uno de los bares en que trabajaba para ir a la fiesta en las Islas del Rosario. Buscaban con ansias menores de edad o mayores que aparentaran ser menores, ya que, cree ella, ese era el pedido de los clientes: extranjeros con bastante dinero.

Marisol fue invitada a aquella reunión con tres días de anticipación. Según ella, lo único que sabía hasta ese momento era que tenía que llegar a un punto específico en el centro donde las recogería el mismo hombre que las contactó en la discoteca y que los clientes para los que trabajaría era un grupo de gringos millonarios. Esa información era suficiente para ella. Le pidieron que se quitara un año, ante los extranjeros tenía que decir que su edad era 17.

A Marisol le dijeron que le pagarían dependiendo el número de servicios que prestara en la reunión con los extranjeros. Por cada encuentro sexual o por cada hora de estar con cada uno de los clientes le ofrecieron 200 mil pesos. Ellos al parecer cobrarían entre 500 mil y dos millones de pesos por cada uno de sus servicios. Las propinas que ellos le pudieran dar serían de ella. Las condiciones del negocio estaban bien para Marisol. No le vio problema al negocio y aceptó el trato.

Cartagena

Cartagena es una de las ciudades colombianas donde hay más turismo sexual.

La cita quedó para el siguiente sábado. Muy temprano, a Marisol y a varias de sus ‘colegas’ las recogieron en un microbus en el centro de Cartagena. Al parecer, según ella, iban más carros, pero no supo cuántos eran en total.

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En el vehículo viajaban varias jovencitas, todas, según ella, prostitutas de La Heroica y muchas de ellas menores de edad. Marisol reconoció a varias que en el Centro Histórico y en las playas de Bocagrande ofrecen sus servicios sexuales a turistas y extranjeros.

El recorrido dentro del microbús no duró mucho, rápidamente llegaron al puerto de Manga y allí abordaron varias embarcaciones. Ella sabía que el destino era Islas del Rosario.

En el puerto fue la primera vez que Marisol vio a los extranjeros. Eran, al parecer, los clientes con los que iba a estar íntimamente. Ellos, los gringos, según la joven, era amables, coquetos, risueños y guapos.

Durante el trayecto hacia las islas no hubo consumo de drogas o licor, algo extraño en ese tipo de casos, mencionó Marisol, quien dijo que no era la primera vez que participa en bacanales auspiciados por extranjeros o turistas con dinero. Marisol, la joven de pronunciadas curvas, piel canela y bello rostro, dijo que estas reuniones con turistas son ‘pan de cada día’ en La Heroica, también contó que ha asistido a fiestas privadas con figuras públicas, de quienes se reservó su identidad.

Dos de los extranjeros viajaron en la misma embarcación en la que se montó Marisol. Minutos después estaban desembarcando en la Isla del Rosario, llegaron a una finca con una gran casa. La música sonaba alto. En una mesa se veían botellas de licor.

Los extranjeros, quienes en realidad eran norteamericanos infiltrados que junto al CTI de la fiscalía lideraron el operativo contra la red de proxenetas, se reunieron aparte con quienes al parecer estaban organizando el festín.

Aunque las autoridades indicaron que a varios de los jóvenes los drogaron con 2bc, una sustancia sintética parecida al éxtasis que tiene como finalidad elevar el deseo sexual, Marisol indicó que ni a ella ni a sus conocidas las drogaron, les ofrecieron consumir y nunca vio que drogaran a alguno de los jóvenes que llegaron con ella al lugar.

Prostitucion

Minutos después de haber ingresado a la finca, una de las personas que estaba allí les dijo a las y los jóvenes que se cambiaran de ropa. Les sugirió usar vestidos de baño. La mayoría de ellos estaban en esas cuando de un momento a otro unos 20 hombres armados del CTI de la fiscalía irrumpieron en la tranquilidad del entorno. La música se apagó por completo. Los hombres de la fiscalía gritaron y con armas de fuego amedrentaron a los extranjeros y a los organizadores del encuentro les ordenaron que se tiraran al suelo.

El miedo invadió a Marisol. Intentó reunirse con sus amigas para no sentirse sola pero el alboroto del momento se lo impidió. No vio a nadie conocido alrededor. Pensó que iban a disparar y a matar a todo el mundo. En ese momento quiso llorar pero al ver que la fuerza estaba dirigida contra el grupo de extranjeros y organizadores, y no contra ellos, se calmó un poco. Los extranjeros lindos, coquetos y millonarios salieron esposados y empujados por los hombres con chalecos del CTI. Lo mismo ocurrió con los organizadores de la venta sexual de niños, niñas y adolescentes.

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A algunos jóvenes les hicieron preguntas tales como su edad, si sabían que hacían allí, cómo llegaron, quién las invitó, cuánto les ofrecieron. Marisol recordó que tenía que decir que era menor de edad pero ante las autoridades dijo su nombre y edad verdadera. Al cabo de unas horas los 60 jóvenes que fueron invitados a aquella finca fueron trasladados en otras embarcaciones hacia Cartagena, 25 de ellos eran menores de edad, a ellos los separaron del grupo.

Después de entregar algunos datos ante los investigadores en la Casa de la Justicia, Marisol pudo volver a su hogar. Ante la pregunta de si volverá a aceptar una invitación como esa, sin dudarlo dijo que sí, que ese es su trabajo y que los extranjeros son los que más dejan ganancias en el ejercicio de la prostitución.

El lugar, según fuentes de la fiscalía, había sido arrendado durante aquel fin de semana por un hombre. El negocio se hizo con varios días de anticipación. Los dueños de la casa balneario no tenían conocimiento qué iba a pasar allí. Aquel sitio es una finca privada, cuenta con varias habitaciones donde los extranjeros podrían disfrutar sexualmente, y a sus anchas, de aquellos 60 jóvenes, de los cuales, casi todos sabían el porqué estaban allá.

“Eso no era ninguna fiesta, era una negociación sexual. Los niños y niñas iban a estar expuestos como producto de feria para que los pedófilos saciaran sus aberraciones”, dijo la fuente judicial.

Otra de las víctimas de los proxenetas de Cartagena fue una niña de 16 años. Ella, según su versión, conocida por KienyKe.com, fue engañada por una amiga de su barrio, un sector humilde de la ciudad. Primero la vecina le dijo que irían a un paseo completamente gratis con algunos amigos y amigas en Barú, luego, según lo narró la menor, su amiga le dijo que en realidad no era un paseo, que se trataba de una fiesta con extranjeros y que si se portaba bien con ellos podría ganar dinero.

La menor contó que solo se enteró de que estaba en medio de prostitutas cuando entraron los agentes del CTI dando órdenes a gritos y que lloró del miedo mientras que Marisol, cerca de ella, contenía las lágrimas, buscando el abrazo de alguien conocido.

Nombre cambiado por petición de la fuente