Las veces que Chicharito ha llorado por culpa del fútbol

Sáb, 02/05/2015 - 03:22
Corrió, falló, luchó y sudó. Finalmente en el minuto 88 vio su recompensa. El Chicharito anotó el gol que clasificó al Real Madrid a la semifinal de la Liga de Campeones, un gol de 4.9 millones
Corrió, falló, luchó y sudó. Finalmente en el minuto 88 vio su recompensa. El Chicharito anotó el gol que clasificó al Real Madrid a la semifinal de la Liga de Campeones, un gol de 4.9 millones de euros. En el minuto 90 del partido, Ancelotti, técnico del equipo, lo cambió. Jesé entró en su lugar y el Bernabéu se rindió a sus pies.  Salió cojeando, adolorido por las heridas de guerra. Ya en el banco, exhausto, no aguantó. Sobre el hombro de Keylor Navas lloraba desconsoladamente.  Sus lágrimas no solo eran de dolor, también eran de alegría, rabia, revancha, gloria y sueños cumplidos. "Chicharito celebró el gol como si hubiera ganado el Mundial", dijo el exjugador francés Thierry Henry quien criticó la forma como el mexicano vivió esos cinco minutos de fútbol. Lo que no sabe Henry, ni nadie, es que 17 años atrás el Chicharito lloraba como si hubiera perdido la final del Mundial, pero en realidad lloraba desconsoladamente por haber perdido la final del torneo de fútbol del Instituto Piaget, un colegio al que acuden niños de la clase media de la ciudad de Morelia, en Michoacán. Esa sería la primera vez que Javier, el Chicharito Hernández, lloraba por culpa del fútbol. El fútbol se convirtió entonces en lo único que lo hacía llorar; de alegría, de tristeza o de dolor, pero lo único que lo hacía llorar. Chicharito Hernandez 1 Contrario a lo que pasa con muchos deportistas latinos que encuentran en el fútbol una oportunidad para gambetear la pobreza, Chicharito nunca lloró de hambre, tampoco lo hizo por falta de oportunidades.  No era un niño multimillonario de una adinerada familia mexicana, simplemente pertenecía a la clase media. Si no era futbolista hubiera podido ser ingeniero, pero el fútbol lo llevaba en su ADN. Su abuelo materno, Tomás Balcázar, integró la selección de México que jugó el Mundial de Suiza en 1954, allí le anotó un gol a Francia, y su padre Javier ‘Chicharo’ Hernández, es jugador histórico de las Chivas rayadas de Guadalajara e hizo parte de la selección mexicana que jugó el Mundial de 1986. De su padre heredó el apodo. A él lo llamaban Chicharo, la forma como en México llaman a las arvejas, de ese color eran sus ojos, el mismo color (verde intenso) que tienen los ojos del delantero del Real Madrid. En diálogo con ‘El Universal’ de México, Martín Olmos, profesor de educación física de Chicharito durante la etapa escolar, recordó la primera vez que el delantero lloró por culpa del fútbol. Sentado en la misma banca donde lloró quien por aquel entonces tenía apenas nueve años. “Se agarró a llorar aquí en la banquita del patio. Se acercó el papá. Me acuerdo que estuvo platicando con él. La mamá también llegó. Le decían 'no pasa nada, así es el deporte, simplemente es un juego, hay que aprender de todo'”. Según Olmos, la actitud del delantero que hoy hace goles al lado de Cristiano Ronaldo, no ha cambiado mucho desde que estaba en el colegio. “¡Es el mismo!”, dice.  “Fíjate que desde que lo vi debutar en Primera División pude constatar que realmente es El Chicharito de pequeño, pero en grande. En jugadas de riesgo o de choque los niños se contraen. Para él era una actitud nata: ir a pelear por todas. Por eso, cuando yo lo veo jugando de grande su actitud es como de cuando era chico: ir por todas. Recuerdo que en una final del colegio el Chicharito salió disparado y chocó con un niño de mucha mayor corpulencia y se fue al suelo. Yo incluso sentí que ya no iba a regresar a la competencia, pero regresó. Sí, un poquito se quejó, se acercó al papá, quien le dio la sobadita mágica, las palabras mágicas. Se levantó y siguió como si nada. Siempre la actitud y el tesón que ha manifestado han sido sus características”, recuerda el profesor. Chicharito Hernandez 3 Y tiene razón. Basta hacer memoria de ese partido de cuartos de final contra el Atlético de Madrid. Hernández corrió todo el partido, por momentos luchó solo contra la dura defensa del equipo de Simeone, recibió golpes y aunque desperdició más de una oportunidad clara de gol, jamás bajó los brazos y su premio llegó al final. En esa época de colegio,  Chicharito solo lloró por fútbol, pero hubo algo que lo entristeció mucho, no hasta las lágrimas, esas estaban destinadas para el balón. En su texto, ‘Historia íntima de Chicharito’, el periodista Osvaldo Anaya Oliver, recuerda a Ana María Sánchez Reza, tal vez el primer amor fallido de Chicharito. Ella, dice Oliver, “una  pequeña de ojos grandes y cabello castaño era una estudiante hábil para el deporte: Muy buena para el voli y para el fútbol. Ana María le hacía torcer el cuello para mirarla”, pero nunca le prestó atención al pequeño de ojos verdes. Hoy las cosas han cambiado. En su país muchas se mueren por estar con él y a él lo involucran  con las más bonitas de su país. Las revistas del corazón hablaban en 2012 de su noviazgo con Leticia Sahagún Acedo, una mujer que proviene de una familia tradicional de Guadalajara (su ciudad natal), educada en un colegio del Opus Dei y egresada de Relaciones Internacionales. Hoy en España hablan de su relación con la sexy periodista de Antena 3 Lucía Villalón. En redes sociales la mujer presume de su amor con el futbolista. "Días como el de hoy me hacen sonreír antes de irme a dormir", escribió como pie de foto la sensual ojiverde. Sin saberlo, Villalón hace justicia, la que no logró hacer  María Sánchez Reza hace casi 20 años. El presente de Chicharito se debe, sin duda, a las condiciones que tiene, pero también hay que reconocer que ha tenido suerte. En su carrera solo ha jugado en tres equipos; todos grandes. Las Chicas rayadas de Guadalajara, grande en México, Manchester United y Real Madrid, grandes en el mundo. Con las Chivas debutó el nueve de septiembre de 2006, en un partido contra Necaxa. El técnico Chepo de la Torre le dio la oportunidad en la fecha siete del Torneo y la aprovechó. Marcó un gol un minuto después de ingresar al minuto 83, para colocar el cuarto y definitivo del partido que su equipo ganó 4-0. Recibió un pase en el centro del área chica, se quitó a un defensa con un amague y colocó el balón fuera del alcance del portero. De nuevo, lágrimas, esas fueron de alegría, las siguientes serían más bien de tristeza. En 2006 no volvió a marcar, en el torneo apertura de 2007 solo jugó diez minutos en todo el campeonato y no anotó goles, en 2008 jugó 212  minutos pero nada de goles. Su segundo gol en Primera División llegó el 31 de enero de 2009, dos años y cuatro meses después del primer gol con la Chivas. En resumen: Dos goles en tres años, triste estadística par aun delantero. En ese equipo no era titular, sumaba pocos minutos y lloraba mucho, ahora de tristeza. Incluso pensó en el retiro. “Estuve muy cerca de retirarme, tenía muchas dudas sobre si seguir o no en este camino que Dios me había puesto. No estaba jugando mucho futbol, me tenían en las reservas. Estaba decepcionado de que jugadores más jóvenes me superaran, eso me entristecía, me alejaba del futbol. Hablé con mis padres, mis abuelos, mi hermana y mi novia sobre la situación. Ellos me ayudaron a percatarme que esto es lo que yo estaba destinado a hacer”, le contó a la revista ‘Inside United’. Cuando la idea del retiro se consolidaba llegó la oportunidad. Las Chivas viajaron a Holanda para hacer la pretemporada y se llevaron al Chicharito. Él y todos sabían que si no obtenía buenos resultados, le diría adiós al fútbol. Paco Ramírez, técnico del equipo en aquel entonces, recuerda que “en esa pretemporada tuvimos tres partidos con equipos tulipanes y muchos visores de Europa se presentaron ahí, Javier Hernández comenzó a jugar en lugar de Jared Borgetti, y tuvo un nivel muy destacado, tomó un nivel tan importante que llamó la atención de visores europeos, porque a pesar de no tener la altura de los defensores rivales se desempeñaba bien por arriba y empezó a tomar gran confianza. Ya en los partidos de Liga comenzó a marcar goles”. De hecho en el torneo del Bicentenario mexicano en 2010 fue el goleador (hizo 10 tantos), la figura y el jugador de mayor proyección, lo convocaron a la selección de su país y se apoderó de la titularidad. En abril de 2010,  cuando nadie lo esperaba, Manchester United y Chivas anunciaron que Chicharito era nuevo jugador de los diablos rojos. En un año en el equipo inglés anotó 20 goles en todas las competencias de su equipo. Veinte goles y muchas lágrimas, las que aumentaron cuando al banco del equipo rojo llegó el holandés Lois Van Gaal quien lo sentó y no le dio más oportunidades, por fortuna podría pensarse.  Gracias a que fue ignorado por Van Gaal llegó al Real Madrid. De nuevo lágrimas, por estos tiempos solo de alegrías.
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