"Mi papá pide préstamos, saca sus cesantías, hace una teletón para que yo pueda viajar”. Así relata Juan Carlos Díaz Serna lo que siempre ha debido hacer para poder participar en los campeonatos internacionales de BMX, el deporte que lo apasiona y le ha dado múltiples triunfos.
Hoy es el cuarto mejor bicicrosista del mundo, según el ranking de la Unión Ciclista Internacional (UCI) en la categoría Júnior Hombres. Pero a falta de patrocinadores, cada día se le hace más complicado convertirse en profesional para traer nuevos títulos, orgullos y reconocimientos al país.
De padres chocoanos, Juan Carlos nació hace casi 18 años en Medellín y creció en Itagüí, Antioquia. Su padre es ingeniero de sistemas y su madre atiende una sala de internet; el negocio familiar.
Cuando tenía 4 años, mientras disfrutaba sus juegos con un carrito de F1 de juguete que estrellaba contra las paredes, comenzó a pedalear.
Todo se debió a que de pequeño era muy inquieto. “Yo hacía muchos daños en la casa y un día mi madrina le dijo a mi mamá: doña Rosalba, ese hijo de ustedes es tremendo; deberían canalizarle todas esas energías en un deporte. Entonces, comencé a montar en una cicla de un tío”.
Poco después, cuando se sintió demasiado cómodo en su bicicleta con ruedas de apoyo, pidió que se las removieran, algo inusual para los niños de su edad. “Y preciso, me las quitaron y yo volteaba y aceleraba bien. No me caía.”
De esta manera la familia de Juan Carlos descubrió su potencial y decidió llevarlo al Inder de Envigado, donde dio comienzo a su carrera.
“Del semillero pasé a la categoría de párvulos. Como yo ganaba, me llevaron al primer torneo nacional”. A los 6 años ganó su primer campeonato en Manizales, y desde ese momento no han parado sus triunfos.
Hoy, cuando está a punto de cumplir la mayoría de edad, ha obtenido diversos títulos como el de campeón panamericano en tres ocasiones y latinoamericano en dos. Ha competido en más de once países, entre ellos, Alemania, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Dinamarca y Estados Unidos.
Una carrera llena de obstáculos
A pesar de su exitosa trayectoria, Juan Carlos enfrenta una dificultad para avanzar en su carrera, como deportista de alto nivel, y es la falta de dinero para financiar sus giras y entrenamientos.
Confiesa que sin el apoyo económico de su familia no habría podido ir a muchas de las competencias en las que ha sido protagonista. “Siempre he conseguido recursos cuando mi familia hace una ‘vaca’ entre tíos, primos… todos”.
El apoyo local que ha recibido del Inder Envigado, desde hace 2 años, ha sido valioso, pero insuficiente.
“Para carreras internacionales yo hablo con el gerente o con el club y ellos me dan un dinero, un pasaje”, lo que apenas constituye la cuota inicial de cada una de sus travesías.
Su papá, Francisco Díaz, ha tocado puertas en otras organizaciones, empresas y medios para solicitar apoyo, pero este le ha sido negado una y otra vez. “El Inder y la familia son los únicos patrocinadores que tengo”.
Ahora quiere competir en el Mundial de BMX UCI 2015 en Bélgica, pero se encuentra en aprietos porque primero necesita ir a entrenar al Centro de Alto Rendimiento de la UCI en Suiza, y el cupo de tres meses le cuesta 30 millones de pesos, sin incluir los gastos de manutención.
Ese requisito es indispensable, pues en Colombia no hay pistas con los obstáculos que enfrentará en Bélgica. “Los corredores de élite de allá se lanzan de una rampa de 8 metros, acá no se tienen los obstáculos que puede tener la pista que vamos a correr en el mundial”.
En el Centro de Alto Rendimiento de la UCI en Suiza han pasado otros campeones colombianos de BMX como Mariana Pajón (medallista de oro olímpico), Carlos Mario Oquendo (medallista de bronce olímpico) y Carlos Ramírez (medallista de oro en el mundial de BMX), lo que él considera una razón de sobra para seguir sus pasos y obtener la mejor preparación.
Consciente de esta gran dificultad económica, Juan Carlos no pierde las esperanzas. Piensa que al contar su historia encontrará a un patrocinador que quiera apoyarlo para prepararse adecuadamente, pero mientras esto llega, él continúa pedaleando con disciplina y constancia, siempre en busca de su mayor sueño: “traer la medalla de oro al país”.
Una carrera llena de obstáculos
A pesar de su exitosa trayectoria, Juan Carlos enfrenta una dificultad para avanzar en su carrera, como deportista de alto nivel, y es la falta de dinero para financiar sus giras y entrenamientos.
Confiesa que sin el apoyo económico de su familia no habría podido ir a muchas de las competencias en las que ha sido protagonista. “Siempre he conseguido recursos cuando mi familia hace una ‘vaca’ entre tíos, primos… todos”.
El apoyo local que ha recibido del Inder Envigado, desde hace 2 años, ha sido valioso, pero insuficiente.
“Para carreras internacionales yo hablo con el gerente o con el club y ellos me dan un dinero, un pasaje”, lo que apenas constituye la cuota inicial de cada una de sus travesías.
Su papá, Francisco Díaz, ha tocado puertas en otras organizaciones, empresas y medios para solicitar apoyo, pero este le ha sido negado una y otra vez. “El Inder y la familia son los únicos patrocinadores que tengo”.
Ahora quiere competir en el Mundial de BMX UCI 2015 en Bélgica, pero se encuentra en aprietos porque primero necesita ir a entrenar al Centro de Alto Rendimiento de la UCI en Suiza, y el cupo de tres meses le cuesta 30 millones de pesos, sin incluir los gastos de manutención.
Ese requisito es indispensable, pues en Colombia no hay pistas con los obstáculos que enfrentará en Bélgica. “Los corredores de élite de allá se lanzan de una rampa de 8 metros, acá no se tienen los obstáculos que puede tener la pista que vamos a correr en el mundial”.
En el Centro de Alto Rendimiento de la UCI en Suiza han pasado otros campeones colombianos de BMX como Mariana Pajón (medallista de oro olímpico), Carlos Mario Oquendo (medallista de bronce olímpico) y Carlos Ramírez (medallista de oro en el mundial de BMX), lo que él considera una razón de sobra para seguir sus pasos y obtener la mejor preparación.
Consciente de esta gran dificultad económica, Juan Carlos no pierde las esperanzas. Piensa que al contar su historia encontrará a un patrocinador que quiera apoyarlo para prepararse adecuadamente, pero mientras esto llega, él continúa pedaleando con disciplina y constancia, siempre en busca de su mayor sueño: “traer la medalla de oro al país”.
