El discurso de Juan Manuel Santos tras el acuerdo final

El discurso de Juan Manuel Santos tras el acuerdo final

12 de noviembre del 2016

El presidente Santos, después del anuncio de que hay un nuevo acuerdo de paz en La Habana, pronunció este discurso:

“Hace 40 días, el 2 de octubre, apenas se publicó, reconocí el resultado del plebiscito en el que el No obtuvo la mayoría de los votos. Pero ese resultado no podía sepultar la esperanza de paz.

Ese resultado, en vez de paralizar el país y ahogarnos en la incertidumbre, teníamos que convertirlo en una gran oportunidad para unirnos alrededor del deseo de paz expresado por todos, independientemente de si votamos Sí o No ese día.

Esa fue mi reacción y por esa razón inicié desde esa noche un gran diálogo nacional por la unión y la reconciliación.

El objetivo era claro: Escuchar. Escuchar las voces de todos los colombianos, recoger sus esperanzas y sus preocupaciones sobre el acuerdo.

Recoger también sus propuestas de ajustes y cambios para lograr un nuevo, un mejor acuerdo de paz con las FARC.

Era necesario llegar a un acuerdo – fortalecido con esos ajustes y cambios—que reflejara el sentir de la inmensa mayoría de nuestros compatriotas y poder construir así una paz más amplia, más profunda.

Era indispensable además, lograr este acuerdo renovado muy rápido. El cese al fuego es frágil. La incertidumbre genera temores y aumenta los riesgos de echar este inmenso esfuerzo al traste.

Había que trabajar sin descanso, con dedicación y método para tener ese acuerdo que recogiera las aspiraciones de los colombianos sin poner en riesgo todo lo logrado durante seis largos años de negociaciones.

Así lo hicimos. Trabajamos duro, con honestidad, con generosidad, con franqueza y con apertura mental y de espíritu tanto en Colombia como en La Habana. Todos los días. Largas horas.

Recibimos más de 500 propuestas de todos los sectores: sociales, religiosos, víctimas, partidos políticos. Se agruparon en 57 temas para la discusión con las FARC.

Todos, absolutamente todos, fueron discutidos a profundidad con las FARC y defendidos por la delegación del gobierno con total lealtad y fidelidad a lo expresado por los diferentes sectores.

Mantuvimos informados permanentemente a los principales voceros del No sobre los avances y dificultades de este ejercicio.

Las últimas 48 horas fueron especialmente intensas. Se trabajó en jornada permanente. Con grandes resultados.

Logramos precisiones, ajustes y cambios en 56 de los 57 temas abordados.

El Centro Democrático, algunos dirigentes conservadores que votaron No, los partidos de la coalición para la paz, la Iglesia, las Altas Cortes y magistrados, las organizaciones religiosas y sociales, los empresarios, los cientos de miles de jóvenes que se movilizaron, los sindicatos, las comunidades indígenas y afrodescendientes, las víctimas, los militares retirados, los movimientos de mujeres y los que reiteraron su apoyo al acuerdo, todos, aportaron sus ideas y propuestas para ajustar el acuerdo.

A todos, GRACIAS.

Sus iniciativas contribuyeron a lograr este nuevo acuerdo que ahora es de todos. ¡DE TODOS!

¡Que bueno! Porque la paz es de todos.

A los negociadores del Gobierno Nacional y a los de las FARC, también un especial reconocimiento.

Su disciplina en el trabajo y su disposición a escuchar y reconocer las ideas distintas permitieron desbloquear las negociaciones y encontrar soluciones.

Este acuerdo fortalecido con los aportes ciudadanos lo vamos a divulgar ampliamente a partir de mañana para que sea conocido por todos…

…El acuerdo que se firmó el 26 de septiembre en Cartagena era, según los estudiosos del tema, como el Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame, uno de los mejores –sino el mejor y más completo– que se ha firmado en la historia reciente para resolver un conflicto armado.

Pero, con toda humildad, quiero reconocer que este nuevo acuerdo es un mejor acuerdo.

Mirando para atrás, el resultado del plebiscito nos abrió la oportunidad de unirnos y quiero agradecer nuevamente la buena disposición y la buena voluntad con la que participaron todos los voceros, en particular los del No.

Este acuerdo de paz con las FARC retoma y refleja las propuestas, y las ideas de todos los que participaron en este gran diálogo nacional. Responde y aclara las preocupaciones que muchos tenían frente a la letra, el sentido del acuerdo o su implementación.

Este acuerdo, renovado, ajustado, precisado y aclarado debe unirnos, no dividirnos.

Esa es mi invitación. A que nos unamos, así el acuerdo no satisfaga todas las aspiraciones de todos los sectores.

Invito a todos los colombianos, a los promotores del Sí y del No, a que le demos una oportunidad a la paz con este nuevo acuerdo.

Es lo que el pueblo colombiano nos está pidiendo y lo que nos pide la comunidad internacional. Por eso he dado instrucciones al Dr. Humberto de la Calle y al equipo negociador, a que regresen de inmediato a Bogotá para que les expliquen en detalle y con los textos en la mano, a los voceros del NO, el alcance de lo acordado y reciban sus reacciones.

Hemos trabajado juiciosamente y espero que ese trabajo satisfaga a los del NO y a la nación.

Además de lograr el fin del conflicto y de la violencia con las FARC, este acuerdo busca que la paz que construyamos de hoy en adelante sea no sólo la paz del silencio de las armas, sino la paz de la reconciliación y el respeto por la diferencia.

Que sea la paz que nos permita unirnos como nación y tomar a manos llenas las oportunidades que la tranquilidad, la seguridad y la unión nos abren.

¡Es la hora de la unión y la reconciliación!

¡Es la hora de dejar atrás las divisiones!

¡Es la hora de sumar voluntades y unir esfuerzos para construir juntos la paz!