Chavismo renuncia a despojar al Parlamento

Foto: Asamblea Nacional/Shutterstock

Chavismo renuncia a despojar al Parlamento

1 de abril del 2017

Después de tres días de silencio, El Consejo de Defensa de la Nación de Venezuela (Codena), máximo órgano de consulta, ha instado al Tribunal supremo de Justicia que revise las sentencias que despojaron al Parlamento de sus funciones y eliminó la inmunidad de sus diputados.

Según informó el vicepresidente venezolano, Tareck El Aissami en una transmisión de radio y televisión en Caracas, el propósito es “mantener la estabilidad institucional y el equilibrio de poderes, mediante los recursos contemplados en el ordenamiento jurídico venezolano”. Asimismo, El Aissami ratificó que el supremo es la entidad competente para resolver los conflictos dentro de los poderes públicos.

De igual manera, el político exhortó a la oposición a participar en el diálogo promovido por Maduro, suspendido en diciembre después de que la oposición denunciara incumplimientos del gobierno.

Tras este anuncio, el TSJ decidió cancelar las decisiones:

“Se aclara de oficio la sentencia N°156 de fecha 29 de marzo de 2017, en lo que respecta” a que el TSJ asume dichas competencias “mientras persista la situación de desacato y de invalidez de las actuaciones de la Asamblea Nacional”

De igual manera, suprimió la sentencia N°155, que retiraba la inmunidad de los legisladores de la Asamblea

Esta decisión implica que el chavismo ha decidido dar marcha atrás en su intento de dar un autogolpe de Estado, presionado por la condena de la comunidad internacional, que ha llevado a los gobiernos de Colombia, Perú y Chile a retirar sus embajadores en el país, y las mismas divisiones dentro de sus aliados.

Esta decisión se tomó luego de que Luisa Ortega, fiscal general del país petrolero, denunciara la “ruptura del hilo constitucional”, una declaración sorprendente que mostró las primeras divisiones dentro del chavismo.  Por estas declaraciones, Maduro decidió convocar una sesión del Codena, para tratar de buscar una manera de apaciguar los animos tanto nacionales como internacionales.

Para el chavismo ha resultado evidente que no puede desconocer al poder legislativo por las consecuencias que traería en sus relaciones internacionales y Nicolás Maduro, con esta medida, ahora busca mostrarse como un mediador, en vez de un dictador. Sin embargo, el régimen sigue considerando a la Asamblea General en desacato.

“En Venezuela hay plena vigencia de la democracia y de los derechos humanos”, insistió el primer mandatario.