Tres horas de pánico en el Centro Comercial Santafé

Tres horas de pánico en el Centro Comercial Santafé

11 de abril del 2017

Víctima y victimario muertos fue el saldo final que dejó un ataque con arma de fuego en el Centro Comercial Santafé, en el norte de Bogotá. Durante al menos tres horas, la angustia y las preguntas se apoderaron de visitantes y residentes de la zona aledaña al lugar. Nadie entendía con claridad qué sucedía.

Las alarmas se prendieron hacia las 7:15 de la noche. Julio Alberto Reyes subió al segundo piso, se acercó a la óptica GMO de la Plaza Italia y tomó como rehén a Claudia Rodríguez, su exesposa y empleada del lugar.

Secuestro y tiroteo en el Centro Comercial Santafé

Hasta ese momento, solo los trabajadores de la óptica sabían de la situación. El rostro del hombre que apuntaba con el arma a la mujer era familiar, días antes también la había buscado allí, al parecer para agredirla físicamente.

Entonces la administración del centro comercial activó su protocolo de comando de incidentes, con el fin de que llegaran las autoridades a controlar la situación. Mientras eso sucedía, el Santafé adelantó una evacuación parcial. Primero los empleados de la óptica, luego los clientes y demás personal de locales aledaños.

“¿Alguien sabe qué pasa en el Centro Comercial Santafé?”, “evacúan centro comercial por posible secuestrador”, eran los primeros reportes de los ciudadanos en redes sociales.

Las especulaciones aparecieron. Un hombre que tenía rehenes, un robo frustrado dentro de un local, un intento de homicidio.

Eran las 9:00 de la noche, miembros del equipo de negociación y respuesta a crisis del Gaula y la Policía Metropolitana de Bogotá respondieron el llamado. Incluso, un helicóptero sobrevoló el lugar.

Era claro que algo grave pasaba en la óptica, la presencia de decenas de uniformados incrementó el caos.

En un video difundido en redes sociales, cuyo autor se desconoce, se observan los establecimientos vacíos. Quien graba, narra que hay una persona fallecida.

“La mató”, dice mientras se acerca al sitio donde Julio Alberto Reyes se encontraba con Claudia Joahana Rodríguez.

La imagen del feminicida con su víctima es como extraída de una película: él sentado en el suelo, sosteniéndola mientras agonizaba. Mira fijamente a la cámara y entonces el dueño del teléfono se retira.

Mientras el curioso captaba esta escena, la Policía intentaba mediar con el agresor. Le pedían que se entregara para que ella recibiera atención médica. El hombre exigió una llamada con sus seres queridos, hasta ahora es incierta esa conversación.

Algunos testigos difundieron imágenes del incidente. A lo lejos se veía a un grupo de policías que buscaba salvar a la mujer. En inmediaciones al centro comercial, los residentes del sector se agolparon para tratar de saber qué pasaba.

El tiempo y los recursos se agotaban. Reyes no atendió la solicitud de las autoridades y fue entonces cuando estas le propinaron dos disparos, en la cabeza y el abdomen. Ya era demasiado tarde, la víctima había perdido la vida.

En total “fueron dos horas y media para tratar de persuadirlo, para que permitiera atención médica de la mujer que agonizaba”, confirmó más tarde el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Hoover Penilla.

Después de unas horas, hacia las 11:00 de la noche, las autoridades entregaron detalles de lo ocurrido. El hombre murió hacia las 12:40 de la madrugada, después de ser trasladado a la Fundación Cardioinfantil.

De acuerdo con Medicina Legal, en lo corrido del año 1.400 mujeres han sido agredidas por sus parejas en Bogotá. Este es un nuevo feminicidio y un caso de un asesino reincidente que vuelve a suscitar cuestionamientos, sobre el maltrato a la mujer y la efectividad de la justicia en Colombia.