Con venta de Isagen se adelantan obras en Santander

Con venta de Isagen se adelantan obras en Santander

3 de agosto del 2018

El ministro de Hacienda y Crédito Público Mauricio Cárdenas Santamaría recorrió este jueves varias de las obras que se adelantan en el departamento de Santander, esto es posible con los $239 mil millones que le corresponden a ese departamento del 10% de los recursos de la venta de Isagén.

En la primera parada del ministro se observó la obra de pavimentación de la vía Vélez-Chipatá en Santander, proyecto con una inversión de $4.510 millones que permitirá la conectividad de esta población con el resto del departamento y firmó el contrato para la construcción de la Variante de San Gil.

El ministro destacó que son $8.200 millones de la venta de Isagen, para el nuevo hospital de Barichara, hospital de primera categoría que buscará beneficiar a los habitantes del municipio y a los turistas. Así mismo, la variante de San Gil se proyecta como la obra que aliviará el tráfico en el centro del municipio, conectará con Barichara y logrará que los turistas que vienen desde Bucaramanga o Bogotá no pasen por el centro de San Gil.

“Va a ser muy bueno para San Gil y Barichara, un proyecto gigantesco, que se recordará por muchos años, porque son $183 mil millones, ($32 mil millones de recursos de Isagen) para compra de predios y la construcción de 9 kilómetros de variante”, indicó el ministro de Hacienda y Crédito Público.

De la misma manera recordó que los recursos están destinados a proyectos en 37 municipios de Santander: 28 tramos viales ($177 mil millones), seis proyectos de acueductos ($35 mil millones), dos hospitales, uno en Barichara y en Los Santos ($16 mil millones) un polideportivo, ($4.300 millones) un colegio en Enciso ($3.100 millones), y un proyecto turístico en Guadalupe ($2.900 millones).

Cárdenas concluyó su recorrido por las obras del puente Hisgaura que adelanta el Fondo Adaptación en el municipio de San Andrés, obra que tiene una inversión de $100 mil millones y que se proyecta como el puente atirantado más alto de América Latina, con una altura de 148,3 metros y 653 metros de longitud, convirtiéndose en un ícono de la arquitectura colombiana.

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