Corte puso tatequieto al ‘matrimonio por interés’

19 de septiembre del 2019

Una joven de 28 años reclamaba el seguro de vida de su esposo de 95 años.

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La Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia anuló la tutela de una joven de 28 años que reclamaba el seguro de vida de su esposo de 95 años.

Esta mujer de 28 años se casó con un hombre de 95 años en junio del 2006, en Cali. Cuando el hombre falleció en el 2009, la mujer acudió ante Seguros de Vida Suramericana S.A. para exigir el dinero, que según ella, tenía derecho por el fallecimiento de su esposo.

El hombre no tenía hijos ni otras personas que pudieran ser beneficiarias del seguro, por lo que, en teoría, la renta vitalicia que había adquirido con una póliza de seguro le correspondería a su esposa.

Sin embargo, la empresa de seguros se negó a pagar dicho dinero asegurando que el matrimonio no había sido real. De esta manera, interpuso una demanda en la que un juez confirmó que efectivamente el matrimonio fue fingido.

Con todo esto, la Corte Suprema estudió el caso y aseguró que la tutela no era viable porque la mujer pudo recurrir al recurso de casación. Además, determinó que es cierto que puede darse la figura de la “simulación de contratos frente al matrimonio”, y le dio la razón a los jueces que anteriormente habían anulado esa unión y declararon que “la voluntad expresada en el acto matrimonial era distinta a la voluntad secreta de los supuestos contrayentes”.

Por su parte, la joven aseguró que cuando se casó, no estaba en la capacidad de saber que su esposo iba a morir tres años después. También dijo que los jueces invirtieron la carga de la prueba, pues le exigieron a ella demostrar su buena fe a pesar de que esa buena fe debería presumirse.

“La decisión estuvo influenciada por estereotipos en tanto que los falladores no aceptan que un hombre mayor de edad pueda contraer nupcias con una mujer de edad muy inferior, al punto que se le conminó a relatar asuntos íntimos”, dijo la mujer.

Pero la Corte dijo que en el caso se presentaron pruebas y testigos que muestran que el matrimonio en realidad fue falso.

El alto tribunal presentó testimonios que señalan que la mujer se fue a vivir con el hombre acompañada de su hermana y de su madre. Además, expresaron que entre ellos nunca hubo una “relación carnal o de pareja”, sino que tenían un trato más de nieta y abuelo.

Otro testigo aseguró que cuando el anciano falleció, ella “lucía serena, tranquila y no mostraba ningún signo de aflicción o dolor por la significativa pérdida de su esposo”.

Por otro lado, la Corte evidenció que la mujer mantenía una relación con otro hombre y que era el padre de sus dos hijos.

En ese sentido, la Corte citó el artículo 148 del Código Civil que establece que “ante la anulación del vínculo nupcial, los derechos y obligaciones mutuas se extinguen”. Por eso, el alto tribunal confirmó los fallos judiciales que declararon simulado el matrimonio y le negó el auxilio económico a la mujer.

El efecto de la nulidad del matrimonio, señaló la Corte, es que cesan los derechos y obligaciones que cualquiera de los contrayentes pudiera tener por la unión con la pareja. Así, en este caso, el efecto es que se da por entendido que el matrimonio nunca se dio, lo que hace que no se pueda reconocer un derecho como un seguro de vida.

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