El costo de atender la migración venezolana, según Stein

10 de octubre del 2019

Se estima que cerca de 5 millones de venezolanos han salido de su país.

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Fundación El Nogal

A USD 1.500 millones ascenderían los recursos necesarios para atender a los migrantes venezolanos en la región, casi el doble de lo que inicialmente se había proyectado, USD 738 millones.

Así lo indicó el representante especial de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) para la migración venezolana, Eduardo Stein, en entrevista para la Agencia Anadolu.

De acuerdo a lo dicho por Stein, que también es el ex vicepresidente y excanciller guatemalteco, la situación es más complicada pues de la cifra inicial (USD 738 millones) apenas se ha recibido un 33 % de lo solicitado.

“Se está terminando de elaborar un planteamiento más actualizado teniendo en cuenta las experiencias y necesidades sentidas de diciembre para acá. Va a haber un nuevo planteamiento para noviembre, que podría estar por los USD 1.500 millones, porque el flujo no ha descendido sino al contrario, ha aumentado y las necesidades son enormes”, dijo Stein.

El representante especial afirmó que los números de la crisis migratoria venezolana “son abrumadores” y que la cantidad de personas que han huido de Venezuela ya está cerca de los cinco millones.

“En apenas cuatro años han salido de Venezuela, cruzando por puestos de aduana oficiales, ya 4.600.000 personas, pero gente informada considera que habría que aumentarle por lo menos un 10% a esto, por todos aquellos que usan pasos ilegales, trochas o veredas. O sea que estamos ya muy cerca de los cinco millones”, agregó.

Stein se refirió también a las restricciones migratorias de países como Perú, o más recientemente de Ecuador, que generó una emergencia a finales de agosto en el Puente de Rumichaca, principal paso fronterizo entre Colombia y Ecuador. Al respecto, dijo que no se puede “cuestionar ni objetar la capacidad soberana de cualquiera de los gobiernos, de definir y decidir quiénes son los que admiten en su territorio”, puesto que el asunto es que el tamaño, complejidad y alcance de este fenómeno es tan grande, que tiene agotados los recursos domésticos en la mayoría de países”.

En total son 16 países receptores de ciudadanos venezolanos. El primero es Colombia, con más de 1.408.000 migrantes. Luego Perú, con algo más de 860.800; y Ecuador, con 330.400. Después está Chile, que hasta el año pasado no estaba contemplado como un gran país receptor, con 288.200 migrantes.

Según el representante de Acnur y OIM, además de agotar los “recursos domésticos” de cada país, también se han saturado los recursos “institucionales, sobre todo en salud, educación y alimentación, y de cuatro o cinco meses para acá, han empezado a incrementarse manifestaciones de rechazo en las poblaciones locales por la llegada de venezolanos al país, creando dificultades políticas adicionales que no se tenían”.

Medidas regionales se examinarán en Bogotá a mediados de noviembre

Eduardo Stein confirmó que esta situación, así como otras medidas para atender la crisis migratoria, serán examinados en la quinta reunión del Proceso Quito, que va a tener lugar en Bogotá el 14 y 15 de noviembre próximos.

Durante el encuentro, se abordará en qué va el proceso para generar un documento único que permitiría la circulación de los ciudadanos venezolanos por todos los países de la región, así como otros mecanismos de coordinación intrarregional.

Por un lado, se hablará de una tarjeta de vacunación, “que es el primer experimento exitoso que se está teniendo, porque se encontró que por falta de documentación, de papeles y registros, se estaban vacunando niños dos y tres veces contra la misma enfermedad al cruzar dos y tres fronteras nacionales”.

“Esta tarjeta de vacunación podría ser el núcleo o el embrión de una tarjeta con mayores datos y por su puesto mayores beneficios para la población en movimiento. Creo precisamente que en esta reunión se van a examinar muchos de los aspectos que se han puesto en ejercicio de manera tentativa, para resolver el tema de documentación y regularización migratorias”, detalló.

Pero también se van a tratar temas de “multiplicación de oportunidades económicas”, porque después de una primera etapa de emergencia, en la que se brinda albergue, alimentación, salud y educación, viene una etapa más difícil de mediano plazo que es la integración económica y social de los migrantes en las comunidades de acogida.

“Ahí la clave es que existan oportunidades de empleo fundamentalmente para la propia comunidad, porque especialmente la población pobre de los países de acogida resiente el que se atienda a una población migrante, que no es nacional, y que llega a supuestamente a quitar oportunidades de empleo. El tema de empleo es crítico”, concluyó.

El representante de Acnur y OIM participó este lunes en el ‘IX Congreso de Responsabilidad Social, Colombia en movimiento: migración y desplazamiento’, realizado en Bogotá y organizado por la Fundación El Nogal.

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