Así llega y se distribuye la pólvora que se vende en Bogotá

15 de diciembre del 2019

La falta de reglamentación en municipios aledaños, principal problema.

Así llega y se distribuye la pólvora que se vende en Bogotá

Cortesía: ICBF

La falta de reglamentación en la prohibición de la comercialización de productos pirotécnicos en los municipios aledaños a Bogotá es una de las razones que permite el ingreso ilegal de pólvora a la ciudad. Según expertos, cerca del 65 por ciento de la fabricación de estos productos es realizado de manera clandestina.

Andrés Nieto, analista de seguridad, afirma que “la entrada por la Calera une cuatro municipios que, en estos momentos, es legal toda la distribución y además el almacenamiento de pólvora. Soacha tiene las dos más grandes industrias del país de pirotecnia en su espacio y el asunto es que como no es legal en Bogotá muchas empresas buscan la forma de ingresar e infortunadamente muchas de estas terminan en la clandestinidad”.

Lo que genera un mercado ilegal que llega al 65 por ciento de esta industria y cuya comercialización clandestina se desarrolla en cinco localidades de Bogotá.

“Estamos hablando de Kennedy, Bosa, la entrada de Usaquén, parte de Chapinero y finalmente Suba, allí es donde tenemos unos sitios de distribución que no están abiertos al público pero donde sabemos que hay unas bodegas donde se está almacenando”, sostuvo Nieto.

Según el especialista, esta ilegalidad se debe a los vacíos que hay en la reglamentación de la comercialización de la pólvora en los municipios aledaños, dado que en algunos de ellas no es prohibido el uso.

“Hoy no hay una claridad o exigencia sobre los alcaldes para que puedan prohibir el uso o la regulen de cierta forma. Muchos alcaldes de forma responsable han hecho algunos decretos y resoluciones para que solo sea manejada por expertos”, comentó el experto.

El transportar estos materiales de forma inadecuada puede ser peligroso para quien lo hace.

“Terminan comprándola y creen que eso es transportar una maleta cualquiera y eso no puede hacerse así porque un mal manejo termina afectando no solo a quien la transporte sino al usuario final de la pólvora por el almacenamiento”, manifestó.

La utilización de estos productos pirotécnicos afecta a los niños no solo con quemaduras sino con su consumo accidental, pues muchas veces se intoxican con el conocido fósforo blanco.

Con información de Conexión Capital

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