Fiesta sexual después del desnudo de Spencer Tunick

Fiesta sexual después del desnudo de Spencer Tunick

10 de junio del 2016

En Twitter hay de todo y para todos. En los últimos días una comunidad de sextuiteros (personas que pactan encuentros sexuales vía Twitter) realizó un concurso en el que le pidió a sus integrantes contar la experiencia sexual más loca de sus vidas.

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El ganador fue elegido por medio de una votación virtual. El premio: Un paseo swinger en una finca alquilada en la ciudad de Villavicencio. 

Fueron cinco historias. Solo una podía ganar. Con autorización de los organizadores del evento, publicamos el relato de un joven que asistió a una fiesta sexual después del desnudo con  Spencer Tunick. La particularidad: Una orgía con una veterana, en el mundo swinger se les conoce como Milf (mujeres que a una edad madura son sexualmente deseables y atractivas).

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Fue uno de los mejores días de mi vida. No solo posé para el lente de uno de los fotógrafos más famosos del mundo, ganó Millonarios en un sorpresivo partido, sino que tuve una de las mejores experiencias sexuales de mi vida. Aunque primíparo, fue una experiencia gratificante la verdad. ¡Genial!

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El domingo, después del desnudo en la Plaza de Bolívar en Bogotá para el evento fotográfico de Spencer Tunick volví a mi casa. Mi mente se había liberado de un millar o más de trabas mentales respecto al desnudo.

Ahora, sin saberlo, sería también el día para liberarme de otras tantas trabas mentales respecto a la sexualidad.  Estando en casa me saludo *Javier por Facebook, me invitó a un evento esa noche. Que celebraramos el desnudo con algo de sexo y que él conocía el lugar indicado.

Pensé que podría ser la última oportunidad de ser invitado a un evento de esas características y la vida se trata de ser disfrutada día a día. Acepté.

Llegué a las 8 pm al lugar indicado en Chapinero. Al llegar me dijo que me cambiara y guardara las cosas en un casillero.  Me presentó a una mujer muy guapa, de unos 35 años, iba escoltada por su marido. Me cambié, me puse mi toalla y nos fuimos a una de las salas de masajes.  Luego estuvimos en el sauna hablando un rato, había cinco mujeres y eramos unos diez hombres.

Ella no se insinuó, yo sólo seguí las ordenes del organizador del encuentro sexual. Nos llevó a una habitación, nos dio una aceite caliente para aplicarlo en el pene. Sin saber cómo ni cuándo, empezó lo que mas quería pero no había sido capaz de hacer.

Estaba en una pequeña habitación con una mujer madura acompañada por su esposo y otros tres hombres. Al parecer, a la señora, no le atraía mi físico. Por lo tanto, empezó el juego con otro de los invitados. Mientras tanto, los demás le hacían masajes, yo tímidamente tocaba sus pezones, masajeaba sus senos.

El esposo nos observaba sentado. Yo estaba excitado. Me dio la oportunidad de ser el primero en tener sexo con ella. Me puse el condón, lo hicimos un buen rato, sabia disfrutar de lo que pasaba, era sexy, se movía exquisitamente y entre momento y momento volteaba a mirar cómo se lo hacía.

Luego siguió otro hombre.  Ambos sudaban y ella exclamaba placer, pidió que me acercara porque quería hacerme sexo oral.  Hizo lo mismo con otro hombre, uno  negro que tenía un pene muy grande. Lo hizo mientras todos nosotros la mirábamos.

El encuentro tuvo segunda parte. No logré eyacular a pesar de que ella lo buscaba insistentemente. Por alguna razón pidió que lo hiciera en su cara. No lo logré.

Resignada, pero excitada, se puso en un sillín. Volvimos a tener sexo peo no logré terminar el acto. Tomamos un descanso, me volvió a hacer sexo oral y paramos, nos fuimos al turco todos contentos y ya.

Finalizando luego de vestirnos nos despedimos entre todos, la camaradería que se sentía en el ambiente era genial, no había tabú, no había prohibición, mi subconsciente se sentía libre.