El camino para superar la crisis carcelaria en Antioquia

25 de abril del 2017

Cerca de 6.000 prisioneros no deberían estar en los centros penitenciarios.

El camino para superar la crisis carcelaria en Antioquia

Foto: Shutterstock

Cuando a principios de febrero, el defensor del Pueblo, Carlos Alfonso Negret, visitó Bellavista, describió con sus palabras la situación de hacinamiento que padecen los reclusos en esa cárcel de Antioquia. “No hay dignidad, los presos duermen en el suelo, en los baños, en lo que coloquialmente llaman los ‘zarzos’ y ‘las busetas’. Es lo más indignante que he visto en mi vida”, dijo en aquella oportunidad.

Pero la situación que vive Bellavista no es única y se replica en las otras 19 cárceles del departamento. Según datos suministrados por la Secretaría de Gobierno, en estos espacios se atienden 13.890 reclusos, cuando la capacidad solo da para 8.118 personas. Es decir que hay una sobrepoblación de 5.772 prisioneros, lo que representa un hacinamiento de 71%.

El atraso en materia de infraestructura carcelaria, reconoce la Defensoría del Pueblo en Medellín y las autoridades departamentales es de varios años. Sin embargo, en un trabajo articulado entre el Ministerio de Justicia, el Inpec, la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, se buscan alternativas para darle alivio a los reclusos y a los centros de carcelarios.

Hasta 300% de sobrepoblación

El promedio de hacinamiento en las 20 cárceles es del 71%. Sin embargo, algunos centros tienen condiciones críticas con porcentajes que superan el 300%.

La de Andes, con 687 reclusos versus los 168 que puede albergar, tiene un hacinamiento de 308%. Le sigue Apartadó, que aloja a 1.023 personas, cuando su capacidad es para 296 (245%). En tercer lugar está La Paz, en Itagüí, en donde se albergan a 1.051 prisioneros, cuando solo debería tener 328 (222%).

El cuarto lugar lo ocupa la cárcel de Caucasia, con 190 presos frente a los 63 que debería tener (201%), y el quinto puesto es para Sonsón, que aloja a 178 personas, mientras su capacidad es para 75 (137%).

Foto: Defensoría del Pueblo

Foto: Defensoría del Pueblo

Por número de condenados y sindicados alojados, la situación de El Pedregal también es crítica. Allí hay 2.376 reclusos, cuando solo debería albergar 1.129. Su hacinamiento es del 110%.

Y Bellavista, que desde hace pocos días cuanta con un patio nuevo que permitió desocupar el número 2 que se encontraba en condiciones pésimas de infraestructura, tiene un 59% de sobrepoblación. Allí pasan sus condenas 3.874 presos, 1.450 más de los que tiene capacidad para alojar.

La sobrepoblación de las cárceles ha convertido a los comandos de Policía y al Búnker de la Físcalía, en Medellín, en centros permanentes de reclusión. En estos lugares se estima que hay una población de 780 prisioneros.

Así que al problema de hacinamiento, se suma el de disponer a agentes de Policía para el cuidado de los presos.

Yarumal y Uramita

Aicardo Urrego, director de apoyo institucional y acceso a la justicia de la Secretaría de Gobierno de Antioquia, le explicó a kienyke.com que para aliviar la crítica situación carcelaria del departamento, hay dos proyectos en marcha con los que se espera crear 3.500 cupos para los condenados.

El primero, de mayor inversión en dinero y en tiempo, es el de la cárcel de Uramita, un municipio ubicado en el Occidente antioqueño.

En esta cárcel serán invertidos 230.000 millones de pesos y las obras deberán estar lista en 2021. “Los lotes ya están a nombre del Inpec, tenemos los diseños finales y estamos en proceso contractual para iniciar la obra”, explicó el funcionario.

En sus instalaciones se podrá albergar entre 2.300 y 2.500 condenados, lo que ayudará a descongestionar algunos centros de reclusión.

El segundo es la conversión de un antiguo seminario en Yarumal en una especie de granja para redimir penas.

“Tenemos 40 hectáreas que tienen la capacidad para albergar unos 1.000 presos. Sería una cárcel que realmente cumpla los fines de la pena: que logre una resocialización, que se garantice que la persona tenga la capacidad para salir con una mentalidad diferente”, comentó Urrego.

Como ya hay una infraestructura en pie, los trabajos de adecuación tomarían menos tiempo. Podría estar lista en 2018.

El funcionario explicó que en esta cárcel hay tres actores involucrados: “el Municipio de Medellín y la Gobernación de Antioquia son los comprometidos en la compra del terreno que vale 10.000 millones de pesos y ya está en negociación. Y la responsabilidad de adecuar el lote es de la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios -Uspec”.

Una vez adecuadas las instalaciones, el Inpec se haría cargo de la labor administrativa.

Por el momento, para mitigar la situación actual de los reclusos, la Gobernación de Antioquia hace un acompañamiento a los alcaldes de cárceles municipales para el mejoramiento de la infraestructura: los baños, los espacios de esparcimiento y las celdas.

Construir cárceles no es solución definitiva

Para Jaime Zapata, Defensor del Pueblo Medellín, la construcción de cárceles no es la solución definitiva al problema de hacinamiento que tiene el departamento y el país. La salida, para el funcionario, podría estar en la educación.

“En este país hablamos desde hace 50 años de que se necesita una política criminal clara, contundente y a largo plazo y no se ha establecido”, comentó.

Lo lamentable, añadió, es que “en estos momentos en Medellín y en Antioquia se ha disparado la violencia. Hay semanas en las que se capturan 300 personas. Por eso no hay cárcel ni construcción que aguante. Lo que hay que hacer es una política de Estado para educar a la gente y darles calidad de vida”.

En la situación actual, en las que “los reos viven en condiciones infrahumanas”, como aseguró, el encierro no “cumple con ninguna función de resocialización”.

Para Zapata es lamentable que “mientras en Europa hay países que están cerrando cárceles, en Colombia las tenemos que construir porque no dan más”.

“Lo que pasó, es lo de siempre. Mala planeación. Se tenía que pensar en el futuro y construirlas proyectadas con el incremento de la población, porque a medida que aumentan los habitantes de la ciudad, crece la delincuencia”, concluyó.

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