Papa bendecirá al cristo de la masacre de Bojayá

Papa bendecirá al cristo de la masacre de Bojayá

8 de septiembre del 2017

Cuando guerrilleros de las Farc, al mando de Iván Márquez, atacaron un campamento de paramilitares que lideraba alias “el alemán”, cerca de Bojayá, Chocó, comenzaron las 72 horas de horror para las habitantes del pequeño pueblo que quedó en medio del enfrentamiento.

El 1 de mayo de 2002, a las seis de la mañana, iniciaron los combates entre guerrilleros y paramilitares. Las casas no fueron suficientes para escapar de las balas y explosivos. Por esto, los habitantes comenzaron a refugiarse en la iglesia, en la casa cural y en la casa de las Misioneras Agustinas. Los enfrentamientos duraron todo el día y parte de la noche;  1500 personas creían estar a salvo.

La tragedia más recordada por la violencia en Colombia llegó al día siguiente. Las Farc mantenían su posición en el barrio Pueblo Nuevo, en la periferia del casco urbano. Por su parte, los paramilitares ubicados alrededor del área central de Bellavista, protegiéndose entre los edificios y, particularmente, en el anillo de cemento ubicado frente a la iglesia del pueblo.

Dos guerrilleros, a las 10:00 de la mañana, instalaron un lanzador de pipetas en el patio a 400 metros de la capilla San Pablo Apóstol, donde se encontraban cerca de 300 personas, con la esperanza de que la justicia divina los podía cuidar.

A las 10:30 a.m. explotó una pipeta en una casa civil, que ocasionó daños materiales. Seguido, una segunda pipeta cayó en el patio trasero del puesto de salud, a solo 50 metros de la Iglesia, pero no estalló.

La tercera pipeta, a las 10:45 de la mañana atravesó el techo de la capilla e impactó en el altar.  La explosión, le ocasionó la muerte a 119 personas,  entre ellas 43 menores de edad. Las víctimas fueron civiles, ningún combatiente murió en esta masacre.

De esta tragedia, los colombianos se enteraron una semana después, cuando la Armada y el Ejército llegaron hasta el lugar, ya convertido en campo santo.

Un Cristo resultó mutilado de brazos y piernas, el día de la masacre de Bojayá. Desde entonces, se convirtió en el símbolo de la tragedia.

Después de 15 años de una de las páginas más sangrientas en la historia de Colombia, la imagen del “Cristo mutilado” (como se le conoce popularmente) fue llevada desde Bojayá en canoa hasta Quibdó. Luego llegó a Bogotá y posteriormente fue trasladada a la capital del Meta.

Con la visita del Papa Francisco en Villavicencio, el Cristo fue ubicado en una posición de honor en la catedral de Nuestra Señora del Carmen, donde recibirá este viernes la bendición del máximo jerarca de la Iglesia Católica, como un acto de paz y reconciliación.