En el final, Nacional le puso la Santa Cruz al equipo del Papa

En el final, Nacional le puso la Santa Cruz al equipo del Papa

6 de agosto del 2014

No será la final de mayores luces de la historia, pero también tiene su colorido. En el primer round la gente de Paraguay le respondió al humilde Nacional. El Defensores del Chaco colmado para recibir al encopetado San Lorenzo de Almagro, con la venia del Papa Francisco, pero sin la Copa Libertadores en sus vitrinas. El árbitro Wilmar Roldán, encargado de poner justicia a un partido mirado por todo el mundo, la final del fútbol sudamericano.

En los papeles Nacional local pero una vez rodó la pelota, cedió terreno y espacio al equipo argentino que manejó el trámite del partido de principio a fin. La estrategia de los guaraníes fue el contragolpe. Cuando pudo, recuperó el balón y por las bandas intentó perforar a los ‘cuervos’ que hicieron pie en Asunción y jugaron aplomados.

La primera y única oportunidad del primer tiempo correspondió a l club azulgrana. En una jugada con muchos toques, Ignacio Piatti habilitó a Emanuel Más que sin pensarlo ejecutó pero la mano del arquero Ignacio Don y luego el palo izquierdo, salvaron al tibio equipo tricolor. La mejor noticia para los locales en un estadio en silencio, fue el final de los primeros 45 minutos con un 0-0 cómodo para los dos equipos.

Todos conformes en el estadio Defensores del Chaco, menos la gente que se hizo el viaje de Buenos Aires a Asunción para apoyar a San Lorenzo. “Pongan huevo que ganamos”, fue el canto que al unísono expresó la gente en las tribunas al inicio del segundo tiempo. Y el ‘Ciclón’ hizo caso.

Cuando la superioridad era abrumadora a favor del equipo visitante, el gol estaba al caer y luego de una sucesión de pases, Villalba levantó la pelota por derecha al corazón del área en la que esperó Mauro Matos, que de volea y de primera intención hizo un golazo para que se gritara en toda la tribuna sur, en Buenos Aires e incluso en el Vaticano.

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Edgardo Bauza esperó la reacción de los locales e hizo cambios precavidos en el equipo que sabe dirigir. Pero esa arremetida nunca llegó y era más loable el segundo gol cuervo, que el empate de Nacional. El tiempo se transformó en aliado del club argentino que en una final chata, sacaba una exigua ventaja. Pero en una final de Libertadores nada acaba hasta el minuto final y si del Papa hablamos, ironía que Santa Cruz les haya hecho el empate.

En la última pelota del partido, a segundos del final, el equipo local mandó la pelota por los aires a ver que sucedía. Ningún defensor pudo rechazar y Santa Cruz, con hambre de goleador, estiró la pierna y marcó el gol en la única jugada de peligro de Nacional en todo el partido. Al Papa le faltó una plegaria más, pero puede redimirse la próxima semana cuando la Copa Libertadores llegue a su fin en el estadio de San Lorenzo en Buenos Aires ¿O será que Nacional mete la cola y la Copa?

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