FBI desmiente a Donald Trump

FBI desmiente a Donald Trump

6 de Marzo del 2017

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó a su antecesor Barack Obama de intervenir su teléfono durante la campaña presidencial 2016, sin aportar ninguna prueba o datos para comprobarlo.

Ante la gravedad de las afirmaciones, medios estadounidenses informaron que el director del FBI James Comey solicitó al Departamento de justicia que desmintiera públicamente las afirmaciones de Trump, ya que no son ciertas.

Fue en su cuenta de Twitter,  donde Trump acusó a Barack Obama de grabar conversaciones en la oficina de Nueva York, justo antes de la victoria.

“¡Terrible! Me acabo de enterar que Obama había pinchado mis líneas en la Trump Tower justo antes de la victoria. Esto es McCartismo”, escribió Trump en su cuenta de Twitter.

Asimismo, el presidente, muy indígnado, escribió en otro tuít: “Apostaría a que un buen abogado podría llevar adelante un gran caso por el hecho de que el presidente Obama pinchaba mis teléfonos en octubre, justo antes de la elección!”. De la misma manera, el jede de Estado continuó afirmando: “Cuán bajo ha caído el presidente Obama para pinchar mis teléfonos durante el muy sagrado proceso electoral. Esto es Nixon/Watergate. Mal tipo (o enfermo)!”

Los tuíts fueron publicados luego de las numerosas revelaciones de los vínculos entre miembros del gobierno Trump con funcionarios rusos. A pesar de que el mandatario ha negado reiteradamente que él o sus asesores tengan vínculos con el Kremlim, las acusaciones siguen creciendo con cada filtración que publica la prensa.

Entre las últimas revelaciones, se encuentran las reuniones entre, el ahora Fiscal General de EE.UU, Jeff Sessions, con el embajador ruso Serguei Kislyak, además de las conversaciones entre su exasesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn y Kylyak durante la campaña presidencial.

Las investigaciones señalan que miembros del equipo de campaña del actual presidente se reunieron en múltiples oportunidades con representantes del Kremlim mientras que el Partido Demócrata era víctima de ciberataques realizados por los rusos. Algunos servicios de Inteligencia afirman que estos hackeos se realizaron con el fin de desacreditar a su rival, Hillary Clinton y así favorecer la campaña presidencial de Trump.

A estas acusaciones, el mandatario de Estados Unidos ha respondido de diversas formas: atacó a los líderes del Partido Demócrata por sus  encuentros con el presidente Vladimir Putín (para esto reveló una imagen del senador Schumer con el mandatario ruso y exigió una aclaración por este encuentro); calificó todas las revelaciones de una “cacería de brujas”; aseguró que el embajador ruso Kisyak, visitó 22 veces la Casa Blanca durante la administración de Obama; y, ahora, ha decidido atacar directamente a su predecesor.

La replica de Obama no se hizo esperar. A través de su portavoz Kevin Lewis, el ex presidente dijo que “nunca había ordenado la grabación de las conversaciones de ningún ciudadano estadounidense. “Una regla básica del Gobierno de Obama era que ningún funcionario de la Casa Blanca interferiría en ninguna investigación independiente del Departamento de Justicia. Cualquier otra sugerencia al respecto es simplemente falsa”, informó Lewis.

Por otro lado, Sean Spìcer, portavoz de la administración Trump, dijo que ni el presidente ni la Casa Blanca realizaran declaraciones al respecto, y que se espera que el Congreso realice las investigaciones pertinentes para ver si Obama incurrió o no en un abuso de poder.

Hasta ahora ni el Departamento de justicia ni el FBI han hecho declaraciones oficiales al respecto.