Presidente filipino dice que Cartel de Medellín está en su país

26 de febrero del 2019

Duterte ha sido reconocido por sus férreas y autoritarias posiciones en contra del narcotráfico y los consumidores.

Presidente filipino dice que Cartel de Medellín está en su país

Foto: wikimedia

En las últimas horas, el controvertido presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, comentó que los nexos del extinto Cartel de Medellín habrían llegado hasta su país, luego de que las autoridades locales encontraran algunos paquetes de droga en una de las costas que conforman su archipiélago. 

El hecho ha sido registrado por algunos medios internacionales quienes han comentado que Duterte afirmó que organizaciones criminales colombianas, entre las que se encontraría el grupo mencionado, estarían traficando cocaína a ese país del Pacífico.

El mandatario aseguró que productores colombianos estaban en su país y, aunque no se reportó que mostrara evidencia de estas acusaciones, dijo que en varias playas del archipiélago que conforma Filipinas los traficantes habrían estado dejando droga que más tarde sería recogida por lugareños para su posterior distribución.

En el presente mes, las autoridades filipinas han reportado la incautación de más de 150 kilos de clorhidrato de cocaína que estaba flotando, cumpliendo con las mismas especificaciones de la forma en que dicen que operan los traficantes de narcóticos de ese país.

En el pasado, el tema de la droga también hizo que este presidente hiciera comentarios acerca de Colombia. En esa oportunidad, Duterte se refirió con términos despectivos al expresidente colombiano César Gaviria, luego de que este cuestionara su modo de afrontar este problema de las drogas y expusiera que Filipinas estaba cometiendo errores similares a los que Colombia cometió en la década de 1990 en esta lucha.

La preocupación de este presidente con la droga es de vieja data. Duterte ha sido reconocido a nivel mundial por sus férreas y autoritarias posiciones en contra del narcotráfico que lo han llevado a apoyar la pena de muerte a traficantes y castigos severos para consumidores. Durante su gestión ha intentado abolir totalmente el uso del “shabu”, un alucinógeno muy usado en su país, y han llevado a la la muerte a más de 4.500 personas. 

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