La última visita de Gloria Zea al Teatro Colón

Foto : Andrés Lozano

La última visita de Gloria Zea al Teatro Colón

14 de marzo del 2019

Carlos Jacanamijoy le regaló un amanecer a Gloria Zea porque “aunque lloraba por todo también era sonrisa”, una mujer alegre. Así quedó en la memoria del pintor inga una de las más grandes gestoras culturales del país. Ahora, durante sus honras fúnebres, el maestro no encontraba palabras para describir a Zea más que como “una gran amiga”.

Para el artista indígena que ha expuesto en el National Museum of the American Indian en Estados Unidos, el legado de Zea marcará un hito en la historia del arte en Colombia, un antes y un después. Con ella construyó una amistad desde hace mucho tiempo.

“Recuerdo en el Museo de Arte Moderno, en mi exposición retrospectiva en el 2013, que ese día me recibió con los brazos abiertos, estaba radiante y dichosa, ella misma decía que se caracterizaba por llorar y por la emoción lloraba esa noche”, aseguró a KienyKe.com.

Como el maestro Jacanamijoy, a la exequias de Gloria Zea realizadas en el Teatro Colón de Bogotá, asistieron diversas personalidades del país, como el presidente Iván Duque, ministros y exministros, así como una gala de artistas y actores que de alguna se sintieron influidos por la gestión de Zea.

Por los pasillos del centenario teatro también circularon personas que alguna vez trabajaron con Gloria, no solo en el ámbito artístico sino en sus labores del hogar y sacaron un espacio para honrar a la gestora cultural y entregar un pésame a sus hijos, sin la pretensión de ser recordados.

Foto : Andrés Lozano

“Yo creo que mi mamá siempre fue muy exigente, pero compensaba esa exigencia con una gran dosis de cariño”,  asegura Lina Botero Zea, hija del matrimonio entre la fallecida gestora y el pintor Fernando Botero. Por eso recibió agradecida los abrazos de aquellas personas que alguna vez se habían cruzado en su vida y que ahora volvía a ver.

“Siempre había pensado que los velorios eran difíciles para la familia, pero hoy siento que no es así, obviamente he tenido momentos de llanto, pero sé que ella estaría conmovida y orgullosa de esta despedida que le ha dado el país”, dice sobre esos cientos de saludos que ha recibido en la despedida de su madre.

Los otros dos hijos del matrimonio de Gloria con Botero, Fernando y Juan Carlos también agradecieron el homenaje realizado a su madre. La primera vez que las puertas del Teatro Colón, fundado en 1895, se abrían para hacer las veces de  funeraria. No era para menos, Zea lo revivió, lo reconstruyó y volvió a llenar de lírica sus pasillos.

“Era lo mínimo que podíamos hacer”, aseguró José Manuel Álvarez, director del Teatro Colón respecto al homenaje que organizó junto al Ministerio de Cultura. “Esta era como la casa de Gloria. Si las paredes hablaran no tendríamos tiempo para escuchar todo lo que Gloria lloró, bailó y rió en este teatro. Ella aseguró que este no era un museo, sino que debía ser un teatro vivo, activo y gigante”, afirmó.

Tanto esa labor, como la construcción del actual Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), el impulso de las diversas artes, la resurrección de la Filarmónica de Bogotá y su comandancia al frente de Colcultura son los legados de ella, una de las más grandes gestoras culturales de todos los tiempos en Colombia. Esos y sus demás logros, los llevó a buen puerto a pulso con un trabajo infatigable y constante.

“Nunca se cansó”, dice Juan Carlos, hijo menor, escritor ganador del premio Juan Rulfo por el libro El encuentro. “El mejor recuerdo que tengo de ella es cuando estaba trabajando. Cuando uno es niño le parece normal, y mis recuerdos están enmarcados con mi mamá trabajando como una loca. Trabajaba de una manera impresionante, dedicada, con vocación y disciplina y ver eso me enseñó que el trabajo de un profesional tiene que ser así”, afirmó en diálogo con este medio.

Foto : Andrés Lozano

El hijo mayor, a parte de agradecer el homenaje, la describió como una mujer que no aceptaba un ‘no’ por respuesta, con un legado innegable para las artes y la cultura del país. “La última voluntad era que todos los proyectos culturales de ella siguieran adelante y crecieran, alcanzaran niveles superiores, como el MAMBO y la Ópera que fueron sus dos más grandes campos y su legado”, afirmó el exministro Fernando Botero Zea.

En distintos lugares, el arte le rindió un homenaje, la ópera que desde el hospital Gloria Zea gestionó para su estreno en los últimos días de vida, Madame Butterfly, se estrenaba la misma noche de su velación y en su honor sería transmitida por streamming en el Teatro Colón, detrás del féretro donde reposaba el cuerpo de una de las impulsoras del arte más importantes del país.

Patricia Ariza, directora del teatro La Candelaria, también anunció que la función de esa noche sería en su honor. Ariza la reconoce, más que como una gestora, como una lideresa de las artes. Recordó que además de ese ámbito cultural también impulsó la paz, y en su compañía realizaron una Gran Jornada de las Palomas en el Caquetá, durante el gobierno de Belisario Betancour, para apoyar los primeros diálogos de paz que conoció el país con la guerrilla de las Farc.

Foto : Andrés Lozano

Manuel Elkin Patarroyo, científico que desarrolló la vacuna contra la malaria, sentenció la ceremonia con una frase certera.”La pérdida de Gloria es difícil de recompensar, una mujer así es difícil que se dé nuevo. Se nos están yendo los grandes”.

Con la melodía del Réquiem de Mozart y un desfile por la calle 10 hasta la Catedral Primada de Bogotá con corte marcial terminó el homenaje póstumo que rindió Colombia a Gloria Zea, luego de su muerte el pasado 11 de marzo, en la Clínica Cardioinfantil de Bogotá.