Llamar ‘Señor’ a Dios sería sexista

24 de noviembre del 2017

La iglesia sueca sugiere no solo llamarlo ‘Padre’ sino también ‘Madre’.

Iglesia

La reunión de la Iglesia de Suecia decidió por mayoría de votos dejar de asociar a Dios con el género masculino, buscando de esa manera crear una fe más inclusiva, así como reformar otras reglas que recibieron muchas críticas por su visión sexista, informó este viernes la agencia nacional TT.

Según los medios suecos, a partir del 20 de mayo de 2018 comenzarán a regir nuevas recomendaciones, en particular, de utilizar normas lingüísticas que permitan evitar la segregación, así como de acompañar los servicios religiosos con música nacional o ritmos Jazz.

Una de las impulsoras de esta decisión fue Antje Jackelen, arzobispa de la Iglesia Luterana Sueca, denominación religiosa más importante del país nórdico, quien aseguró que no le preocupa la acogida que reciban esas innovaciones en los fieles.

“Teológicamente sabemos que Dios está fuera de nuestras ideas de género, Dios no es un ser humano”, explicó la primada eclesiástica. Jackelen aseguró a los medios que persigue que la lengua una a las personas, y no las divida por su género, edad o raíces.

La Iglesia sueca decidió cambiar su manual, el libro que recoge las reglas para realizar bautizos, funerales y comuniones, así como los rezos principales.

Un ejemplo de una nueva plegaria sin enfoque sexista, aparece en el portal Infovaticana: “Dios, la Santísima Trinidad, Padre y Madre, Hijo – Hermano y Hermana – y Espíritu, Salvavidas e Inspirador, guíanos a la profundidad de tu riqueza, sabiduría y conocimiento”.

Los creyentes, según los principios expresados en la reunión, deberán dirigirse a partir de ahora a Dios, además de como “Padre”, como “Madre”.

Muchos de las formas masculinas en las que Dios es llamado en las religiones juedeocristianas vienen del hebreo y otras culturas semitas de la antigüedad. Una de ellas, tal vez también la más usada, es Adonai, que traduce como ‘Señor’ o ‘mi Amo’. Esta palabra es una forma genérica de llamar a Dios y no tiene género. Sin embargo, fue su traducción al griego y al latín la que le dio un tinte masculino.

Con información de Sputnik.

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