Nuevo informe de inversión extranjera directa en Latinoamérica

7 de julio del 2018

La inversión extranjera directa en latinoamérica durante 2017 fue de 161.673 millones de dólares, -3.6% respecto al año anterior.

Nuevo informe de inversión extranjera directa en Latinoamérica

@Cepal

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó el pasado 5 de julio su informe anual ‘Inversión Extranjera Directa (IED) en América Latina y el Caribe 2018’ que registró reducciones por cuarto año consecutivo, llegando hasta los 161.673 millones de dólares, -3.6% respecto al año anterior y 20% por debajo del máximo histórico registrado en 2011 (207.225 millones de dólares).

Según la CEPAL, el aumento de la IED ha sido impulsado por el crecimiento económico de algunos países de la región, la expansión de aranceles y el aumento del consumo de servicios como las telecomunicaciones. Sin embargo, no toda la región creció, algunos países, sobretodo del sur del continente, cayeron en el informe por las dificultades económicas de 2015 y 2016, principalmente en Brasil.

El informe indicó que en Centroamérica los flujos crecieron hasta 13.083 millones de dólares, un 4.5% más que en el 2016, de los cuales 6.066 millones de dólares llegaron a Panamá concentrados en servicios de logística y transporte, el comercio y los servicios financieros, lo que significa que es el país de la región que recibe más IED en relación con el tamaño de su economía.

Junto a Panamá (1.2%), Costa Rica es el país con mejor crecimiento (1.3%), alcanzando la suma de 2.997 millones de dólares. Por su parte, la IED de Honduras creció 4.1% (1.186 millones de dólares, pero estuvo por debajo de los anteriores países, seguido por El Salvador con un aumento de 792 millones de dólares ( 128%). En cambio, los índices que más descendieron fueron los de México, (-9%), Guatemala (-3.2%) y Nicaragua (-0.3%).

Respecto a la región de Sudamérica, el informe detalla que la inversión extranjera decayó por tercer año consecutivo y quedó en 111.028 millones de dólares, un 4% menos que el año anterior y un 64% por debajo de lo recibido en 2012 cuando la región alcanzó su mejor índice de inversión extrajera directa con 173.392 millones de dólares. El país que más creció fue Argentina (253%) con 8.257 millones de dólares más que en 2016.

Por su parte, Colombia mantuvo el lento crecimiento de inversión extranjera con un 0.5% y 74 millones de dólares más que en 2016. El sector de transporte y telecomunicaciones fue el principal receptor en 2017, con 3.136 millones de dólares, monto similar al registrado en el sector petrolero (3.135 millones de dólares). También aumentó la inversión extranjera en sectores como la minería y la industria manufacturera.

En la lista, luego de Argentina están Bolivia (116%), Uruguay (107%) y Paraguay (11%). No obstante, la gran mayoría de países presentaron disminuciones, siendo Chile (-48%), Ecuador (-20%) y Brasil (-10%) los que peor índice de inversión presentaron, aunque en el informe no se tuvo medición alguna de Venezuela, que en su momento fue de los mayores receptores de capital.

La región Caribe fue la que mayor crecimiento presentó (985 millones de dólares), un 20% más que en 2016. La mayoría de inversiones se concentraron en República Dominicana que creció 48%, Bahamas y Jamaica, pese a que los dos últimos países presentaron disminuciones -2% y -18% respectivamente. En la región, el país donde menos creció el índice de capital extranjero presentó fue Trinidad y Tobago con un descenso de -1.475 %.

Según el informe, las tendencias globales también apuntan hacia la estabilidad y para el año 2018 no se prevé un cambio de escenario. En la región, las principales fuentes de inversión extranjera directa durante los últimos cinco años fueron la Unión Europea (37%), especialmente en Sudamérica, y Estados Unidos (28%), en Centroamérica.

También expresa que a mediano plazo, la caída en la IED en la región que se viene produciendo desde el año 2011 se ha concentrado en el sector de los recursos naturales. Sin embargo, sectores como las energías renovables, telecomunicaciones y fabricación de automóviles mejoraron la producción y capacidades locales, crearon empleo de calidad y generaron nuevas alianzas económicas entre empresas de la región.

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