Niños que juegan con padres son más felices, tolerantes y creativos

Niños que juegan con padres son más felices, tolerantes y creativos

24 de septiembre del 2014

El juego entre padres e hijos proporciona a los niños conocimientos, seguridad y dedicación. Por esta razón, es de vital importancia la compañía. No solo para que ver sus logros o estar vigilante de su seguridad.

Cuando el adulto se convierta en su compañero de juego, los niños no solo se divierten sino que aprenden sobre sus propias capacidades motrices. También sobre su imaginación y entorno (formas, colores, números). Además, amplían y construyen nuevos conceptos, sensaciones y emociones que les ayudarán a madurar y formarse como persona.

Contrario a la creencia de muchos, bastan 10 o 15 minutos diarios de juego en familia para que los niños empiecen a sacar provecho de la conveniente, pero poco frecuente práctica.

Por su parte, el adulto también se beneficiará acercándose a su lado más infantil, en donde los afanes del diario vivir quedan en un segundo plano, liberándolo del estrés.

La guía y rol formador de los padres dentro del desarrollo emocional y conductual de sus hijos es vital, su apoyo muchas veces parte de pequeñas acciones que resultan fundamentales en la vida de sus niños, beneficiándolos en cinco aspectos.

Según Imaginarium, empresa dedicada a la educación y juego de los niños, los beneficios más importantes del juego entre padres e hijos son:

Cognitivos: Estimula el pensamiento abstracto, la resolución de problemas y la capacidad para tomar decisiones.

Sociales: Contribuye a desarrollar la empatía y  aceptar los diferentes puntos de vista. También a seguir las reglas, compartir y respetar a los demás.

Emocionales: Se experimentan sensaciones placenteras y divertidas que liberan tensiones y producen felicidad.

Creativos: Estimula la imaginación, la fantasía y la capacidad para inventar y aportar soluciones creativas.

Físicos: Fomenta la coordinación fina y la adquisición de movimientos corporales más precisos.