Justicia británica mantiene detención de Assange

Desde el 2012 vive en la Embajada de Ecuador en Londres solo con un gato.

Justicia británica mantiene detención de Assange

13 de febrero del 2018

La justicia británica mantiene detenido a Julian Assange, fundador de WikiLeaks, que desde 2012 está refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres.

La jueza Emma Arbuthnot, el 6 de febrero rechazó levantar la orden de detención contra Assange, de 46 años, desestimó finalmente el argumento de la defensa de perseguirle por violar sus condiciones de fianza no es de interés público y lo deja detenido.

La Corte de Magistrados de Westminster autorizó la semana pasada que la policía arreste a Assange si abandona la Embajada de Ecuador en Londres, donde está refugiado desde hace casi seis años.

Los abogados del fundador de WikiLeaks sostuvieron ante el tribunal que la decisión va en contra de los “intereses de la justicia” y representa un castigo “desproporcionado”, razonamientos que la jueza también rechazó.

En 2012 Assange entró disfrazado de mensajero en moto a pedir asilo político en la Embajada de Ecuador en Reino Unido, en el barrio londinense de Knightsbridge, para evitar una extradición a Suecia para responder por las acusaciones de violación y agresiones sexuales que él niega haber cometido.

Assange teme ser extraditado a Estados Unidos, donde sería juzgado por la divulgación en 2010, a través de su empresa WikiLeaks, de archivos que contenían miles de documentos militares clasificados y comunicaciones diplomáticas confidenciales estadounidenses, que le proporcionó Chelsea Manning, la militar que luego fue juzgada en Estados Unidos por espionaje.

La defensa de Assange alega que la causa debía abandonarse porque su detención no es de interés público y se basó en cuatro puntos:

  • Assange tenía justificación para lo que realizó.
  • La ONU declaró que su detención es arbitraria.
  • Ofreció su cooperación a los investigadores suecos en todo momento.
  • Los seis años de reclusión en la Embajada de Ecuador pueden considerarse como un castigo adecuado por sus actos.

También se usaron como pruebas de la defensa los correos electrónicos de Assange, publicados por The Guardian, en los que se demuestra que la fiscalía británica estaba tratando de disuadir a las autoridades suecas de desestimar la acusación y le aconsejaba no entrevistarse con el fundador de WikiLeaks en Londres. Sin embargo, la jueza aún así decidió no levantar la orden de arresto.

Las autoridades de Ecuador otorgaron el pasado diciembre la nacionalidad ecuatoriana a Assange, pero Londres no le reconoció el estatus de diplomático que le hubiera dejado abandonar la Embajada sin ser detenido. La semana pasada, tras la decisión de la justicia británica de mantener la orden de detención, Ecuador aseguró que continuaría protegiendo al fundador de WikiLeaks “mientras su vida corra peligro, y que continuaría buscando con Reino Unido una “solución satisfactoria para ambos países y respetuosa de los derechos humanos”.

Assange ha hecho una pocas apariciones públicas en el balcón de la embajada donde vive desde junio de 2012 en un apartamento estrecho con un gato como única compañía. Los médicos aseguran que su salud, física y mental, se ha deteriorado considerablemente.

También su reputación como defensor de la libertad de información ha sido afectada porque se le acusa de haberse prestado a la propaganda de Rusia, para intervenir en la campaña contra Hillary Clinton en las elecciones presidenciales contra Donald Trump. En julio de 2016, WikiLeaks hizo públicos 20 mil correos pirateados del Partido Demócrata, entre los cuales hubo algunos que afectaron directamente la campaña de Clinton.

La situación del fundador de WikiLeaks se ha convertido en “una piedra en el zapato” de Ecuador, según dijo el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, que heredó el problema de su antecesor y ahora enemigo, Rafael Correa, y que ha hecho gestiones para salir de este lío diplomático.