La primera y única vez que pagué por sexo con una ‘trans’

6 de julio del 2016

Un hombre heterosexual cuenta la experiencia que nunca pensó vivir.

La primera y única vez que pagué por sexo con una ‘trans’

Quiero aclarar que no soy gay, ni bisexual, ni me siento atraído por otros hombres. Pero ahora, después de esta experiencia siento que tengo una mente más abierta para el placer. Esto fue lo que viví.

Lea también: “Se enamoraron de mí en una fiesta swinger”.

Un día en que las ganas de sexo se hicieron incontrolables y ni masturbarme y ver porno de mujeres de todo tipo en la web, en especial el porno casero, se hacía interesante, me encontré un vídeo de una mujer espectacular, estaba emocionado cuando valla sorpresa, tenía un caramelo bien empaquetado.

Lea aquí: Fiesta sexual después del desnudo de Spencer Tunick.

De entrada no me gusto verme engañado por la mercancía, pero su sexy cuerpo y ver cómo masturbaba a un hombre varonil de marcado abdomen logró excitarme. Comencé a masturbarme mientras veía la faena que cada vez se me antojaba más interesante. El actor varonil masturbaba la muy grande mercancía del delicado ‘trans’ quien con senos muy bien operados y cintura pequeña podría ser la envidia para cualquier mujer.

Le puede interesar: El sexo oral dentro del Bronx valía mil pesos.

Terminado el vídeo y sin pensarlo mucho quise experimentar algo similar. A través de redes sociales busqué y charlé  con algunas transexuales, pero muchas cobraban como si fueran las más cotizadas modelos scort del mercado.

De todos los contactos ‘trans’ me decidí por un joven operado de voz suave y sensual, de tez trigueña y bastante sexy. La cita fue en su apartamento.

Me recibió con un baby doll negro. Sus senos eran perfectos. Tenía cintura de avispa y un abdomen plano nada varonil, muy delicado. Su trasero, aunque era pequeño estaba notificado y levantado. Me cobró de entrada pero la convencí de que dejáramos el pago para el final.

Comenzó por darme sexo oral mientras yo apretaba sus senos deliciosos. De repente me dio curiosidad por ver su pene. Aunque nunca había intimado con un hombre, comencé a masturbarlo… hicimos una especie de 69; fue la primera vez que tenía un pene tan cerca de mi cara y no pude devolverle el sexo oral tan delicioso que yo estaba recibiendo, me sentí incómodo. Pero al final me dejó venirme en su boca.

Luego de un breve descanso, empezó la penetración. Ella acostada con su dura verga y poniendo su trasero todo para mí.

Empecé a darle de a poco hasta meter mi pene completamente. Comencé a darle placer como a una mujer. Me pedía que aumentara mi fuerza y mi intensidad y así lo hice. Fue tal la embestida que no aguantó y se vino. Tuvimos tres posiciones, terminamos en cucharita, quiso que me viniera en su espalda y sus pequeñas y bonitas nalgas, también obedecí.

Los dos con el pulso a mil y los cuerpos bañados en sudor le pregunté cuánto era su tarifa y exhausta me respondió que le pagara cuando regresara, reí por su respuesta y le confesé que no había pasado mal momento y que tal vez sí regresaría a verla.

Creo y estoy convencido que conocer, vivir y experimentar no es igual charlar o chatear, todo se trata de encontrar la manera de brindar placer a los demás, es bastante importante la protección sexual y asegurarse de la veracidad de la otra persona, mediante preguntas para saber si dice ser quien realmente es.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO