Nivel de agua de la laguna de Fúquene descendió un metro

18 de noviembre del 2014

En los últimos 30 años la fuente hídrica también ha perdido su diversidad.

Nivel de agua de la laguna de Fúquene descendió un metro

Dentro de las razones que propiciaron este descenso se encuentran el exceso de extracciones de agua para los cultivos y las 6.700 toneladas de sedimentos que se depositan cada año.

La laguna Fúquene, ubicada entre Ubaté y Chiquinquirá, albergó más de 80 especies de animales como zorros andinos, runchos, patos y peces en 1940. Sin embargo, debido al deterioro ambiental la diversidad se ha reducido en más de un 40% en los últimos 60 años. Hoy solo quedan 24 especies de aves, 10 de mamíferos, 4 de reptiles, 4 de peces, 1 de crustáceos, 1 de arácnidos y 14 clases de insectos.

Así lo dio a conocer Gustavo Adolfo Garzón, estudiante de biología de la Universidad Nacional, tras analizar la situación de este ecosistema, que ha perdido también 25 km2 de espejo de agua en los últimos años.

Garzón, quien desarrolló este trabajo con otros compañeros del pregrado, comentó que la población asentada en el área de influencia de la laguna es de 207.000 habitantes.  Ubaté y Chiquinquirá son los más grandes en población con 32.781 y 54.949 habitantes respectivamente. Pero solo cuatro municipios cuentan con plantas de tratamiento: Ubaté, Lenguazaque, San Miguel de Sema y Saboyá, mientras que los once municipios restantes descargan sus aguas directamente a los ríos sin ningún tratamiento.

No obstante, las plantas existentes no tratan la totalidad de las aguas residuales correspondientes al caudal de diseño y presentan bajas eficiencias de remoción, debido al aporte de aguas sin pretratamiento vertidas por la industria láctea.

Existen 50 fábricas de lácteos ubicadas principalmente en los municipios de Ubaté, Chiquinquirá y Simijaca, de las cuales 41 descargan sus residuos en el alcantarillado y las nueve restantes, directamente en los ríos. Adicionalmente, solo ocho fábricas cuentan con un sistema de pretratamiento.

El mayor uso del líquido en la cuenca es la irrigación, que cubre una superficie de 26.500 hectáreas, correspondientes a la parte plana del valle Ubaté-Suárez, con uso intensivo en ganadería.

Fuente: Agencia UN

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