Manifestación en Barcelona para apoyar Unidad de España

9 de octubre del 2017

Algunos piden prisión para el presidente Carles Puigdemont.

catalunya

wikimedia

La situación que se vive en Barcelona aún divide a quienes apoyan la independencia y quienes quieren continuar la unidad de España. Cientos de ciudadanos salieron a las calles para mostrar su espaldarazo a la constitución española, además de exigir prisión para Carles Puigdemont, presidente de Cataluña.

“Sin nosotros no hay solución. Oirán nuestra voz: no van a tener otro remedio: ya no vamos a callar más”, decían las personas en la manifestación.

Puigdemont responderá en el Parlament con un discurso independentista en el que espera reforzar su idea de pelear por la liberación catalán luego del referéndum realizado el pasado primero de octubre en el que la Candidatura de Unidad Popular insiste en afirmar que ganó el sí.

La división que existe ha provocado heridos y diferencias entre los mismos ciudadanos. algunos catalogan la situación como “insostenible” y piden una respuesta rápida que solucione el dilema que invade a Barcelona.

Las razones para la separación

Hay dos razones para que Cataluña se quiera independizar: Histórica y económica. La razón histórica se refiere a que el pueblo catalán ha tenido desde hace milenios un lenguaje, una cultura, y una identidad propia. Todos esos principios se recogen en el Derecho catalán, según el cual “Cataluña no alcanzará su máxima plenitud cultural, social ni económica mientras forme parte de España”.

De acuerdo a los separatistas, Cataluña ha sido una nación oprimida por España desde su ocupación por las tropas borbónicas en 1714. Entonces Felipe V prohibió las instituciones propias de la región, la lengua. A mediados del siglo XX, la ambición independentista creció, pero fue duramente reprimida por el gobierno dictatorial de Francisco Franco.

Con la transición a la democracia, que empezó luego de la muerte del dictador en 1975, Cataluña aspiró de nuevo a levantarse como una república autónoma. Sin embargo, al gobierno central, la idea nunca le convenció del todo. Una España fracturada no estaba en los planes de nadie. Pero a pesar de las diferencias, sí se logró que se aceptara la identidad propia del catalán, su lenguaje, incluso cierto nivel de independencia económica y administrativa.

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