Excombatientes Farc apuestan a la paz con marca de ropa

11 de diciembre del 2019

Al menos dos docenas de excombatientes decidieron que les interesaba la industria de la confección.

Excombatientes Farc apuestan a la paz con marca de ropa

Los excombatientes de las Farc que crearon la Cooperativa Tejiendo Paz pasaron de tener dos uniformes militares como únicas prendas de ropa a hablar de chiffon, satín y crear vestidos con coloridas telas de flores.

La empresa fue creada por miembros de la otrora guerrilla para iniciar su proceso de reincorporación a la vida civil y transmitir sus mensajes políticos, ya no a través de las armas, sino con la palabra y la ropa.

“Hemos ido aprendiendo cómo vestir a la gente de acuerdo a sus regiones y costumbres”, dice Gonzalo Beltrán, representante legal de la cooperativa, que tiene su sede en el municipio del Iconozo, Tolima, en el centro-oeste de Colombia.

La idea de convertirse en una empresa de confección de ropa nació cuando aún se realizaban las negociaciones de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc.

“Desde que empezamos el proceso de diálogo, empezamos a pensar qué íbamos a hacer si llegábamos a dejar las armas”, dice Beltrán. “Desde ahí empezamos a conformar y hablar de las cooperativas”, añade.

Unas dos docenas de excombatientes decidieron que les interesaba la industria de la confección. “Decidimos meternos al negocio de la moda porque no corre el riesgo de que el verano o el invierno vaya a dañar las cosechas. Además, a través de la moda podemos transmitir mensajes. Es una opción política”, dice Gonzalo.

Cuando empezaron la cooperativa se encontraron con un problema: no sabían cómo producir ni comercializar ropa. Tampoco tenían idea de cómo manejar la parte administrativa de una empresa. Necesitaban asesoramiento y ayuda.

El apoyo llegó a finales de 2016, cuando se firmó el Acuerdo de Paz y se crearon las Zonas Veredales Transitorias de Normalización para que los excomabtientes empezaran su transición. Allí, de manera espontánea, empezaron a llegar voluntarios de diferentes universidades a darles a los exguerrilleros la bienvenida a la vida civil y ofrecerles apoyo desde sus áreas de experticia.

“Hemos contado con la ayuda de varios voluntarios de la Universidad Nacional, la Universidad Autónoma de Colombia, Uniminuto, la Universidad Javeriana y la Universidad de los Andes”, cuenta Beltrán. Con esa ayuda y unas capacitaciones del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) para confeccionar ropa empezaron a crear prendas de vestir.

Una de las estudiantes que llegó a la zona de Icononzo a ofrecer su ayuda fue Ángela Herrera, politóloga de la Universidad Nacional. Ella decidió, sin ninguna experiencia previa en diseño de modas o marketing, abrir una marca que representara el proceso de los excombatientes. La llamó Manifiesta Hecho en Colombia.

Empezaron con una inversión de COP 320.000 (unos USD 100) que les alcanzó para hacer 30 kimonos. Aunque creyeron que se demorarían meses vendiéndolos, en menos de 15 días ya no tenían ni una prenda. Ese éxito inicial la motivó a seguir con la marca.

Ya llevan más de un año en el mercado y a lo largo de ese tiempo han ampliado la variedad de sus diseños. Ahora tienen capas, vestidos, blusas y bandanas que comercializan a través de redes sociales.

“Escogimos colores que fueran cálidos y estampados que hicieran recordar la selva, la flora y la fauna colombiana. Otros de nuestros materiales son ´dead stock´, materiales que la industria textil ha hecho, pero tienen errores y los desechan. Lo que hicimos nosotros fue recuperar los materiales para tener un menor impacto ambiental”, explica Ángela.

La marca de ropa ya ha hecho varios desfiles de moda. El primero fue en la Universidad de Los Andes, donde estudian los jóvenes más privilegiados del país. Allí resaltaron la importancia de apoyar a los excombatientes en su proceso de reincorporación y apostarle a la paz desde la sociedad civil y la comunidad académica.

Luego se metieron al Congreso. “La pasarela se hizo en el Congreso con un objetivo político: pedir la implementación del Acuerdo de Paz”, dice Ángela. En cada desfile de modas las modelos llevan carteles con consignas políticas pidiendo la paz de Colombia y la implementación de los acuerdos.

Hoy en día, la cooperativa les da empleo a 14 personas y tiene 22 socios. Beltrán dice que han logrado ampliar el capital de la cooperativa en un 60%. Pero sus sueños apuntan más alto. Quieren darle empleo a más excombatientes de las Farc y hasta abarcar a personas de las comunidades aledañas a la zona de reincorporación que queda en Icononzo.

Ángela añade que le gustaría crear una página web para comercializar la ropa de Manifiesta y hasta abrir una tienda física. Para ello, insisten, necesitarán el apoyo de diferentes sectores, entre ellos el Gobierno.

“Esto todo lo hemos hecho con las uñas. Con el apoyo de las instituciones gubernamentales sería mejor”, dice Ángela.

En todos sus eventos y entrevistas, tanto Ángela como Gonzalo resaltan que la empresa no solo tiene la meta de ofrecer trabajo a los reincorporados, también busca transmitir un mensaje de armonía y resaltar la importancia de hacer realidad el Acuerdo de Paz.

“Les pedimos a los colombianos que sigamos creyendo en el proceso de paz. Somos más los que queremos la paz que los que queremos la guerra. Tenemos que impulsar el proceso de paz para dejarles un mejor futuro a las nuevas generaciones. Al gobierno le pedimos que le dé cumplimiento al Acuerdo de Paz como está firmado para que no se siga derramando más sangre”, concluye Gonzalo.

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