Soldado mata a tres personas y el pueblo en venganza le quita la vida

Soldado mata a tres personas y el pueblo en venganza le quita la vida

6 de Marzo del 2016

Todo comenzó por una billetera extraviada, dijo uno de los testigos. La pertenencia que se había perdido era propiedad de José Amado Gómez Castaño, uno de los soldados que se evadieron del Batallón de Infantería Mecanizado n°4 General Antonio Nariño, adscrito a la Segunda Brigada, a la que pertenecía, para irse de noche de farra en un bar del pueblo, en el municipio de Montecristo, Sur de Bolívar.

Tras la pérdida de la billetera el soldado se enfureció. Dicen que borracho salió del lugar y se dirigió para la unidad militar, donde tomó su arma de dotación para luego volver al bar.

Amenazó de muerte a sus propios compañeros de mesa, militares evadidos como él. Como la billetera nunca apareció el hombre accionó el gatillo y disparó contra sus amigos. Deimer Eduardo Dávila, uno de los soldados murió dentro del bar.

Narran que el hombre, en medio de la oscuridad de la madrugada huyó del lugar mientras que otros militares lo perseguían.

Gómez Castaño se escondió en una casa cercana al lugar de los hechos y fue ahí cuando asesinó al propietario de la vivienda, el señor Luis Jiménez, un comerciante reconocido en el municipio.

Una niña de 12 años, que las autoridades identificaron como Yahira del Carmen Miranda Castro, también perdió la vida. La menor salió de su casa para observar lo que estaba pasando y el militar borracho le disparó, al parecer, al confundirla con los hombres que lo perseguían.

Al cabo de un par de horas de angustia, algunos militares lograron herir y capturar al soldado Gómez, que fue remitido al hospital del pueblo.

Decenas de habitantes del municipio, llenos de cólera e indignación, llegaron hasta el centro médico y tras ingresar por la fuerza ubicaron al soldado Gómez, se lo arrebataron de las manos a los médicos y con golpes, palazos y machetes lo asesinaron.

Fue una terrorífica madrugada la que vivió Montecristo, Cuatro personas murieron, tres más resultaron heridas y el centro médico del pueblo quedó destrozado.

El municipio permanece militarizado y el alcalde decretó toque de queda mientras la calma retorna tras la tragedia.