Murió Zygmunt Bauman, el pesimista sin Twitter

Murió Zygmunt Bauman, el pesimista sin Twitter

9 de enero del 2017

Hace exactamente un año – el 9 de enero de 2016 – El País de España publicó un diálogo que Ricardo de Querol sostuvo con Zygmunt Bauman, uno de los pensadores más destacados que tuvo el siglo XX y que falleció este lunes a los 91 años de edad en la ciudad inglesa de Leeds.

En esa entrevista, Bauman dejó ver uno de sus valores fundamentales como sociólogo: El pesimismo. Lo mejor es que no tenía Twitter para expresarlo, era un hombre crítico de la indignación del sofá.

Así lo explicó Querol al hablar de su obra:  “En ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos? (2014) explica el alto precio que se paga hoy por el neoliberalismo triunfal de los ochenta y la “treintena opulenta” que siguió. Su conclusión: que la promesa de que la riqueza de los de arriba se filtraría a los de abajo ha resultado una gran mentira. En Ceguera moral (2015), escrito junto a Leonidas Donskis, alerta de la pérdida del sentido de comunidad en un mundo individualista. En su nuevo ensayo vuelve a las cuatro manos, en diálogo con el sociólogo italiano Carlo Bordoni. Se llama Estado de crisis y trata de arrojar luz sobre un momento histórico de gran incertidumbre”.

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Por su edad y convicciones, Zygmunt Bauman fue crítico con el desbordado protagonismo que tomaron las rede sociales en esta última década. Las consideraba como una “trampa” que impedía la verdadera polémica, la controversia que permite la construcción de conocimiento.

“Las redes sociales no enseñan a dialogar porque es tan fácil evitar la controversia… Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara. Las redes son muy útiles, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa”.

Para los medios de comunicación modernos, es fundamental la creación de comunidades. En eso trabajan quienes ocupan un cargo creado por el agite de las redes, los Community Manager.

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Sobre ese concepto: Creación de comunidades, Bauman tenía una idea bastante contundente. Confusa, pero contundente.

“La cuestión de la identidad ha sido transformada de algo que viene dado a una tarea: tú tienes que crear tu propia comunidad. Pero no se crea una comunidad, la tienes o no; lo que las redes sociales pueden crear es un sustituto. La diferencia entre la comunidad y la red es que tú perteneces a la comunidad pero la red te pertenece a ti. Puedes añadir amigos y puedes borrarlos, controlas a la gente con la que te relacionadas. La gente se siente un poco mejor porque la soledad es la gran amenaza en estos tiempos de individualización. Pero en las redes es tan fácil añadir amigos o borrarlos que no necesitas habilidades sociales. Estas las desarrollas cuando estás en la calle, o vas a tu centro de trabajo, y te encuentras con gente con la que tienes que tener una interacción razonable. Ahí tienes que enfrentarte a las dificultades, involucrarte en un diálogo”.

De nuevo el pesimismo. Quien fue nombrado como profesor emérito de Sociología de la Universidad de Leeds, en ese diálogo con Ricardo de Querol, habló de la falsa libertad, del comunismo, el consumismo y de la empresa, la misma que generó millones de desempleos en España. Y claro las teorías de Bauman han ejercido gran influencia en los movimientos antiglobalización.

El consumismo

“Hace 40 años creímos que había triunfado la libertad y estábamos en una orgía consumista. Todo parecía posible mediante el crédito: que quieres una casa, un coche… ya lo pagarás después. Ha sido un despertar muy amargo el de 2008, cuando se acabó el crédito fácil. La catástrofe que vino, el colapso social, fue para la clase media, que fue arrastrada rápidamente a lo que llamamos precariado.  La categoría de los que viven en una precariedad continuada: no saber si su empresa se va a fusionar o la va a comprar otra y se van a ir al paro, no saber si lo que ha costado tanto esfuerzo les pertenece”.

El desempleo, la austeridad

“El conflicto, el antagonismo, ya no es entre clases, sino el de cada persona con la sociedad. No es solo una falta de seguridad, también es una falta de libertad.

Las certezas han sido abolidas. No soy capaz de hacer de profeta. Estamos experimentando con nuevas formas de hacer cosas.  Las políticas de austeridad van a continuar, no las podían parar, pero pueden ser relativamente efectivos en introducir nuevas formas de hacer las cosas”.

Los presidentes de empresas y los impuestos

“Los líderes son tipos duros, que tienen ideas e ideologías, y la visibilidad y la ilusión de unidad desaparecería. Precisamente porque no tienen líderes el movimiento puede sobrevivir. Pero precisamente porque no tienen líderes no pueden convertir su unidad en una acción práctica.

Hoy toda sociedad es una colección de diásporas. La gente se une a una sociedad a la que es leal, y paga impuestos, pero al mismo tiempo no quieren rendir su identidad. La conexión entre lo local y la identidad se ha roto”.

Entre sus trabajos publicados en español se encuentran Miedo líquido. La sociedad contemporánea y sus temores (2007), Vida de consumo (2007), Archipiélago de excepciones (2008), Múltiples culturas, una sola humanidad(2008), El arte de la vida (2009) y Mundo consumo (2010).