Nohra Puyana de Pastrana, ‘Gran Dama’ del Quindío

Nohra Puyana de Pastrana, ‘Gran Dama’ del Quindío

11 de febrero del 2019

Cuando la zona cafetera sufrió las consecuencias del terremoto que dejó destrozados varios municipios del Quindío, la entonces primera dama de la nación Nohra Puyana de Pastrana sintió la necesidad de ayudar de manera concreta a los quindianos y lo hizo poniéndose al frente de la recolección de donaciones y la reconstrucción del departamento y dos decadas fue reconocida por su entrega y esfuerzo a favor del departamento nombrándola “Gran Dama” de la región.

Ese 25 de enero a la 1:00 p.m. un fuerte movimiento telúrico de 6.1 grados en la escala de Richter derrumbó cerca de 24 mil casas, dejó sin agua potable al 80% de la población, cobró la vida de más de 1.200 personas y más de medio millón de afectados. 150 mil personas se quedaron sin vivienda.

Cuando apenas se iniciaban las labores de rescate e inventario de daños, Nohra de Pastrana instaló su despacho en Corferias en Bogotá para estar al tanto del centro de acopio de ayudas que se enviaría a los afectados. Revisaba minuciosamente los paquetes para los damnificados y se aseguraba de que cada uno contuviera lo necesario para que una familia sobreviviera 15 días.

Su labor humanitaria fue fundamental para los damnificados. “Mientras podíamos manejar la dimensión de la hecatombe”, dijo la entonces primera dama.

Con su actitud logró despertar la solidaridad de los colombianos, que se acercaron por multitudes al recinto ferial de la capital para entregar desde una panela, hasta bultos enteros de mercado. De igual forma logró que por medio del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF llegaran ayudas internacionales para el Eje Cafetero.

Nohra Puyana de Pastrana

Carlos Eduardo Osorio Buriticá, gobernador de Quindío; Andrés Pastrana, expresidente y esposo de Nohra Puyana; Marta Lucía Ramírez, vicepresidente colomia. Cortesía: Gobernación del Quindío.

Pero no solo estuvo asentada en la capital. También se desplazó semanalmente a la zona del desastre para supervisar la entrega de los ayudas y diagnosticar las necesidades que había que solventar, como la atención prioritaria de los niños y la construcción de escuelas.

Su inagotable labor le mereció el título de ‘Hada Madrina’ del Quindío gracias al Plan Padrino que implementó, con las directrices para la reconstrucción del departamento. Gobiernos amigos y empresas privadas, apoyaron la reconstrucción y dotación de escuelas y colegios y aceptaron gestionar ellos mismos la ejecución de las obras. Ella les presentaba los proyectos y cada donante ejercía el control directo sobre sus propios recursos y sobre los resultados de su inversión.

Su labor permitió la construcción de escuelas y colegios en 38 municipios afectados que lograron acoger y entregar educación a unos 100 mil niños de la región.

Por esa razón, el pasado 25 de enero, en la conmemoración de los 20 años de la tragedia que destrozó al Quindío la Gobernación le entregó el título de ‘Gran Dama’ y la reconoció “como referente social de excelencia, virtud y ejemplo de vida para la comunidad y el país”.