Al suelo el edificio Mónaco y su negra historia

Al suelo el edificio Mónaco y su negra historia

21 de febrero del 2019

Este viernes la historia del edificio Mónaco, el que por muchos años fue considerado uno de los emblemas del poder del desaparecido Pablo Escobar, capo del cartel de Medellín y uno de los narcotraficantes más buscados en el mundo, llegará a su fin con una implosión por decisión del alcalde Federico Gutiérrez.

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El inmueble evoca tristes episodios de violencia por los que que transitaron la ciudad de Medellín y el país durante el apogeo del tráfico de drogas ilegales, que tuvo en Escobar el máximo exponente del crimen, por eso la que fuera su residencia forma parte de la memoria del horror que los paisas quieren eliminar

Todo está listo para que esta estructura ubicada en el barrio El Poblado de Medellín, uno de los sectores más exclusivos en la capital de Antioquia, sea demolida y con ello darle paso a la construcción de un nuevo espacio en la ciudad. Este lugar será dedicado a la memoria de las víctimas del narcotráfico, para que su historia sea aún más conocida que la de los mismos victimarios.

El edificio fue construido por Escobar Gaviria en 1986 y lo bautizó ‘Mónaco’ en honor del principado de la familia Grimaldi y en el penthouse con un área de 5000 metros cuadrados residieron el capo, su esposa y sus dos hijos, en los pisos bajos algunos familiares y sus escoltas.

El 13 de enero de 1988 un carro bomba, producto de la guerra con el Cartel de Cali destrozó buena parte de la edificación, tres personas murieron  y diez resultaron heridas. Escobar y su familia no se encontraban en la residencia y nunca regresaron a ella. El enfrentamiento entre carteles los obligó a mudarse frecuentemente de residencia.

Un parque a la memoria

El alcalde de Medellín anunció que una vez demolido ‘El Mónaco’ se creará un nuevo espacio para la ciudad, que se dividirá en tres partes: la primera cómo era la sociedad antes de que llegara la violencia; la segunda un muro donde se conmemorará a todas las víctimas de Escobar; y la última parte será construida a modo de bosque y servirá como punto de reflexión sobre la resiliencia que tuvo la ciudad y las familias de las víctimas para superar la adversidad.

Gutiérrez Zuluaga, quien ha liderado la desaparición de lo que queda en pie de la edificación, aseguró que más allá de la caída de esta estructura, “esta es una posibilidad de empezar a construir memoria en la ciudad, de ofrecerle a la ciudadanía un espacio para la memoria, en donde la cultura y el arte sean protagonistas.

“No es borrar la historia, es volver a ella y contarla desde el lado de las víctimas. Infortunadamente, las personas solo conocen los nombres de los que fueron victimarios en esa época, pero lo que queremos es que las víctimas sean reconocidas y no queden en el olvido”, puntualizó Gutiérrez Zuluaga.

“Este edificio está en ruina y debe caer, para que sobre él nazca la verdadera historia, pero esta vez desde el lado correcto”, dijo el mandatario.

Gutiérrez señaló que a diferencia de lo que muchas personas piensan, con esta demolición no se busca borrar la historia, sino por el contrario hacerle un homenaje a cada una de las víctimas que dejó está época en la ciudad. Según las autoridades de la ciudad fueron 40.000 personas las que murieron entre 1984 y 1993 producto de la guerra desatada por Escobar.

Cabe anotar que este edificio fue sometido a un proceso de extinción de dominio por parte del Estado. Sin embargo, tras la gestión del alcalde Federico Gutiérrez, en asocio con la Policía Nacional, se logró que el bien inmueble quedara en manos del municipio para darle uso.

“Este espacio será para las familias de las víctimas, lo que sucedió aquí fue una tragedia. Esperamos que mañana a las 11 de la mañana se esté derribando el edificio Mónaco para comenzar con la construcción, inmediata, de ese parque”, dijo el burgomaestre.