Hasta $60.000 pueden cobrar por una piña colada en Cartagena

Hasta $60.000 pueden cobrar por una piña colada en Cartagena

5 de enero del 2017

Durante la época navideña, el comercio en la famosa ciudad de Cartagena aumenta. Sin embargo, muchas veces, la numerosa presencia de turistas se convierte en una excusa para generar mayores ganancias con métodos (…)

Esto es lo que está ocurriendo en las playas de esa ciudad. Los turistas están pagando precios exagerados por el alquiler de carpas y el consumo de bebidas en las playas.

En realidad, el problema no radica en el precio en los restaurantes de donde provienen las bebidas. Las autoridades de Cartagena afirman que los precios en los locales están de acuerdo con el promedio. No obstante, declaran, el problema reside en que los establecimientos se encuentran a 200 metros de la línea playa, en donde se ubican los turistas. Esta distancia se ha convertido en una ventaja para un grupo de 40 a 50 muchachos quienes se ubican en la carretera y se ofrecen a comprarles a los clientes lo que deseen y llevarselos a la carpa.

Según las autoridades, estos muchachos se aprovechan de la situación, alteran la factura y le cobran de más a los clientes. La atención de estas personas es muy buena, por lo que los turistas confían en ellos para la compra de los productos. Además, para ellos es más sencillo que alguien se los traiga directamente a la carpa a recorrer todo el trayecto a los restaurantes para adquirir las bebidas ellos mismos.

El diario El Universal publicó una guía de precios en Cartagena para no dejarse robar. En esta guía, se establece que el alquiler de una carpa tiene un valor de $15.000 a $30.000, una cerveza de $2.500 a $3.500, la piña colada, que en la factura figura con un valor de $60.000 cada una, tiene un costo de $12.000 a $15.000 y el alquiler de sillas tiene un costo de $2.000 a $3.000.

Las autoridades insisten que, dada la magnitud del problema, la solución queda en manos del cliente. Lo mejor que este puede hacer es ir directamente a los restaurantes y establecimientos para comprar los productos que desa consumir o, en caso de que decida continuar utilizando a los “pide-pide”, como se autodenominan los muchachos, si sospecha que está siendo víctima de un robo, se dirija al restaurante y pague directamente en el restaurante.