¿Los niños tienen derecho a hacer ruido?

6 de febrero del 2019

¿Los vecinos se quejan porque los niños hacen ruido?

niños jugando

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Una pareja del norte de Bogotá recibió en su apartamento una carta en la que los vecinos del piso inferior le solicitaban que sus hijos no jugaran, o corrieran en las horas de la noche y tampoco lloraran, porque les perturbaba el descanso.

Esta no es una situación única de la capital colombiana. Un caso similar ocurrió esta semana en España, donde un periodista llamado Nacho Duque, encontró en la puerta de su casa una carta amenazante: “Como me volváis a despertar pongo una queja en la comunidad. Vuestros hijos son vuestra responsabilidad”.

Duque contestó la misiva en varios trinos en su cuenta de Twitter, que rápidamente se volvió viral en las redes sociales. “La niña vino con un problema de fábrica: no tiene interruptor para detener su llanto ni botón de volumen para rebajarlo”, fue la respuesta del periodista, junto a otras diez razones que enlistó en la red social por las cuales no podía evitar el ruido de los niños.

Estos casos, que generan problemas de tolerancia en las comunidades, principalmente en las viviendas de propiedad horizontal en las que se comparte un espacio común y más cercano entre los vecinos, genera un debate de hasta qué punto prima la libertad de los niños. O cuán fácil es evitar sus llantos.

La familia que recibió la misiva en donde los vecinos se quejaban por los llantos y juegos de los niños en Bogotá, argumentaron la discusión invocando los derechos de los niños, como (i) el libre desarrollo de la personalidad; ii) el libre desarrollo de actividades recreativas; (iii) el derecho de la prioridad de los niños; (iv) el derecho a la no discriminación; (v) el derecho al esparcimiento de los menores; y (v) el derecho a su intimidad.

Frente a esto, la abogada María Juliana Valdivieso explicó que la legislación pone de prioridad los derechos de los niños y su desarrollo, entendiendo también que no es un comportamiento desmedido y reiterado de fiestas, excesos de decibeles y vulneración de los reglamentos y horarios de propiedad horizontal. “Esto es un claro caso de intolerancia, discriminación y libre desarrollo de la personalidad”, expresó.

Los niños son niños

Aunque Europa, culturalmente, parece estar en contra del ruido de los niños, existen leyes que protegen la expresión normal de los menores. Incluso Alemania cambió su legislación y permitió la construcción de jardines infantiles y escuelas en cualquier espacio, sin una autorización previa.

En Colombia, aunque no se ha establecido una normatividad puntual en el caso de los ruidos de los menores. Los niños sí son sujetos de especial protección en la jurisdicción nacional. Además la sentencia T-260/12 se establece que:

“Los niños, en virtud de su falta de madurez física y mental -que les hace especialmente vulnerables e indefensos frente a todo tipo de riesgos-, necesitan protección y cuidados especiales, tanto en términos materiales, psicológicos y afectivos, como en términos jurídicos, para garantizar su desarrollo armónico e integral y proveer las condiciones que necesitan para convertirse en miembros autónomos de la sociedad”.

Lo que ha hecho la Corte Constitucional es establecer que uno debe tener un grado de tolerancia. “Por ejemplo con los perros, un perro puede ladrar. Si ladra normalmente uno tiene que tener tolerancia porque es lo razonable, si ladrara exageradamente por algún descuido el dueño tiene que tomar medidas. En el caso de los niños es similar, si es una cosa razonable como el comportamiento normal de los niños, cuando juega, corre , y a veces llora, el vecino tendría que tener un cierto grado de tolerancia”, afirmó en diálogo con KienyKe.com el constitucionalista Juan Manuel Charry.

En el Código de Policía el ruido por el que los vecinos se pueden quejar proviene de fuentes de sonido eléctricas o materiales, no en personas o niños.

Por esta razón, según la abogada, exigir que los niños no jueguen o lloren, fuera de que es técnicamente imposible evitarlo, va a significar una limitación de los derechos de los niños a expresarse libremente y tener condiciones, como lo dijo la Corte, para el desarrollo normal de la niñez.

El llanto es inevitable

De igual forma, un estudio publicado en la revista Current Biology, titulado Human Screams Occupy a Privileged Niche in the Communication Soundscape (Gritos humanos ocupan un lugar privilegiado en la comunicación humana) asegura que “el análisis de diferentes tipos de ruidos humanos, como el habla, el canto o el grito dio como resultado que el cerebro humano tiene mayor sensibilidad para los gritos, en especial cuando estos son de ayuda o llanto”.

En ese sentido, el oído humano es especial e inevitablemente susceptible a escuchar cuando un niño llora, incluso si está alejado del menor o se encuentra aislado el ruido. Por eso, existen innumerables casos, en tragedias o abandonos, en los que las personas logran salvar a los menores porque identifican el llanto.

En ese sentido, por más que se evite el llanto, o se aísle el ruido, las personas van a ser susceptibles a escuchar el llanto del menor y, aunque sea molesto y pueda cortar el sueño, el vecino debe tolerar que se está hablando de un niño, y que este es el único sistema de comunicación que tiene antes de desarrollar el habla.

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