Análisis: la situación en Arauca tras secuestro de soldados

Análisis: la situación en Arauca tras secuestro de soldados

9 de agosto del 2018

A través de un comunicado la Defensoría del Pueblo informó este jueves a la opinión pública que tres miembros del Ejército Nacional fueron privados de la libertad a manos del Eln en Arauca.

“Se presentó el secuestro de tres soldados regulares, SLR. Orlando Yair Vega Díaz, SLR. Juan Pablo Rojas Ovando, SLR. Eduardo Caro Bañol, orgánicos del Grupo de Caballería Mecanizado n. 18 General Gabriel Reveíz Pizarro, quienes se encontraban de permiso, vistiendo prendas de civil y sin armamento, movilizándose en un vehículo de transporte público hacia el municipio de Tame, Arauca”, reza el primer punto del comunicado en cuestión.

Tras el anuncio, la entidad pública manifestó en su cuenta de twitter: “Pedimos respeto por la vida, la integridad y la libertad de los militares retenidos en las últimas horas en la vereda Aguaviva, municipio de Fortul”.

Es importante resaltar que aunque el grupo guerrillero adelantó conversaciones para el proceso de paz con el Estado durante el gobierno de Juan Manuel Santos, no se logró acordar un cese bilateral al fuego. El Ejército de Liberación Nacional anunció en días pasados que esperan disposición por parte del presidente Iván Duque para continuar con los diálogos. Sin embargo, el Gobierno aún no se ha manifestado al respecto.

Para analizar la situación de problemáticas sociales que confluyen en este departamento del país, KienyKe.com se comunicó con Erich Saumeth Cadavid, analista e investigador colombiano en asuntos de defensa, seguridad y geopolítica, tal como corresponsal para Colombia de las publicaciones Tecnología Militar e Infodefensa.

¿Qué está pasando en Arauca?

Respecto a la situación que atraviesa Arauca en este momento, luego de los acuerdos de paz con las Farc y durante un posible retorno a los diálogos del nuevo gobierno con las guerrillas del Eln, el analista considera que la presencia “confirmada de reincidencias de las Farc en Arauca”, coincide con la aparición de disidentes de esa organización en el resto del país, producto de un acuerdo de paz en el que se obviaron puntos específicos.

Según el experto “una parte considerable de la base armada de la organización guerrillera no estuvo de acuerdo, lo que motivó la permanencia en la ilegalidad de un número de frentes que durante el 2017 y lo que va corrido del 2018 crece constantemente, situación que fue desatendida y desestimada a propósito por el gobierno de Juan Manuel Santos”.

Respecto al Ejército de Liberación Nacional (Eln), y en concreto a su Frente Oriental, el experto consideró que sigue siendo una de las estructuras guerrilleras más sólidas, “no solo desde el punto de vista financiero, sino también del militar, lo que se evidencia con los constantes ataques a la fuerza pública y a la infraestructura petrolera. Además del papel de intermediación social y política que conserva en el departamento y que ha sido la base de su poder, que aunque disminuido sigue estando presente, a pesar de la acción del Estado”.

¿Cómo puede solucionar el nuevo gobierno las problemática en Arauca?

El investigador plantea que para buscar soluciones a las crisis que vive el departamento (como la falta de atención a temas seguridad y convivencia ciudadana), el Gobierno debe proponer un ataque frontal contra el delito, en lo que Iván Duque ha acertado desde campaña. Sin embargo, para tales efectos debe proponer también una política de seguridad y convivencia ciudadana estable y acorde a la realidad. De este modo, tendría que ponerle fin a “una serie de programas que desde el 2004 vienen siendo lanzados” (como los planes departamentales de seguridad y convivencia, el Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes, y el Plan Ciudad Segura) y que “no han sido aplicados de manera correcta”.

“En materia de orden público, es decir el combate en contra de los grupos armados organizados, las bandas criminales, así como las disidencias de las Farc-ep, y el Eln, el Estado debe aplicar la fórmula que apoye de manera decidida la acción de las Fuerzas Armadas, para que sea ejercida de manera eficiente y contundente. Lo ideal es que prime la seguridad y la tranquilidad de los ciudadanos, el respeto por sus derechos y el respaldo a la Fuerza Pública, dejando por supuesto abierta la puerta del diálogo, condicionado al cese inmediato de actos terroristas”, puntualizó.

Respecto a los tres militares secuestrados recientemente

Saumeth aseguró que el secuestro de los tres uniformados por parte del ELN demuestra que esta organización pretende crear “aparentes posiciones de poder” que no pueden ser toleradas ni aceptadas y que al contrario deben generar una respuesta contundente por parte del Estado, con las que no solo se demuestre que el gobierno de Iván Duque está hablando en serio, sino que además se le devuelva la confianza a la ciudadanía.

Políticas sociales

El analista consideró que se debe fomentar “la construcción de un tejido social, basado en la inclusión de todos los sectores sociales, pero en torno a un Estado como actor principal, legítimo y generador de soluciones a los problemas socio-económicos de toda la población”.

Con ello podría dársele fin a ese poder de intermediación que históricamente ha ejercido el Eln en la región “y a través del cual ha depredado financieramente a este ente territorial, gracias a las alianzas que de alguna manera institucionalizaron la violencia como medio de solución de conflictos y como fuente de colocación laboral”, continuó.

Además planteó que la edificación de poderes locales transparentes y sintonizados con las necesidades locales y regionales debe ser la base de cualquier política o programa que el Estado diseñe para la recuperación social y moral de Arauca.

El papel del presidente ante la situación de la región

El experto menciona que la mejor forma de que Iván Duque sepa y conozca la realidad de la región es dialogando directamente con la población.

“Esa atención por parte del Estado generaría un modelo de desarrollo particular para esa región, y debe estar acompañada de acciones de la Fuerza Pública dirigidas a retomar el control de la seguridad, pero sobre todo del orden público y que disminuyan el poder militar del frente de guerra oriental y que consecuentemente le hagan perder márgenes de movimiento, de poder de intimidación sobre la población civil y de daño sobre la infraestructura energética”, dijo.

Aseguró además que lo anterior debe ser el desarrollo de lo expuesto por Duque, entendido como la condición principal de que para el diálogo debe existir previamente una demostración de respeto hacia la ciudadanía y hacia las instituciones (lo que se conoce como “cese al fuego”). “Condición que debe ser liderada desde la presidencia de la república, para que con ello se minimice el impacto que la violencia terrorista pueda tener sobre la población y para que sea la misma ciudadanía la que le exija a esa organización guerrillera la construcción de un verdadero camino y proceso para la discusión y la búsqueda de una paz consensuada”, finalizó.

Teniendo en cuenta el desarrollo de la agenda presidencial de Iván Duque, en la que ha visitado zonas que desde hace tiempo sufren de abandono estatal, se esperaría que este departamento reciba próximamente la visita del mandatario para escuchar a la comunidad y empezar a trabajar en el diseño de medidas que solucionen sus adversidades, tal como lo ha hecho hasta el momento en el Catatumbo y la región insular de la República.

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