Venezolanos invierten un salario mínimo para no pecar

18 de abril del 2019

Aunque la Iglesia Católica permitió que comieran carnes rojas el Viernes Santo.

Venezolanos invierten un salario mínimo para no pecar

Cortesía: @Miguel_PSUV

En Semana Santa, los católicos se abstienen de consumir carnes rojas el Viernes Santo porque representa el cuerpo de Cristo crucificado. En Venezuela, país donde la hiperinflación ha alcanzado máximos históricos, los creyentes reportan dificultad para cumplir con la tradición.

Para entender en cifras simples lo que ocurre en el vecino país, lo explicaremos a través de este ejemplo.

En Colombia un kilo de pargo rojo, por ejemplo, cuesta 39 mil pesos, es decir, 4.7% del salario mínimo de un trabajador (828.116 pesos). Esta cifra equivalente a 13 dólares americanos.

En Venezuela, la misma cantidad del mismo tipo, se consigue en promedio en 4 dólares (20 mil bolívares), valor que supera al salario mínimo (18 mil bolívares). El calculo se realizó al cambio del día en el mercado negro de la divisa, que a la hora de esta publicación estaba en 4900 bolívares por dólar.

Hace exactamente un año, el Jueves Santo de 2018, el Arzobispo emérito de Caracas declaró luego de culminada la Misa Crismal, que en Venezuela había que comer lo que se tuviera.

“Evidentemente si no hay qué comer, uno come lo que tenga. Es simplemente una manifestación de penitencia abstenernos de carne, pero si no hay otra cosa qué comer, pues uno tiene que comer carne”, explicó Urosa. Aclaró que esa norma está completamente dispensada de la Iglesia en caso de necesidad.

En la capital venezolana, un kilo de carne y uno de pescado cuestan aproximadamente lo mismo. Por tal motivo, en ocasiones ninguna de las dos proteínas forma parte de la mesa.

“Uno hace hasta lo imposible por mantener la tradición”

Loa agencia Rusia Sputnik, visitó el mercado pesquero municipal de Maiquetía, en un estado vecino a Caracas, muy cerca del mar. “Los dos pasillos del mercado están intransitables estos días por la gran cantidad de personas”, relatan en su reporte a propósito de la jornada de Semana Santa.

Una compradora que se trasladó desde la capital venezolana al lugar, reconoce que comer pescado está al alcance de pocos, ya que el precio de un kilo de este alimento puede superar el salario mínimo.

“No todos podrán cumplir con esta tradición de comer pescado en Semana Santa, ya que se ha vuelto un lujo porque los precios están muy altos y si compras pescado no puedes comprar otras cosas, pero uno trata de cumplir porque es una tradición y creo que debemos conservarla”, dice la compradora, identificada como Cira Noguera.

Carlos Rodríguez, comerciante del mencionado mercado municipal, se mostró sorprendido por el incremento en las ventas de pescado este 2019 y estima que el aumento fue de 30%, respecto de la Semana Santa anterior.

“Creía que las ventas iban a estar flojas por la situación económica, pero no ha sido así, por el contrario, estoy sorprendido; ha venido muchísima gente, y eso es positivo para todos los vendedores, porque luego ya la semana que vienen bajan las compras”, afirma.

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