Santos: Plebiscito se llevará a cabo el dos de octubre

Santos: Plebiscito se llevará a cabo el dos de octubre

24 de agosto del 2016

Tras la firma del acuerdo final, que se llevó a cabo en La Habana, Cuba, el presidente Juan Manuel Santos dio a conocer la fecha del plebiscito, el mecanismo mediante el cual los colombianos podrán refrendar o no lo que se pactó tras cuatro años de diálogo.

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“El Plebiscito por la Paz se llevará a cabo el domingo 2 de octubre de este año. Repito: el domingo 2 de octubre. A partir de mañana será publicado en los sitios web y en las redes sociales de las entidades públicas, en los medios de comunicación, el texto del Acuerdo Final para que todos –¡todos!– los colombianos puedan conocerlo.

Es decir: vamos a divulgar el Acuerdo Final por todos los medios para que ustedes –los ciudadanos–, a la hora de votar en el Plebiscito, tengan toda la información, todo el criterio, todos los elementos para decidir su voto, libremente y en conciencia. Nadie –en Colombia o en el exterior– podrá decir que no tuvo la posibilidad de conocer el Acuerdo”, dijo el jefe de Estado.

En la alocución, el mandatario reconoció que la firma del acuerdo final con las Farc, es el trabajo de todos sus antecesores, entre ellos, Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, fuertes críticos del proceso de paz que acaba con más de cincuenta años de guerra con las Farc. 

“Esta paz pertenece también a mis antecesores: a Belisario Betancur, a Virgilio Barco, a César Gaviria, a Ernesto Samper, a Andrés Pastrana y a Alvaro Uribe. Todos la buscaron y abonaron el terreno para este gran logro”.

El jefe de Estado señaló que “gracias a un esfuerzo titánico de las delegaciones en la Mesa de Conversaciones, se acordaron los últimos temas pendientes, se cerraron las negociaciones y tenemos un texto definitivo del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto (…) Este texto es inmodificable”, reiteró.

El jefe de Estado explicó en qué consisten los cinco puntos que se firmaron en La Habana.  “Es un conjunto de compromisos articulados entre sí para terminar el conflicto armado y darnos la oportunidad de construir juntos una paz estable y duradera para todos los colombianos”.

Puntos del Acuerdo Final explicados por Juan Manuel Santos

El PRIMERO es poner fin efectivo a la violencia.

Esto es, un cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, lo que implica que se acaban todos los ataques y amenazas a la población.

Santos recordó que el acuerdo final contempla que las Farc entregarán sus armas a las Naciones Unidas –mediante un cronograma ya anunciado– en un plazo de seis meses.

“Todo esto –como es bien sabido– será verificado y monitoreado por una comisión de las Naciones Unidas. Lo anterior significa que las Farc dejan de existir  y se convertirán en un movimiento político sin armas”.

SEGUNDO: nuestro deber principal para construir la paz es proteger los derechos de las víctimas…

Sus derechos a la justicia, a la verdad, a la reparación y a que nunca más se vuelvan a repetir las atrocidades que sufrieron.

Creamos una Justicia Especial para la Paz –con un Tribunal conformado por magistrados independientes de las más altas calidades–, que será aplicada también, en forma diferenciada, a los miembros de nuestra fuerza pública y a civiles que hayan cometido delitos relacionados con el conflicto.

Esta justicia transicional garantiza que no habrá impunidad –¡no habrá impunidad!– para los responsables de los delitos más graves.

Ellos serán investigados, juzgados y sancionados con varios años de restricción efectiva de su libertad. Además, tendrán que decir la verdad –¡toda la verdad!– y contribuir a reparar a las víctimas.

Si no lo hacen, irán a la cárcel hasta por 20 años.

Las víctimas han estado en el centro de este proceso, y serán sus principales beneficiarias.

Pero también lo será todo el país: ¡por todo lo que significa vivir en paz y porque no habrá más víctimas!

TERCERO: para desterrar la violencia, debemos llevar oportunidades y progreso a nuestros campos.

Por eso acordamos un plan de inversión para el campo y para los campesinos de Colombia, que nos ayude a superar la pobreza, la desigualdad y la violencia que tanto los han afectado. Los desplazados podrán por fin volver a sus hogares con tranquilidad.

Habrá programas de desarrollo para las zonas más golpeadas por el conflicto; un plan masivo de formalización de la tierra, y se creará un Fondo de Tierras para distribuirlas de forma justa a quienes la guerra les quitó todo.

Eso sí: sin afectar de ninguna manera la propiedad privada ni los derechos de los propietarios y poseedores de buena fe.

CUARTO: para que la paz sea duradera, debemos garantizar que los alzados en armas se reincorporen a la vida civil y legal de nuestro país.

Colombia tiene la experiencia y la capacidad para lograrlo. Lo hemos hecho en el pasado y lo haremos mejor ahora.

Los antiguos miembros de las FARC –ya sin armas– podrán acceder a la vida política del país…, en democracia. Deberán, como cualquier otra organización partidista, convencer con propuestas y argumentos a los ciudadanos para ser elegidos.

Tendrán unos voceros en el Congreso, con voz pero sin voto, para discutir exclusivamente la implementación de los acuerdos hasta el 2018.

A partir de ese momento participarán en las elecciones con una representación mínima asegurada por dos periodos, si no logran el umbral.

Vamos a ampliar y fortalecer nuestro sistema democrático y electoral; vamos a dar mayores garantías a la oposición, y vamos a permitir que regiones que no han tenido representación política adecuada por causa del conflicto elijan de manera transitoria voceros en la Cámara de Representantes.

QUINTO: el Acuerdo nos permitirá atacar de manera más eficaz el narcotráfico, que ha alimentado el conflicto durante tantos años.

Aquí hay algo muy importante: las FARC se comprometen a romper cualquier vínculo que hayan tenido con el narcotráfico y a colaborar –con acciones concretas– en la solución de este problema.

Se pondrá en marcha un Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos –que se construirá con las comunidades–, y se fortalecerán la lucha contra las finanzas ilícitas, así como los programas de salud pública para enfrentar el consumo. También se incrementarán las acciones contra el microtráfico.

Además, se llevarán a cabo programas conjuntos de desminado y limpieza de nuestro suelo, para que ya nadie –¡ningún campesino, ningún niño!–, tenga miedo de pisar nuestra tierra.