Transporte, salud y educación convocan a marcha

Transporte, salud y educación convocan a marcha

27 de Agosto del 2013

Organizaciones como la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, la Unión Sindical Obrera, la Federación Colombiana de Educadores (FECODE) y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) convocaron a una gran marcha nacional el próximo 29 de agosto, en respaldo al paro nacional agrario.

“Si bien es cierto que Juan Manuel Santos decidió recibir al sector agricultor para buscar una solución, estamos dispuesto a acompañar el paro indefinido hasta que no se resuelva el problema estructuralmente”, afirmó Luis Alejandro Pedraza, presidente de la CUT.

Por su parte Óscar Salazar, vocero nacional de la mesa de interlocución del sector agropecuario y popular (MIA), hizo un llamado para instalar una mesa de negociación nacional, pues considera que el Gobierno ha hecho oídos sordos y decidió negociar por sectores cuando las medidas se deben tomar de manera general para resolver el problema agropecuario nacional.

Así mismo, Ricardo Herrera, de la coordinación Nacional Agraria, aseveró que el paro se fortalece en la medida que el Gobierno no ha dado una respuesta a una mesa nacional de dialogo, necesaria para la resolución del conflicto campesino. “A nueve días de paro denunciamos la violación de los Derechos Humanos de los manifestantes a través de los continuos ataques por parte de la Fuerza Pública. Queremos decirle al país que en este momento se vinculan más sectores como FECODE, la USO y la CUT para participar en la jornada nacional de movilización con concentraciones en todo el país”.

Eudoro Álvarez, miembro  de la Mesa de Unidad Agraria, afirmó que su organización decidió unificar la movilización porque muchos sectores han estado por varios meses sujetos a algunos acuerdos con el Gobierno, los cuales han sido incumplidos.

Los puntos que las organizaciones plantean para la elaboración de una política agraria nacional tienen que ver con las importaciones de productos a través de los tratados de libre comercio. La necesidad de poner freno a la especulación de los insumos agrícola, el precio de los combustibles y las licencias ambientales que riñen con la conservación de agua. Además, de alternativas para los agricultores campesinos que han sido amenazados por la banca privada y que por sus deudas han quedado en el desempleo.