Ciudadano rompe a martillo reductores de velocidad

7 de marzo del 2019

El hecho se produjo en la calle carrera 4 con calle 58.

Ciudadano rompe a martillo reductores de velocidad

Este jueves una calle de la localidad de Chapinero, en Bogotá, fue víctima del vandalismo y la intolerancia, un hombre decidió acabar a martillo y cincel los reductores de velocidad ubicados en la carrera 4 con calle 58.

La denuncia la hizo el edil de Chapinero, Andrés Acosta, a través de su cuenta de Twitter, el cabildante denunció que el ciudadano está exponiendo su integridad física.

Acosta asegura que los reductores fueron instalados por solicitud de la comunidad y estrenados a finales del mes de enero, debido a que los carros elevan la velocidad en ese sector considerado residencial.

El infractor, que además generó un trancón tremendo, podría enfrentar cargos en el Código de Policía; la norma multa a quienes alteren, remuevan dañen o destruyan “el mobiliario urbano o rural, artículos como: semáforos, señalización vial, teléfonos públicos, hidrantes, estaciones de transporte, faroles o elementos de iluminación, bancas o cestas de basura”.

La ley tiene para este tipo de comportamientos una multa general tipo 4, además de obligar al infractor a reparar los daños ocasionados, la multa es de treinta y dos (32) salarios mínimos diarios legales vigentes (smdlv), es decir, 883.328 pesos.

Sin embargo, un usuario de Twitter, Santiago Ortiz (@santiago1384) justificó la actitud del infractor asegurando que la comunidad no fue socializada al momento de instalar los reductores, además definió los objetos como bandas alertadoras, que a su criterio “no están recomendadas para uso en zonas residenciales”.

El objetivo de las bandas alertadoras es el de producir un efecto sonoro y vibratorio en el interior de un vehículo al pasar sobre ellas, lo que advierte a los conductores de alguna situación riesgosa y obliga a bajar la velocidad.

Sin embargo, la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito de Chile asegura que estas bandas no son útiles, “la experiencia señala que la reducción es mínima y que, además, con el tiempo dejan de surtir efecto, pues los conductores aprenden que acelerando se sienten menos el ruido y la vibración”.

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