A Rusia se le acabó el dinero y cede dominio a China

18 de julio del 2019

El poder del efectivo chino está al centro del juicio en Bishkek.

A Rusia se le acabó el dinero y cede dominio a China

Los funcionarios en Kirguistán sabían que ya no podían postergar la decisión.

Una planta envejecida que proporcionaba casi todo el calor y la electricidad para la capital del país estaba moribunda.

Mientras los funcionarios sopesaban ofertas rivales para reconstruir la planta, llegaron unas cartas al Ministerio de Energía y el Ministerio de Relaciones Exteriores kirguises desde la Embajada china en Bishkek, la capital kirguisa. “Recomendaban” fuertemente una compañía china llamada TBEA.

Se trataba de más que una simple recomendación.

China ofrecía la tentadora posibilidad de un préstamo a Kirguistán, una nación en Asia Central de 6.2 millones de habitantes, pero dejó claro que se tenía que elegir al contratista chino. Creyendo no tener opción, los funcionarios kirguises seleccionaron TBEA, una empresa con experiencia modesta en construir y reparar plantas eléctricas.

La decisión del 2013 de elegir TBEA en lugar de una compañía rusa más experimentada llevó al desastre. El año pasado, poco después de terminada la renovación, la planta sufrió una avería, dejando gran parte de Bishkek sin calor ni electricidad en un clima gélido.

El clamor público y un juicio en curso en Bishkek han expuesto las prácticas empresariales chinas y la corrupción local. El escándalo también resalta un cambio tectónico en la economía y geopolítica de Asia Central.

“Una gran pelea oculta se libra hoy entre Rusia y China por influencia en Asia Central”, señaló Rasul Umbetaliev, ex funcionario kirguís y experto en energía.

Rusia tiene más apoyo de la población kirguisa, que a menudo habla ruso y vuelve la vista a Moscú como un lugar para trabajar o estudiar, dijo, pero “los rusos no tienen dinero”.

El poder del efectivo chino está al centro del juicio en Bishkek de Sapar Isakov, un ex Primer Ministro kirguís, y otros exfuncionarios acusados de corrupción vinculada con el contrato de TBEA.

Los fiscales afirman que una licitación manipulada y los precios inflados le costarán a Kirguistán 111 millones de dólares. Isakov dijo que TBEA fue escogida por la República Popular China, decisión que era el derecho de China “ya que financió el proyecto de modernización”.

Una comisión creada por el Parlamento kirguís halló irregularidades generalizadas en el otorgamiento y la ejecución del contrato. “Todo el proyecto olía mal desde el inicio, pero si no hubiera habido un accidente, nadie se habría dado cuenta”, dijo Iskhak Masaliev, un legislador en la comisión.

Los préstamos del Export-Import Bank of China a Kirguistán, de sólo 9 millones de dólares en el 2008, se han inflado a más de 1.7 mil millones de dólares.

Algunas estimaciones calculan el valor de los proyectos de infraestructura financiados por China en 2.2 mil millones de dólares, casi un tercio del valor de la producción económica anual de Kirguistán.

Nurlan Omurkul, que fue jefe de la planta, indicó que tenía dudas sobre contratar a una empresa sin un historial de construir plantas energéticas, pero que había sido presionado por altos funcionarios kirguises para respaldar una decisión que, afirmó, ya se había tomado.

“He trabajado toda mi vida en plantas eléctricas y de calefacción y siempre supe que el precio chino de 386 millones de dólares era demasiado caro”, dijo.

A Masaliev le pone nervioso China, sobre el que sabe poco salvo que tiene mucho dinero y gente.

“Por supuesto que tenemos miedo”, expresó. “Un pequeño poblado chino contiene más personas que nuestra población entera”.

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