Acuerdo en Sudán no contrarrestra irá pública

14 de julio del 2019

El Ejército aún no ha dicho cuándo restaurará el acceso a Internet.

Acuerdo en Sudán no contrarrestra irá pública

Hace apenas un mes que el movimiento pro-democracia de Sudán recibió un duro golpe.

Los manifestantes permanecían ocultos después de que tropas arrasaron con la zona de protesta principal, saqueando, violando y matando a tiros a decenas de personas. El Internet fue inhabilitado y se estaban dragando cuerpos del Nilo.

Luego, a principios de este mes, los líderes de la protesta y sus enemigos militares se reunieron, y en dos días llegaron a un acuerdo para compartir el poder en Sudán hasta que se puedan celebrar elecciones en poco más de tres años.

El acuerdo ofrece a la gente de uno de los países más grandes y de mayor importancia estratégica de África la frágil esperanza de una transición a la democracia después de 30 años de dictadura con el ex presidente Omar Hassan al-Bashir, quien fue depuesto en abril.

Sin embargo, los líderes de la protesta tuvieron que hacer una concesión significativa: un general del ejército dirigirá Sudán durante los primeros 21 meses de la transición, seguido de un civil durante los siguientes 18 meses. Pero muchos habían estado escépticos de que los militares compartieran el poder. Ahora, el consejo de gobierno estará compuesto por cinco civiles, cinco líderes militares y un onceavo miembro de común acuerdo.
El acuerdo comenzó a tomar forma en una reunión secreta.

Diplomáticos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos convocaron a los líderes militares y de la protesta de Sudán a su primer encuentro desde que el Ejército dirigió la masacre del 3 de junio, en la que al menos 128 personas resultaron muertas, de acuerdo con los médicos.

Hasta entonces, los sauditas y los emiratíes habían apoyado abiertamente al Ejército de Sudán, aparentemente preocupados de que la revolución sentara un precedente para sus propios gobiernos autocráticos. Funcionarios estadounidenses y británicos apoyaron abiertamente a los manifestantes.

Pero el 29 de junio, los diplomáticos organizaron una reunión secreta en Jartum, con el objetivo de aliviar las tensiones entre dos partes cuyas diferencias estaban escritas con sangre.

Los líderes de la protesta se encontraron sentados frente al General Mohamed Hamdan, el comandante paramilitar acusado de ordenar la masacre en Jartum el 3 de junio.

Funcionarios occidentales y sudaneses, que no pudieron ser identificados debido a la delicada naturaleza de las conversaciones, proporcionaron detalles de la reunión.

El repentino interés de los sauditas y los emiratíes por involucrarse se debió a las brutales tácticas del General Hamdan, que aparentemente fueron demasiado lejos incluso para dos países que han enfrentado críticas por la conducta de sus propias fuerzas en Yemen.

De acuerdo con un funcionario occidental, también se dieron cuenta de que demasiados sudaneses se habían vuelto contra el General Hamdan, obligando a los Estados del Golfo a respaldar un enfoque más diplomático sin dejar de apoyar al Ejército.

Los gobernantes sauditas y emiratíes también se vieron impulsados por el deseo de proteger sus esfuerzos bélicos en Yemen. Desde el 2015, el General Hamdan ha comandado una gran fuerza de soldados sudaneses que están luchando del lado de la coalición liderada por Arabia Saudita contra los rebeldes houthi de Yemen.

Pero a medida que se elevó el número de muertos tras la masacre en Jartum, los funcionarios sauditas y emiratíes dijeron estar horrorizados por las insinuaciones de que ellos habían aprobado la violencia. Se unieron discretamente a los esfuerzos diplomáticos occidentales para encontrar una solución negociada a la crisis.

Una impresionante demostración de poder popular obligó a los generales a participar en la conversación. Cientos de miles de personas llenaron las calles de Sudán el 30 de junio. Los funcionarios occidentales dijeron que los generales de Sudán estaban desconcertados por el tamaño y la intensidad de la multitud.

El Ejército aún no ha dicho cuándo restaurará el acceso a Internet. Existe confusión sobre si la promesa de una investigación imparcial sobre los asesinatos del 3 de junio será llevada a cabo por un órgano de derechos humanos de la Unión Africana o por uno sudanés local.

No hay certeza de qué sucederá si la investigación implica al General Hamdan, conocido como Hemeti, en los asesinatos, un desenlace que podría sumir al proceso político en caos.
Algunos analistas dijeron que los civiles habían cedido demasiado.

“No hay indicios de que esto dé un control significativo sobre los recursos, la toma de decisiones o, lo que es crucial, los servicios de seguridad para los civiles”, dijo Payton Knopf, del Instituto de la Paz de Estados Unidos.

“Básicamente sólo da tiempo y espacio para que el Ejército y Hemeti consoliden aún más su poder”.

“La labor difícil apenas comienza”, dijo Ahmed Soliman, un especialista sudanés en Chatham House, un instituto de estudio de políticas.

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